El filósofo y el poeta: antagonismos literarios...


El amor, las mujeres y la vida de Mario Benedetti (... Te quiero por que tu boca sabe gritar rebeldía...)

Versus

El amor, las mujeres y la muerte de Arthur Shopenhauer (El matrimonio es la celada que nos tiende la naturaleza...).

El moderador toma el micrófono y comienza a hablar:

Cabe aclarar que el que acuñó primero el título es Shopenhauer y que Benedetti retomó el título para su libro de poesía para contraponerlo al otro.  Por lo cual daremos inicio a la discusión. Por lo que primeramente le daremos la palabra a Shopenhauer, adelante por favor...


El pesimista de Shopenhauer es el que da el primer paso, y comienza con el tema de el amor: 

"que tonto es el hombre que no se ha dado cuenta que el amor es un simple instrumento de la naturaleza para la preservación de la especie humana"


Benedetti responde:

varón urgente
hembra repentina

no pierdan el tiempo
quiéranse

dejen todo en el beso
palpen la carne nueva
gasten el coito único
destrúyanse

sabiendo

que el tiempo pasará 
que está pasando

que ya ha pasado para
los dos
urgente viejo
anciana repentina

Shopenhauer saca de su bolsillo una moneda, la pone sobre la mesa y reta a Benedetti: 

"demuéstrame a una mujer que sepa no solo comerciar con nuestras debilidades sino también que sepa comerciar con nuestra razón. una mujer que no solo tenga simpatías de dermis sino que también tenga simpatías del espíritu, del alma y del carácter. Si la encuentras, entonces te daré la moneda y habrás ganado"...



Benedetti contraataca: 

...Puedes querer el alba
cuando ames.
Puedes
venir a reclamarte como eras.
He conservado intacto tu paisaje
Lo dejaré en tus manos
cuando éstas lleguen, como siempre,
anunciándote...



Shopenhauer argumenta mas fuerte: 

Las mujeres esperan y exigen de los hombres todo lo que ellas necesitan  y apetecen. El hombre en el fondo, no exige de la mujer más que una sola cosa.

Así pues, las mujeres tienen que amañárselas de tal modo que los hombres no puedan obtener de ella esa cosa única sino a cambio de encargarse de ellas y de los hijos futuros. De la maña que se den depende de la felicidad de todas las mujeres.



Benedetti replica:

Una mujer desnuda y en lo oscuro
tiene una claridad que nos alumbra
de modo que si ocurre una desconsuelo
un apagón o una noche sin luna
es conveniente y hasta imprescindible
tener a mano una mujer desnuda

una mujer desnuda y en lo oscuro
genera un resplandor que da confianza
entonces dominguea el almanaque
vibran en su rincón las telarañas
y los ojos felices y felinos
miran y de mirar nunca se cansan

una mujer desnuda y en lo oscuro
en una vocación para las manos
para los labios es casi un destino
y para el corazón un despilfarro
una mujer desnuda es un enigma
y siempre es una fiesta descifrarlo

una mujer desnuda y en lo socuro
genera una luz propia y nos enciende
el cielo raso se convierte en cielo
y es una gloria no ser inocente
una mujer querida o vislumbrada
desbarata por una vez la muerte.



Shopenhauer contesta:

Querer es esencialmente sufrir, y como vivir es querer, toda vida es por esencia dolor. Cuanto mas elevado es el ser, mas sufre... La vida del hombre no es mas que la lucha por la existencia, con la certidumbre de resultar vencido... La vida es una cacería incesante, donde los seres, unas veces cazadores, otras cazados, se disputan las piltrafas de una horrible presa. Es una historia natural del dolor, que se resume así: querer sin motivo, sufrir siempre, luchar de continuo, y después morir... Y así  sucesivamente por los siglos de los siglos, hasta que nuestro planeta se haga trizas...




Benedetti evade hábilmente el argumento:

Con esta soledad
alevosa
tranquila

con esta soledad
de sagradas goteras
de lejanos aullidos
de monstuoso silencio
de recuerdos al firme
de luna congelada
de noche para otros
de ojos bien abiertos

con esta soledad
inservible
vacía

se puede algunas veces
entender 
el amor


Shopenhauer continúa:

La vida del hombre oscila como un péndulo entre el dolor y el hastío. Tales son, en realidad, sus dos últimos elementos. Los hombres han expresado esto de una manera muy extraña. Después de haber hecho del infierno la morada de todos los tormentos y de todos los sufrimientos, ¿que ha quedado para el cielo? El aburrimiento precisamente...



Benedetti replica:

Para no sucumbir
ante la tentación 
del precipicio
el mejor tratamiento
es el fornicio.



Shopenhauer termina:

Si Dios ha hecho este mundo, yo no quisiera ser Dios. La miseria del mundo me desgarraría el corazón...

Y Benedetti concluye:

¿Y si dios fuera una mujer?
pregunta juan sin inmutarse

vaya vaya si dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos si con las entrañas

tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce
su pubis no de piedra
sus pechos no de mármol
sus labios no de yeso

si dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lotananza
y no habría que jurar 
hasta que la muerte nos separe
ya ue sería inmortal por autonomasia
y en vez de transmitirnos sida o pánico
nos contagiaría su inmortalidad

si dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno
con sus brazos no cerrados
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles

ay dios mío dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería
qué venturosa espléndida imposible
prodigiosa blasfemia


Con esto termina el debate entre el filósofo y el poeta, solo resta al lector/público presente sacar sus propias conclusiones y elegir al ganador...

Nos vemos en el siguiente debate...


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