Una muerte eterna...



El auto surcaba velozmente por la carretera, la velocidad no se percibía debido a la estabilidad del auto. La carretera se veía libre y despejada, el motor rugía con un sonido constante y monótono denotando la bestia que impulsaba el auto y que se encontraba bajo el cofre. Las curvas apenas se sentían y el radio sonaba a todo volumen con una tonada pegajosa y alegre.

 

A lo lejos se divisaba una curva un poco cerrada, pero debido a la estabilidad del auto eso no era inconveniente, esa curva la había tomado tantas veces que no era problema tomarla una vez más. Rápidamente se aproximó, pisó el freno suavemente para reducir la velocidad e hizo el cambio a una velocidad inferior para revolucionar el motor y salir mas rápidamente, trazó mentalmente el recorrido, cortó la curva al principio y maniobró el auto para poder tocar el interior de la curva a la mitad de ésta para salir con la mayor inercia posible acelerando al máximo.

 

            Solo alcanzó a ver la parte trasera del camión que se encontraba detenido a media curva,  segundos antes de la colisión presionó inútilmente el freno para tratar de evitar la confrontación.

 

 

            El tiempo se detuvo. Poco a poco veía como el tiempo se detenía, veía la compresión del metal lentamente hasta llegar a un punto de inmovilidad, los vidrios que se desprendieron del parabrisas se detuvieron a escasos milímetros de su rostro, los ruidos cesaron, y todo se quedó en un estado de inmovilidad y de pasmosidad.

 

No lo podía creer, ahí estaba él, sentado al frente de su auto a punto de estrellarse, de enfrentarse a la inevitable muerte y de pronto el tiempo se detenía. Podía ver aún la cara de horror del chofer del camión congelada en una mueca de espanto e incredulidad. Un pájaro sostenido en el aire abatiendo las alas denotaba que estaba a una milésima de segundo de que terminara todo pero el tiempo se había detenido.

 

            De pronto volteó a su lado y descubrió a una pasajera que no venía con él en el auto. Era una bella mujer que le miraba profundamente y que guardaba silencio ante la pasmosidad de él. Al fin después de unos momentos de asombro, él volteó y observó detenidamente a esta mujer. Era bella, misteriosa, extraña mezcla de anacronía y profundidad, cargada de espiritualidad y eternidad. No sabía que hacía ahí pero le miraba fijamente como esperando una pregunta. La cual por fin surgió: -¿Qué pasó?…

 

            Ella respondió: Te encuentras en un estado de suspensión, a una milésima de segundo de lo inevitable: Tu muerte. No quiero que hagas el ridículo haciendo un recuento de tu vida. Esas son payasadas, lo hecho, hecho está, nada puedes cambiar, nada puedes hacer, esta es tu realidad. A una milésima de segundo de que te arrebate de este mundo, que dejes de existir, que retornes al mundo que te ha dado vida. No ha sido un dios, ha sido la naturaleza que te ha alimentado y ha permitido que llegues hasta este punto.

 

Ella no ha decidido tu vida, no ha permitido que pase esto, simple y sencillamente es la probabilidad, es el azar. Alguna vez escuchaste que dios juega a los dados, así es, es cuestión de azar, no de determinismo ni de destino. Tu vida fué como fué no precisamente por que tuvieras un destino, sino por que fué lo que hiciste a través de tu voluntad. No sé si hayas ejercido tu libertad, o hayas permitido que la sociedad lo haya hecho por ti, pero desde que naciste eres libre, nadie te ha atado, nadie te ha coartado, solo tu y tus creencias. Solo la supuesta sociedad en donde vives.

 

Así pues, sabrás que lo hecho hecho está, no hay perdón ni castigo, no hay pena ni gloria, solo un retorno a la realidad, un retorno al mundo que te ha dado vida y que ahora te reclama. No hay otros mundos, paraíso ni infierno, nirvana, reencarnación, ni estados alterados de conciencia, esto lo dicen los hombres para adormecer los espíritus y doblegar la voluntad. Pero a final de cuentas la única certeza que existe y que es verdad es la mía, la única verdad soy yo: la muerte.

 

            Al oír esto, el se estremeció, se erizaron los vellos de su cuello, y un escalofrío le recorrió por todo el cuerpo. Por un momento quedó paralizado ante la dolorosa verdad que se le presentaba en ese momento, la realidad detenida en el espacio y la muerte a su lado rompiendo todos los esquemas preestablecidos de una vida eterna.

 

            Él apenas pudo susurrar un inaudible: ¿por qué?… Ella respondió: ¿Por qué? Muy simple, el hombre necesita algo en que creer, es tan inseguro y se siente tan solitario que necesita encontrar un elemento elevado y noble que le indique el camino y le marque su procedencia, trata de explicar que es especial, diferente, distinto, superior, “hijo de dios” por que es tan inseguro que no se da cuenta de su realidad, prefiere platicar una historia distinta, que su misión es mas elevada, mas espiritual.

