Andrómeda y los hombres iguana...


Andrómeda era una mujer extraña. Vivía aislada en el desierto y se dedicaba a cuidar a sus animales. los hombres-iguana.

Todos los días se dedicaba esmeradamente en su granja,  alimentaba y sacaba al sol a sus hombres-iguana  hasta que estos se quedaban inmóviles por el calor, alzaban un brazo y una pierna, mientras el otro brazo y la otra pierna sostenían todo el cuerpo, pasado un rato, cambiaban de posición. Pero siempre inmóviles.

Andrómeda había recibido ese nombre de parte de sus padres. Intuía que le habían puesto así por el mito de Andrómeda la cual se casó con Perseo después de ser liberada del monstruo marino enviado por Neptuno. Le gustaba esa idea, haber sido liberada del monstruo marino...

Sin embargo, ella estaba atada a esos hombres-iguana. tenía que cuidarlos. Su padre estaba muy anciano, apenas y podía tener a raya a los hombres-iguana. Su madre presa de la locura había abandonado el hogar y se había internado en el desierto, ahora vivía en una cueva alimentada solamente por los trozos de carne que le llevaba Andrómeda una vez a la semana.

Odiaba a los hombres-iguana, le enfurecía verlos tomar el sol ahí inmóviles, solamente sacando la lengua cada vez que ella pasaba, el ver esa lengua que se pasaban por los ojos para lubricarlos a causa de la resequedad del sol. Esa lengua pegajosa, húmeda y larga, esa lengua que de igual manera servía para lubricar los ojos, humedecer los labios o lamerse los testículos.

La granja había crecido mucho, ahora ya tenían 12 hombres-iguana, no sabía por qué se habían convertido en iguanas, pero ya se había acostumbrado a verlos así. 

Ese viernes Mariana llegó a la granja preguntando por la adivina de la cueva. Se había regado el rumor que la madre de Andrómeda poseía poderes gracias a que había hecho un pacto con los fantasmas del desierto, esos que se levantan al cobijo de la arena, por las noches, y se arrastran lastimosamente entre las dunas para darles la apariencia de montañas a causa del esfuerzo titánico por moverse. 

La madre de andrómeda les había aligerado el trabajo de moverse, gracias a un ventilador espiritual que había diseñado por medio de un movimiento oscilatorio de sus brazos acompañado de silbidos y parpadeo de ojos que potenciaban el impulso eólico-espiritual que los fantasmas aprovechaban para moverse rápidamente de un lugar a otro y poderse desentumir.

Andrómeda se asustó cuando vio a Mariana, no la esperaba, pero se tranquilizó cuando escuchó que quería saber la dirección para llegar a la cueva de la adivina.

Con un movimiento suave y seguro Andrómeda se dirigió a Mariana, le dijo que había llegado al lugar perfecto, pero que primero necesitaba formar parte de un ritual para saber si la adivina la recibiría como peregrina digna. Le pidió que se lavara los pies en la pila de la granja, se tallara todo el cuerpo y se quedara desnuda hasta la noche. Mariana accedió.

Al despuntar la luna llena, Mariana titiritaba de frío, su voluntad era indomable. Andrómeda se acercó, le indicó que había pasado la primera prueba, y que ahora formaría parte del rito iniciático de la adivina del desierto. Mariana se entusiasmó...

Andrómeda le pidió que ingresara al corral de los hombres-iguana que permanecían inmóviles, que solamente rompían su inmovilidad para lamerse los ojos vidriosos y resecos de tanto tiempo estar abiertos.

Le indicó que imitara la posición de los hombres-iguana y que permaneciera el mayor tiempo posible así sin moverse. Ella obedeció sin miramientos, los hombres-iguana no se movían.

Andrómeda al ver que Mariana se arrodillaba, se dirigió lentamente a la puerta del corral, salió y cerró la puerta con seguro... Mariana permanecía inmóvil... apenas pudo ver entre las sombras el movimiento de los 12 hombres-iguana que se le abalanzaron hambrientos de carne, y de sexo.

Andrómeda corrió, corrió lo más rápido que pudo hacia el desierto, desesperada, ansiosa, liberada, corrió con alma, con espíritu, con el cuerpo desfallecido y lacerado. 

Apenas escuchó el grito débil de su padre moribundo cuando éste, que había lidereado siempre la jauría de hombres-iguana se percató que esa hembra no era Andrómeda, sino otra hembra distinta y al tratar de poseerla antes que los otros hombres-iguana luchó a muerte contra los otros machos saliendo gravemente herido por tantas mordidas, arañazos y colazos.

Llegó jadeando a las dunas, le pidió a su madre ayuda de parte de los fantasmas, ella accedió, empezó a girar los brazos en forma circular, a parpadear repetidamente, y a silbar, los fantasmas se presentaron y lentamente elevaron por los aires a Andrómeda hasta desintegrarla en pequeños trozos de luz que pegaron en el firmamento como una constelación en forma de espiral para que así, ningún hombre-iguana la pudiera volver a alcanzar.

