Lo que no me gusta de Facebook...


O, El "no ser" del Facebook...



La verdad es que soy fanático de Facebook (O como dice mi buen amigo Toto, "El librocara"). Reviso varias veces al día el Facebook para ver si hay novedades o a ver si alguién que conozco se ha adicionado en la lista.

Me encanta saber que he encontrado personas que en 12, 15 y 20 años no había sabido nada de ellos o ellos de mí. Amigos de Chiapas, de Coatzacoalcos, Nicaragua, Xalapa, Monterrey, DF, Irlanda, etc. Así como poder observar fotos que no conocía o en las que aparezco o aparece gente que conozco. Es como ver tu historia en retrospectiva.

¡Vaya!, tu historia en retrospectiva...

Eso es lo que no me gusta, ver mi vida en retrospectiva en una sola pantalla. Como si todos mis recuerdos, sensaciones, imagenes, deseos se pudieran digitalizar. Se pudieran compactar en esa sola pantalla.  No es que esté en contra de las tecnologías, solamente es que a pesar de todo el beneficio que conlleva, también hay una parte de mi que se siente invadida o violentada. 

Es genial encontrar a tantos amigos, a tantas personas que quiero y que recuerdo con mucho afecto. Esa herramienta me ha ayudado a localizar y volver a estar en contacto con tantas y tantas personas que de otra manera no habría podido hacerlo.  Sin embargo, ¿podremos brincar la barrera digital, el muro tecnológico en el reencuentro y volver a coincidir con nuestros sueños y deseos?, ¿Podremos en vez de escribirnos notas personales en el funwall, conversar amenamente sin necesidad de una computadora enfrente?

Esto me recuerda a la oficina, ¿cuantas veces les enviamos mails o "chateamos" con personas que están a unos pasos de nuestra oficina?, ya ni siquiera tomamos el teléfono, o hablamos frente a frente. 

No se si alguien tenga el recuerdo de esas reuniones en la casa de alguien conocido,  que tenía cámara profesional y que te mostraba las "diapositivas" de algún viaje, o de determinados eventos especiales. La sala a obscuras, el proyector zumbando, la luz que emanaba de ese proyector filtrada por la diapositiva de celulosa, sus brillantes colores protectados sobre la pantalla y la obligada explicación del anfitrión que hábilmente controlaba el proyector para explicar cada una de las imagenes que iban apareciendo con el  "trac - trac" entre diapositiva y diapositiva.


Ahora, ya con toda la interactividad es factible enviar videos, fotos, imagenes, etc. que van substituyendo las sensaciones puras. 

Heidegger hablaba de "el ser" del "ser", esto es, que todos nos conformamos de capas de experiencias, (Lo que Freud clama como: "somos producto de nuestros traumas") y esas experiencias son las que determinan nuestra existencia por que nuestro "Ser" se conforma de una sucesión de experiencias o recuerdos del "Ser", por lo que si evitamos esas experiencias entonces nuestro "Ser" estaría compuesto de "no Ser" puesto que no vivimos esas experiencias directamente.  

Así, nuestro "Ser" estaría compuesto más de "no ser" que de "Ser", o en términos más sencillos, nuestra experiencia estaría sujeta solamente a nuestros sentidos "digitales" más que físicos. (Permítanme acuñar el término "sentidos digitales" como aquella combinación de sentidos que se utilizan como uno para el uso de dichas tecnologías: Visión y audición).

De ahí mi reticencia al Facebook como sustituto de la experiencia directa con el otro. Me gusta pensar que es un instrumento para la localización y eliminación de las distancias pero no como un sustituto de las interacciones humanas directas. 


1 comentario:

Alex Brozon dijo...

Completamente de acuerdo mi estimado! Me parece que por más que avance la tecnología una máquina nunca va a poder reproducir la experiencia de encontrarse con algún amigo o familiar al 100%. En la transmisión electrónica se pierden miles de detalles como el lenguaje corporal, tono de voz, el simple hecho de ver alguien a los ojos dice mucho de la persona que aunque se esté frente a una webcam no se reproduce fielmente. La pantalla siempre va a representar una barrera.

Sin embargo es una herramienta que satisface de alguna forma la curiosidad de saber que ha pasado con la gente que ha pasado por nuestra vida. Lo importante es no quedarse en simplemente en eso volviéndolo una experiencia vacía.