 

Pero no se da cuenta que la única realidad es la que le golpea todos los días, que le indica que me acerco cada día más, que no perdono ni al rico ni al pobre, al noble ni al plebeyo, al santo ni al pecador. Yo soy la única verdad, nadie escapa a mí, nada escapa a mi tiempo y a mi espacio, todos deben retornar, todos deben esperar y nadie puede negociar.

 

Pero es mejor para ustedes creer que van a seguir viviendo por siempre, que tendrán vida eterna, que retornarán por que no pueden concebir que su vida es tan insignificante y tan absurda para la gran rueda del tiempo que creen que su vida trascenderá y valdrá por siempre… No importa que crean en lo que quieran, de todas maneras yo seguiré con mi trabajo: arrebatarles sus miserables vidas…

 

            Él preguntó asombrado: ¿ y por qué me dices esto? ¿Por qué no me dejaste morir igual que todos? ¿Qué quieres de mí?…

 

            ¿Que qué quiero de ti? Muy sencillo, quiero que mueras consciente de tu realidad, yo solo me limito a recoger a todos aquellos que ya no están, a los que se fueron, yo solo reciclo, renuevo y permito la nueva vida. Si te permito este instante es debido a que siempre quisiste saber la verdad, siempre cuestionaste, indagaste, pensaste. Por eso mismo te doy esta oportunidad de que me conozcas. De que sepas que aquí termina todo. No hay más, no importa en lo que hayas creído, ahora, este momento, es el momento de la verdad y aquí la tienes frente a tus ojos, no hay mas…

 

¿Decepcionado? ¿Abrumado? Te entiendo… eso pasa cuando los mortales se encuentran con la verdad de frente, algunos no pueden soportarla, no pueden manejarla y prefieren engañarse con cuentitos rosas de mundos mejores y evoluciones espirituales. ¿Pero por que deberían ser importantes para un universo tan inmenso que la raza humana solo representa un átomo en un grano de arena para la inmensidad del mar? ¡¡Qué gran vanidad!! ¡¡¡ Que arrogancia!!!

 

Seres imperfectos que poseen un dejo de inteligencia y memoria, que ni siquiera pueden convivir armoniosamente, que destruyen la vida sin respetarla, que se manejan por el ego y la ambición por su vulgar necesidad imperante de reproducirse, y así se promulgan hijos de dios. ¿Qué dios? ¿Uno tan humano y vulgar igual que ustedes? ¿Uno que nunca han visto, que no se ha hecho presente, que no ha dado muestras de su existencia ni de su interés por una especie tan depredadora como la humana?…

 

Muy bien, sigan creyendo en lo quieran, a mi no me importa, yo ateos o cristianos, musulmanes o judíos, taoístas o santeros me los llevo  por igual y no hago distinciones ni preferencias. Todos sienten lo mismo, trepo por sus piernas, les jalo el estómago, les quito el aire, les abro los ojos, les embarro las imágenes de su vida en el cerebro abrumado, les seco la boca y les paro el corazón. La angustia les oprime el pecho, los músculos se convulsionan como queriendo hacer algo, y al final… la obscuridad, las tinieblas y la disgregación de la energía que mantenía cohesionado cada uno de los átomos que conformaban a ese ser que dejó de configurarse como tal.

 

No dejan de existir, solo se transforman, retornan a su origen, a su principio, a su estado original, no retornan al reino de un torturado que se promulgaba  hijo de un dios que no existe. Tampoco a un nirvana prometido ni a un cielo eterno, tampoco son juzgados ni premiados. La vida la vives una vez, la disfrutas y estas consciente o no lo estás y vives tu propio infierno o tu anhelado paraíso, pero nadie tiene nada que ver, todo es cuestión de probabilidad. Todo es cuestión del azar.

 

            Por lo menos no sollozas cobardemente al saber la verdad y verme de frente, al menos aceptas tu destino inmutable. Eso es bueno, no viviste con la esperanza en el futuro de que todo iba a mejorar, viviste cada día consciente de mí y de que esto tarde o temprano iba a pasar, que vendría, que cumpliría con la cita del azar, y aquí estás, a una milésima de segundo de estar conmigo, de que retornes al mundo. No esperes llegar a ningún lado ni que nadie te reciba, aquí acaba todo…

 

¿Que qué busco? Solo busco que la gente esté despierta, que camine descalza, que sé de cuenta que nada importa cuando me los llevo, el dinero, las joyas, la importancia, el ego, el poder, nada de eso importa, solo la satisfacción de haber disfrutado algo que yo no tengo.

 

Por eso me da tanta rabia llevarme a la gente que ha vivido y disfrutado y disfruto llevarme a la gente que nunca pensó en disfrutar nada, aquella que vivió apostándole a un futuro que no tenía asegurado. Disfruto llevarme al que se agobia por el trabajo, las deudas y la monotonía, disfruto llevarme a la abnegada, a la moralista, la persignada por que no disfrutó la corta estancia en el mundo.

