Lo que no me gusta de ser profesor...

Primer dia de clases. Te enfrentas a un nuevo grupo de alumnos. Todos ellos te observan, te analizan, tratan de adivinar como serás durante el curso. Entras firme, seguro, tratando de disimular la ansiedad de ese momento. 

Tengo 15 años dando clases, por mis aulas han pasado mas de 1300 alumnos, he impartido conferencias y cursos, y aún sigo sintiendo la ansiedad de ese momento. 

Afortunadamente todavía siento esa emoción del primer día. Recuerdo la época de estudiante, esa ansiedad de la primer clase, conocer al profesor y las expectativas de la clase. Ahora estoy del otro lado, de este lado de la barrera, soy el que habla y el que explica, el que se supone que tiene todas las respuestas o por lo menos la experiencia. 

Las clases transcurren a veces unas más rápido que otras, unas más divertidas otras no tanto, voy acostumbrándome a los alumnos, a sus rostros, temperamentos, comentarios y sobre todo soy partícipe del fenómeno de la educación: el aprendizaje.

Siempre he dicho que existen 4 tipos de alumnos: 

Los Ñoños, alumnos de 100 perfecto, de desempeño perfecto, "nerds" dirían ellos, sin embargo, solamente saben seguir instrucciones y les cuesta trabajo romper los esquemas establecidos, se esfuerzan sobre los lineamientos dados, nunca dan más ni transgreden su realidad.

Estan los Chispa; estos alumnos son inquietos, altamente proactivos, no son de 100, son de 80´s y 90´s, pero tienen un brillo especial en los ojos, se nota que les va a ir bien, son apasionados, retadores, ansiosos de una oportunidad para demostrarle al mundo su valía.

Están también los X, estos alumnos están ahi, levitando, gravitando, sin una visión clara, sin generar una idea precisa de quienes son, y que quieren, prefieren pasar por desapercibidos, no dejar huella, son tímidos, retraidos, surrealistas. Aparentan no querer progresar, solamente quieren pasar o existir sin pagar el precio de la vida.

Y los últimos, los rebeldes. Alumnos en contra de la vida y del sistema, en contra de su realidad y su entorno, en contra de si mismos. ( y estos son los peores en un grupo).

Lo que no me gusta de las clases es que,  terminando el curso,  ya no se que pasa con la vida de mis estudiantes, no se si 10 años después aún recuerdan algo de lo que aprendieron en mi clase, no se si he dejado huella en ellos por más que me esfuerzo en dejarla. 

Tengo la incertidumbre, después de 15 años de docencia, de saber si trascendió algo de mi enseñanza en esos alumnos, de si dejé huella, o por lo menos, les sirvió en algo haber pasado por mi aula.

No me gusta tampoco el alumno que no exige a su grupo, ni se exige aprender, el que quiere pasar solamente por estar presente, el que quiere el conocimiento fácil, el que pide "las 10 reglas inmutables para ser exitoso como graduado" y el que va solamente por el título pagando "cover".

Adoro los grupos con "publico agradecido" que va por interés, por que quieren aprender. El gran secreto que no saben los alumnos es que ellos son los que hacen el curso, son ellos los que determinan si la clase es agradable o no, pues su interés es el que motiva al profesor a esforzarse por dar una mejor clase...

Yo por lo pronto, seguiré dando clases...

3 comentarios:

Jesus Jahve Juarez dijo...

Prof, al leer sus palabras, concuerdo con lo dicho en ellas, siempre al inicio de clases uno intenta conocer y desifrar la forma en la que uno tiene que afrontar al curso y al maestro por lo cual presenta el reto de adaptarse al grupo, al maestro y an entorno en general. Estoy totalmente de acuerdo con la responsabilidad que nos imputa los alumnos como factores clave del éxito de grupo y de la forma en la que ud. abordara un tema o en su defecto lo explicará.
En mi caso tiene cerca de 6 años que tuve la fortuna de tomar clases con ud. Y creame que le reconozco el haberme hecho pensar y no solo memorizar y desechar eso en una prueba. Creame que si su meta como maestro es dejar huella en sus alumnos o por lo menos en uno de ellos, lo ha logrado !! Eh horabuena jaja!!

Me da gusto que aun siga con esas ganas y esa pasión por hacer pensar y entender a sus alumnos..

Ah y de acuerdo a su clasificación de alumnos creo q en ocasiones iba del brillante al obscuro y así sucesivamente..

Un saludo y un gran abrazo MAESTRO...

Eduardo dijo...

Ayer precisamente, mientras daba mi clase en la universidad, nos pusimos a reflexionar los alumnos y yo, (mañosamente dejando la mayor parte al grupo) buscando opiniones, justificaciones, argumentos de porqué un tema debía incluirse dentro de un gran tópico o bien ser considerado aparte. Después de quizá 15 minutos de sana (al menos eso creo) reflexión les dije: pueden considerarlo dentro o fuera de ese gran tópico (se escucharon risas burlonas, expresiones de asombro e incomodidad y mtas al pormayor). E hice incapié que lo importante era jamás dejarlo fuera de contexto, lo pusieran antes o dentro.
De alguna manera aclaré el porqué "había decidido perder el tiempo en esa reflexión" y les dije que ni tengo, ni mucho menos soy la verdad absoluta y que tampoco mi interés es el de repetir, con puntos y comas, lo ya publicado en un libro, sino tratar de explicarlo y analizarlo, de hacerlos reflexionar y entender la clase. Finalmente el "rostro" del grupo cambió e inclusive alguien dijo "oiga profe, ¿porqué no platica con el maestro de la clase siguiente?". Fue ahí donde dije "¡guau, valió la pena venir a clases el día de hoy!"; espero, confío, deseo que al menos alguno de mis alumnos haya dicho lo mismo.
Saludos y a seguir sintiendo esa emoción cada inicio de clases.

Adriana Gpe dijo...

Han pasado al menos 5 años desde que pasé por su aula y aun tengo presente cada una de las palabras, experiencias y conocimientos que me transmitió.
Hace unos meses regresé al DF procedente de nuestro estado de Chiapas donde tuve la grata oportunidad de ser docente y me encanta la idea de compartir con usted algo que compartí con mis alumnos... "El camino al éxito chicos, no es memorizarse los libros, no hay un código escrito para el éxito profesional; el mejor aprendizaje está en la experiencia, en el análisis y en la lucha diaria, labrando tu propio camino hacia adelante, lo anterior te llevará al éxito." Esto lo aprendí de un Excelente Profesor que dejó huella en mi vida academica, profesional y personal: Enrique López.
Me es grato decirle que sus enseñanzas han dejado una huella muy fuerte en mi desempeño como docente y como profesional, puedo confesarle que cada día que estaba frente a mis grupos, daba mi clase de la manera en que usted nos transmitía esas experiencias, ese espíritu de autenticidad, de la manera en que más disfruté aprender.
Aunque no he tenido la oportunidad de seguir en contacto con usted, creame que lo tengo presente. Puedo decirle con firme convicción que usted es para mi es un gran ejemplo a seguir como docente y como profesional.
Gracias por esa pasión que nos logró transmitir y lo felicito porque estoy segura que ha trascendido en muchos de nosotros. Saludos.