¡¡¡Ayer se rifó el Ipod!!!


Ramón como coordinador del proyecto de ventas, quería incentivar a sus nuevos vendedores. Personas de escasos recursos que habían sido reclutados para tal efecto. 

Lucinda, encargada de la vinculación con los vendedores veía con buenos ojos que la convocatoria de personal había sido aceptable. Ya que entre ambos, habían diseñado un genial plan de incentivos para motivar a la venta: los vendedores que superaran la cuota de venta, participarían en la rifa al final de la semana. 

Proveniente de Tapilula, Carmen tenía 18 años y 3 hijos. Tuvo su primer hijo a los 14 cuando sus padres la "presentaron" a un señor que había contribuido con algunos recursos para la familia con tal de que Carmen pasara una noche con ella. Sin chistar tuvo que aguantar y tolerar todo tipo de caprichos de este "señor". De esa relación nació Guadalupe, ahora de 4 años. 

Poco después, se arrejuntó con un joven del pueblo, con el cual tuvo los otros hijos: Armando y Eligio. Sin embargo, un día regresó el "señor" que quiso volver a ejercer sus "derechos",  pero al imponerse el marido al "señor", éste fué baleado, muriendo al instante y dejando a Carmen a los 17 viuda y con 3 hijos desamparados.

Carmen denunció los hechos, y el "señor" tuvo una orden de aprehensión, sin embargo, gracias a sus influencias en el gobierno, sólo quedó ahí para él, pero para Carmen, fué una sentencia de muerte, por lo que tuvo que agarrar a sus hijos, y refugiarse en otro estado donde vivía su hermana para que el "señor" no la encontrara.

Por eso Carmen veía en este trabajo una forma de ganar dinero para sus hijos y poderlos mantener. Sabía que era un ingreso seguro, por lo menos el sueldo base. 

Martína era una mujer de 25 años, casada, con 5 hijos, su marido era albañil, y le encantaba "empinar el codo" o más bien, era alcohólico.  A pesar de ser responsable y de trabajar duro, el dinero como albañil era variable puesto que dependía de que se acomodara en alguna obra. En estos tiempos, no había nada, así que destinaba su tiempo en el tianguis como carretero.

Martína se levantaba a las 4 de la mañana para hacer los tamales que vendía a la entrada de una maquiladora, tenía que estar ahí a las 7 de la mañana con su puesto para que los empleados desayunaran. Después de eso, corría para poner el puesto de elotes en el tianguis, y por la tarde se hacía cargo de sus hijos y los de su comadre. Aprovechando este tiempo para hacer las labores del hogar y estar un poco de tiempo con sus hijos.

Encontró en este trabajo una forma de recibir mayor ingreso del que tenía, ahora no era temporada de elotes, por lo que tenía que buscar otros ingresos y acomodarse en otro trabajo de mientras... 

Bulmaro era un joven que había embarazado a la novia, y ésta -Charo-, ya vivía con él en la casa de sus papás. Trabajaba como ayudante de un vendedor de hotdogs, pero este trabajo solamente era por las noches, ya que este puesto se ponía a las afueras de los antros por lo que tenía las mañanas libres, su niño estaba por nacer, y sus amigos lo estaban invitando frecuentemente a tomar la "caguama" por las mañanas, así que pensó que con un ingreso adicional podría ayudar a solventar los gastos de la casa y alejarse del vicio.  

Lucinda le presentó a Ramón la lista de artículos que podrían rifar ese sábado: Una olla expres, una plancha y un Ipod.

Ramón se interesó de inmediato en el Ipod, era algo novedoso que todos querían en la empresa y hablaban del nuevo modelo, algo que estaba en boca de todos, y por supuesto, era un objeto de deseo, inclusive para él mismo. Por lo cual eligieron que para ese sábado se rifaría entre los empleados la Ipod. -Con esto sí se motivan- Pensó para si mismo.

El día de la rifa, todos estaban a la expectativa, era la primera semana de trabajo, Carmen, Bulmaro y Martina estaban entre los que se rifaría el objeto sorpresa. Carmen esperaba que fuera dinero, así podría ayudar con los gastos de la casa de su hermana. 

Martína ansiaba el premio, nunca se había sacado nada. Bulmaro por su parte, esperaba que fuera algo útil para su casa, por que no quería seguir viviendo con sus papás.

Lucinda puso todos los nombres escritos en papel dentro de un bote, el cual agitó para que éstos se mezclaran. Ramón de forma parsimoniosa y para acrecentar la emoción, dijo que sería mejor sacar primero el nombre del ganador, y luego dirían cual sería el premio, ansiaba ver la cara de emoción y de sorpresa ante tal acontecimiento...

Introdujo la mano dentro del bote, extrajo un papel, lo desenvolvió lentamente y leyó al ganador de la rifa: ¡Carmen Patishtán Puc!.

Todos aplaudieron, Carmen emocionada, ¡no lo podía creer!, ¡La suerte le sonreía!. Se levantó y se acercó a Ramón quién de una bolsa negra extrajo la caja plástica conteniendo el preciado I pod...

Carmen se quedó impávida, luego pensó que dentro de la cajita transparente encontraría dinero... Lo único que encontró fué un cuadrito de color verde con una ruedita en el centro y unos "alambres" blancos... no sabía que decir...

Ramón interpretó el asombro de Carmen como de emoción, se sentía satisfecho hasta que Carmen habló...

¿Qué es esto? -preguntó-

-Es un Ipod -respondió Ramón en tono seguro como conocedor del tema...

Carmen no sabía si preguntar o no para no parecer ignorante, así que cuando habló pareció un pequeño susurro...-Es que no se que es eso-

Ramón con tono tolerante y paciente le explicó: Es un dispositivo de almacenamiento de música... Lo conectas a la computadora...(¿?) y... -Ramón comenzó a dudar-... bajas un programa de In...ter....net..., que .... se llama "aitunes"... -Ramón cada vez estaba mas nervioso y se sentía cada vez peor- , y ahí... grabas tu mús...ica..., pa...ra.... escucharla....

Carmen no entendió nada, no sabía que era nada de lo que le había dicho Ramón... Silenciosamente guardó su premio y se despidió de todos...

El lunes Carmen se presentó orgullosa, por fin había entendido que era todo eso que le había dicho Ramón, se acercó a él como cómplice y le dijo:

Ya ve que si se para que es esta cosa, mi hermana me explicó y me lo puso... y luego se abrió el suéter y le mostró a Ramón el famoso Ipod. 

Carmen había amarrado los audífonos en forma de collar, y el colguije era el Ipod. 

Así que remató...-Esta es la primera joya que recibo, Gracias señor Ramón ya se como se usa...-

1 comentario:

gcamachos dijo...

Es una curiosa anecdota, Lo mas curioso es encontrar gente, que en este mundo tan tecnologico, aun no este conectada... Cuando yo apenas puedo vivir sin mi IPod, Celular, Lap, etc...
Excelente relado y sigue escribiendo...
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Atte
G.Camacho S.
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