El adiós...



La pluma dejaba de correr fluidamente por el papel. Su mano adolorída seguía empujando en movimientos concéntricos el cincel que se arrastraba emanando la sangre que se escurría como tinta. Las hojas absorbían ese fluido negro ansiosas por retener su huella perenne, por ser marcadas para la eternidad. Los símbolos se entremezclaban en misterios develables solo por aquellos ojos elegidos que desentrañaban los significados a través de el descifrar todas aquellas palabras que conmvían.

El escritor había acabado por fin esa obra que había iniciado algún momento. Había parido todas esas palabras con el sudor y las lágrimas que involucran el alma y los recuerdos. Los fantasmas se habían transmutado en personajes que se reinventaban y se representaban a si mismos susurrando sus historias a aquel que sabía escucharlos y convertirlos en palabras.

La historia al fin se manifestaba. Ese círculo se había cerrado de manera definitiva con el final que lograba hilar el inicio y todo el desarrollo. El escritor se sentía exhausto, vacío, silencioso y triste.

Si. Triste por que esa obra en la que había sido el orquestador y artífice terminaba y el telón se cerraba para no volverse a abrir jamás. Los personajes se habían silenciado para siempre, atrapados en el libro, en esa obra que se sellaba con un punto final. Ahora dejaban de existir en el mundo de las ideas y de los sueños de un solitario para manifestarse solamente por aquél que leyera la obra y buscara revivirlos en su imaginación.

El vacío que dejó el final del libro para el escritor fue una mezcla de satisfacción y melancolía. Melancolía por esos personajes con los que convivió y se adueñó de sus sueños y sus desvelos, formaron parte de su insmonio y de sus misterios. Nadie conoció mejor a los personajes que el escritor, nadie extrañará y añorará más a esos fantasmas que su propio creador. Nadie sufrirá más con los personajes y se estremecerá más que el propio escritor ante esa obra.

Los círculos con el tiempo deben convertirse en espirales. En esas formas ascendentes que aceleran con la inercia para elevarse y tomar fuerza. Llegar a otras latitudes. Volar sobre otros abismos.




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Este blog inició un mes de septiembre de 2008 con la intenciòn de iniciarme formalmente en el mundo de las letras. De exponerlas a la corriente de los sueños liquidos del mundo virtual para ver si podían soldificarse y resistir los embates de lo anodino y vacìo. De este blog surge una Maestrìa en Estudios Humanìsticos con especialidad en Literatura que he concluido en Diciembre del 2011 y una novela llamada "Ana y las mil noches". Ademàs dos proyectos literarios que pronto verán la luz.

En IdeaUno experimenté el nanocuento, la poesía, el cuento, el texto y el ensayo. Siempre apegado a ese manifiesto literario que definió este blog como eje rector de cada una de mis palabras y me permitió evaluar el alcance de mis palabras. Algunas anècdotas, ficciones, fricciones y sueños se manifestaron en este proyecto.

Este es el último post de IdeaUno que dejarà de ser esa primer idea. El inicio. Ese origen de la formalidad aunque mis letras iniciaron muchos años antes.

IdeaUno representa mi inicio formal de las letras. Y de la misma manera en que un círculo se escinde para convertirse en espiral y tomar fuerza para acelerar y ascender, de esta misma manera escindo este círculo del  blog para convertirlo en espiral y llegar más alto.

Agradezco a las más de 15,000 personas que leyeron más de 20,000 veces algo que escribí. Estas personas provinieron de más de 30 paises en los 5 continentes. Agradezco infinitamente los comentarios y las sugerencias, así como los mensajes de ánimo y apoyo.

La mano se ha cansado y los personajes deben descansar para darle cabida a muchos más.

Este blog dejará de existir el 31 de julio del 2012.

Maktub. "Lo que está escrito está escrito".



Gracias, gracias, gracias.
Francisco Enrique Lopez Rojas.