 

Por eso disfruto mi trabajo por que son muchos los que sobreviven en vez de vivir, sobreviven ahogados, frustrados y acomplejados por que no pueden satisfacer su pequeño ego que les evita disfrutar de las cosas simples… y sin embargo el tiempo pasa y yo me aparezco un día detrás de la frustración y me los llevo, aunque odio a los que se quieren adelantar, a los que definitivamente se aburrieron y corren a mi encuentro, los odio por que no hicieron nada por encontrar algo que buscaban, por que no lucharon ni encontraron lo mas sencillo de la vida para disfrutar. 

 

Odio a los estereotipados que viven su vida sin decisión, esperan que las tendencias dicten su destino, odio a los que no arriesgan, los que buscan la seguridad, la estabilidad, por que nunca tienen nada, siempre esperan y esperan y mientras tanto no saben que esperan hasta que llego y se lamentan, se contraen, se frustran y gritan, se espantan…

 

El espanto no es por que me ven, el espanto es al darse cuenta que su vida fué una basura por que no se arriesgaron ni tomaron grandes decisiones. Su corazón nunca ardió, nunca se consumió… quedó intacto esperando el momento, esperando al gran amor, esperando la oportunidad… Y así, con un corazón intacto, lo devoro y me alimento de su fuego… ¡¡¡Que desperdicio!!!

 

            Por eso algunos mueren en vida, otros mueren lentamente, algunos nunca nacieron y los mas apenas empiezan a vivir cuando me los llevo. A todos los devoro, disuelvo, mezclo  y los aviento de nuevo al mundo esperando que en una nueva combinación de elementos, surja un nuevo ser dispuesto a vivir su momento, tiempo y  espacio…

 

            Así pues, después de que conoces la verdad, ya no hay mas que decir, solo puedo decirte que se acabó tu vida, tu tiempo y tu espacio, espero que hayas cumplido tu propósito, solo me queda volver a hacer girar la rueda del tiempo para que termine tu agonía y tu sufrimiento…

 

            Y de pronto todo sucedió en un instante, él comenzó a sentir una gran paz, un gran poder reconfortante, lentamente sintió como cada uno de sus átomos se desintegraba y regresaba a su estado original. Su fuerza vital se mezclaba una vez mas con la del mundo que conspiró para conformarlo como ser y ahora reclamaba su esencia, su ultimo sentimiento fué de felicidad al desaparecer y fundirse a un mundo que le dio una oportunidad para existir…

         

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Quique,
Me gustó tu cuento. Después de tantas pláticas y de tantos años de conocernos, pude descifrar el final, inlcusive parte del trayecto. Me gusta tu búsqueda constante.

Un abrazo,
Jorge Ortega Alatorrre

Anónimo dijo...

wow¡¡ me encanto tu cuento, la mejor parte fue cuando me hizo sentir cosquillitas en mi cuerpo, me hizo sentir y reflexionar.
Un lenguaje crudo, directo pero logrado con sutileza.

saludos

Anónimo dijo...

Me ha gustado el cuento, pero seria un hipócrita si no te dijese que en realidad lo que me hizo llegar aquí fue la palabra: pasmosidad, palabra que a pesar de que la he usado en una que otra conversación cotidiana, me parece que esta mal utilizada, es más que ni siquiera existe de esa forma, la palabra original el pasmo, y debe utilizarse así, (supongo), y vamos que funciona igual en vez de escribir: “en un estado de inmovilidad y de pasmosidad”, cambiar el final por: … y de pasmo.

¿Tu que crees?
Cave destacar que esta aclaración la hago sin afán de molestar, la cuestión es que yo también escribo y las dudas del léxico están siempre a la orden del día.

Anónimo dijo...

Fe de erratas: es cabe (¡error de dedo!)

Elo Rojas dijo...

Gracias por tu comentario! siempre son bien recibidos! En cuanto al uso de las palabras en realidad he encontrado dos posturas radicales. Por un lado está la visión formal del idioma que no permite variaciones en las palabras, en la cual el estilo y la rigidez son imprescindibles, por ejemplo, en una tesis doctoral en donde el significado y la precisión son indispensables para evitar el sesgo de interpretación. Por el otro, una visión linguista en donde toman el lenguaje como algo vivo que va cambiando y mutando de acuerdo a las sociedades. Un ejemplo de esto sería la palabra: Agruras, que en realidad debería ser Agriuras pues su orígen es "Agrio", sin embargo el idioma ha mutado hacia Agruras. O las manifestaciones de sustitución de palabras como "ke" por "que" que se utiliza en el MSN, y que por cierto, están aceptadas por la Real Académia de la Lengua Española. Con esto como base, creo que el uso de la palabra "pasmosidad" o "pasmosamente" como un estado de "pasmo" puede usarse para comunicar "suspenso de la razón y del discurso" y no tendría problema su uso para definir ese estado dentro de una historia o cuento.

Un saludo!

Elo