¡¡¡Ayer sufrí un colapso por archivitis!!!


O, ¿por qué demonios guardo tantas cosas?


Después de un año de haberme mudado de la Ciudad de México a Querétaro, nos decidimos a limpiar y a "escombrar" algunas cajas que por tiempo o accesibilidad no habíamos vaciado. 

¡Qué difícil es confrontarse a tantos recuerdos! y tantas cosas almacenadas en cajas y cajas. Es curiosa la capacidad que tenemos para almacenar y guardar tantas cosas y recuerdos. He migrado y depurado a través de mi vida por tantas mudanzas entre ciudades: De San Cristóbal de las Casas a Tuxtla Gutierrez, y de ahí a Monterrey, luego a la Ciudad de México y por último a Querétaro. Y sin embargo, aún arrastro cosas desde San Cristóbal. 

¡Por ahí me encontré el kleenex con que se secó las lágrimas mi prima en la boda de su hermana en 1986!, (ojalá que solo sean las lágrimas por que el kleenex estaba pegado...) ¿que neurótico obsesivo compulsivo puede guardar eso?... 

En la primaria sufrí un accidente, jugando burro pateado me lastimé, mismo accidente que aún resiento pues me dejó el tabique desviado. 

Mandaron a llamar a mi mamá de la escuela por el accidente, ella me sacó y me llevó con un médico para revisarme. Después, para que me tranquilizara me regaló una libretita con colorcitos... Estaba en 4o de primaria, y ¿adivinen? aún la conservo...¿para qué?... pues por si algún dia la necesito... ¿?

Como chamaco "de la calle", bueno, es que en mi pueblo era muy normal que todo el día estuvieras en la calle jugando, sufría del síndrome del "niño piromaniático cohetero" y pues me encantaba estar quemando cohetes, escupidores, triquis, etc.  Dentro de mis especialidades estaba el quemar cohetes sin cerillos, les quitaba la pólvora, les ponía una piedra plana encima, y con unas botas vaqueras pisaba fuertemente la piedra haciéndo que por la presión, la pólvora tronara... ¡adivinaron!, aún conservo la piedra (y uno que otro cohete "especial" para alguna ocasión importante)...

En un campamento jugamos "carreritas" en unos "canalones" que había cerca por los que corría agua a manera de acueducto, y claro, las carreritas eran con pedazos de madera, carbón o todo lo que flotara y se pudiera usar, y como gané varias carreras con mi pedazo de carbón, pues aún lo conservo por si se presenta otra oportunidad para competir nuevamente, no vaya a ser que me ganen...

Y que tal las 300 plumas encontradas por ahí, los apuntes de la universidad sobre arquitectura que en más de 12 años no he usado, mis archivos de información para el laboratorio fotográfico con todos los apuntes de químicos, aperturas para la ampliadora, y ni hablar de rollos sin revelar, pinzas para "negativos" y todos los casos que me sirvieron para la maestría y que, en algún momento voy a leer nuevamente...Aunque para el doctorado no me sirvieron para nada...

Me encontré toda mi colección de casettes ochenteros, disquettes de 5 1/4 y 3 1/2 Verbatim (los ochenteros sabrán de lo que hablo), solo me faltó encontrar el diskette con el sistema operativo para Apple IIe que seguramente ha de estar por ahí y un programa llamado "Banner" para hacer cartelones con impresoras de matriz el cual en algún momento, que me encuentre enfrente de una Apple IIe, podré usar nuevamente para hacer cartelones...

Me encontré la pluma "Bic" con la que firmé el título de la carrera, el primer "vale" que me dieron en "La Salle", un boleto de una fiesta de "Luz y Sonido" en mi pueblo, las listas de mis alumnos cuando comencé dando clases de foto hace 15 años, una nariz roja de plástico de payaso,  mi credencial de la biblioteca cuando viví en Barcelona, así como folletos de viaje y boletos de avión, tren, camión,y por qué no, de taxis... 

Fichas técnicas de películas fotográficas, y ni hablar de mi colección de gafettes que utilicé durante toda la universidad, corchos de botellas de vino, empaques vacíos de puros fumados y 10 cargadores de celulares de "antes", papeles doblados de dulces y chocolates... (por cierto, ahora que recuerdo, no encontré mi trapper keeper, la que guardé para uno de mis hijos....¿dónde habrá quedado...?).

En fin, la lista puede ser interminable de tantas historias concentradas en un solo espacio, rellenas de historias, de significados, de vivencias personales, de personas que coincidieron en algún momento y que de manera simbólica permanecían ahí cargando de recuerdos un objeto determinado, o tal vez ya olvidado. 

y ahora que el bote de basura actuó como un vórtice que condujo hacia un agujero negro que se tragó todo, solo queda esa sensación extraña de un vacío. De un extrañar un no se qué, un no se quién. Que de todas maneras estaban en la inexistencia por encontrarse almacenados por ahí, pero ese valor simbólico de permanencia, de existencia es el que se extraña... 

O es el vacío de un obsesivo compulsivo que necesita más espacio en su casa para seguir almacenando más cosas y llenar esos nuevos espacios con más recuerdos...



1 comentario:

Tere M. dijo...

JAJAJAJAJ no sabes cómo reí.....genial!