La pipa y yo...



Me gusta la pipa por que entre fumada y fumada transcurre mi soledad...

En algún momento de mi vida, en mi infancia observé en la casa de mi amigo José Eduardo González, a su papá sentado en un sillón de la sala, fumar plácidamente una pipa.  Esa imagen se quedó grabada en mi mente, no se si por la imagen en sí o por la idea surrealista que se representaba en ese momento. (yo tenía 8 años...)

Años después, en una tienda me topé con una pipa. Ya estudiaba arquitectura y estaba por terminar la carrera. Me encontraba en mi etapa filosófico existencial, y vaya, me venía bien una pipa como esa.  

La compré junto con el retacador. No sabía para que servía pero me dijeron que venía con el paquete, asi que además de la pipa, compré tabaco sabor vainilla para no fallarle. Comencé pues con mis intentos por fumar pipa... nunca lo conseguí... 

Varios años después, ya viviendo en el DF,  regresé a Monterrey  y visité a mis amigos, uno de ellos me vió nuevamente intentar encender la pipa pero con resultados infructuosos, él era Jorge Ortega.

Después de verlo dudar y tratar de sondearme sin ofenderme, llegó a la conclusión de que no sabía fumar pipa. Afortunadamente y como buen amigo, me dio varios tips para comenzar a encender la pipa.

Cuando por fin logré que ésta encendiera empecé a lidiar con la lengua quemada, la boca seca y pastosa, la garganta rasposa y el dolor de colmillos al intentar mantener la pipa entre los dientes.

Años después recuerdo esos pininos que hice con las pipas, ahora estoy tan compenetrado con ellas que me he propuesto hacerlas a mano. He adquirido una serie de herramientas que me permiten cada vez mas, hacer pipas de mejor calidad. 

Lo importante de la pipa no es la pipa en sí, tampoco el tabaco, ni siquiera el saber encenderla, lo realmente importante de la pipa es su significado, lo que silenciosamente te dice en cada bocanada, es el instante de la fumada, la experiencia en la que te envuelve.

Primero, hay que saber aculatar la pipa, (Aculatar es poner tabaco en la cazoleta, no piensen mal), este aculatado tiene que ser paciente, hacerse 3 veces de forma metódica, si se hace de forma rápida no sirve, la lógica me dice que es lo mismo, la práctica me dice que no es verdad.

Segundo, hay que calentar las "virutas" de tabaco en la superficie, a tal grado de que deben encenderse, cuando esto sucede, hay que apisonarlo para que el tabaco de abajo también encienda...

Tercero, hay que fumar lentamente, si se fuma rápido se tiene una fumada "humeda" o llena de saliva que amarga el tabaco. de vez en cuando hay que remover el tabaco para que la parte inferior también se encienda y pueda durar más la fumada.

La pipa, cuando se domina inhunda el ambiente de un aroma especial, amaderado, especiado.  Te deja fumarla cuando buscas disfrutarla, odia las prisas, odia las presunciones, y es celosa si la abandonas. 

Entre calada y calada (fumada y fumada) existen los ritmos de la paciencia y el instante, te invita a la meditación, a la tranquilidad a la reflexión. 

La pipa no es una pipa, es una caldera en la cual se fragua la reflexión...

Tengo una pipa para cada ocasión, la de fiesta, la de reflexión, la "chiquita" (cuando no quiero fumar hora y media), la casual, la fashion, la de "popeye" o las minis...

Pero todas ellas, son mis compañeras a la hora de pensar...


Aclaración: Patricio (el modelo) no estaba fumando pipa, fue solamente por razones de carácter fotográfico.

1 comentario:

Tere M. dijo...

Creo que no sólo la pipa puede darte ese momento de ensimismamiento que permite meditar, relajar y reflexionar la mente y el espíritu, lo puedes hacer también con un buen café, un cigarro, un puro, con una melodía... en fin, lo importante de este post es el mensaje: Permíte a tu espíritu y a tu mente unos momentos de soledad y verás cuánta compañía encuentras en tí mismo.