Molon labe" (Vengan por ellas) Leónidas I, Rey de Esparta.

El renacer...


Martha conoció a Lucio en un café, le atrajo su seguridad y aplomo, la mirada firme y  penetrante que la hacía estremecerse. Él se acercó, platicaron un rato y luego le pidió su teléfono, ella, accedió a pesar de percatarse de que tenía un anillo de casado.

 Posteriormente se vieron varias veces, salieron a tomar una copa y luego a bailar, hasta que Lucio le pidió que pasaran la noche juntos. Martha aceptó y se fueron a un motel cerca del bar en el que estaban.

 Después de tener sexo apasionado y excitante, Lucio se retiró de Martha y se recostó sobre un costado, encendió un cigarrillo y se quedó pensativo. Martha guardó silencio. Había aprendido a que ese silencio era el que provocaba que los hombres se sintieran incómodos y trataran de decir algo para salir al paso.  Lucio entonces, ante la incomodidad, decidió hablar…

 -Soy casado ¿sabes?-

 Ella respondió: - si, lo sé –

 -    si lo sabes, ¿entonces por que quisiste estar conmigo?-

 A lo que ella contraatacó diciendo:

 - Mas bien ¿Por qué tú, estando casado, quisiste estar conmigo?, ¿Qué te falta?-

 Lucio se sintió desarmado, Martha sabía cuando atacar y cuando replegarse, así que guardó silencio y esperó a que las emociones de Lucio emergieran… Escuchó un largo suspiro, y luego lo vio directamente a los ojos para que no tuviera opción y comenzara a hablar…

 Lucio conoció a Raquel en la universidad. Le había fascinado. Su andar seguro, tranquilo, como si levitara, como si emancipara la tierra que pisaba. La mirada lánguida y profunda le penetraron el alma. Sabía que después de conocer a Raquel ya nada sería igual.

 Estudiaba Derecho y Raquel literatura latinoamericana. Aquel encuentro en la cafetería de la escuela fue fugaz pero él quedó prendado de ella. Lucio comenzó a investigar sobre Raquel, su horario, lo que le gustaba, averiguó quienes eran sus amigas y cual sería la mejor manera de acercarse a ella. Hasta que por fin, un día, en un concierto de trova, pudo acercarse a ella.

 Al principio Raquel se comportó indiferente ante él, ella sentía que si alguien se interesaba en ella debería demostrar abiertamente las ganas de conquistarla. De seducir pacientemente su voluntad y de ir venciendo las barreras de sus objeciones y que por fin, un día, llegaría aquel príncipe azul con el que sabría conquistarla y vencer su voluntad.

 Raquel poco a poco comenzó a ver en Lucio un hombre distinto a los que conocía, él era más grande que los compañeros que tenía y que la invitaban a salir, eso la halagó, se sintió atraída a ese hombre que 5 semestres delante de ella, trataba de convencerla y de seducirla. Le llamó de sobremanera el interés que tenía él sobre la lectura, sobre todo por autores como Kundera, Camus y Ciorán. Eran autores que a ella se le hacían profundos, misteriosos y simbólicos, y que una persona ajena a ellos le hablara desde una diferente perspectiva hacía que viera a Lucio como alguien muy intenso y sobre todo atractivo.

Pasó poco tiempo para que Lucio y Raquel comenzaran una relación intensa, Lucio se aplicaba cada día por mantener el interés de Raquel y ella se dejaba seducir y convencer. Poco a poco Raquel comenzó a mostrar la verdadera intensidad de su esencia, dejó que Lucio se acercara, y pasaron noches muy apasionadas. Con el tiempo formalizaron la relación y al poco tiempo se casaron deseando vivir ese sueño de pareja, ese sueño en donde todo es perfecto y existe el amor por siempre...

Sin embargo las cosas fueron cambiando con el tiempo, Raquel se dedicó a la casa y el cuidado de los niños, y Lucio a trabajar para mantener a su familia. Raquel y Lucio con el tiempo iban perdiendo esa proximidad de pareja. Los 12 años que llevaban de casados habían sido matizados por la rutina y el desencanto. Raquel sentía que su deber era su hogar, su trabajo de medio tiempo para ayudar en la economía familiar y el cuidado de sus dos hijos. 

Lucio se había resignado pues a una vida familiar... hasta que apareció Martha esa tarde en el café...

Se quedó pensativo ante la pregunta de Martha, dudó unos instantes en contestar, era la primera vez en 14 años que estaba con alguien que no fuera su esposa, por un lado se sentía alagado, pero por el otro dudaba en entrar en contacto con su realidad, platicarle a la mujer con la que había tenido sexo su verdadera identidad. Sin embargo, ante la mirada insistente y confiada de Martha además de su silencio, se dejó llevar y comenzó a hablar...

-Mira, la verdad es que no se por donde empezar... me preguntaste que me falta. en realidad no me falta nada, pero extraño la pasión, el ardor del cuerpo, la furia por amar, ese día único en el que como amante amas sin importarte el mañana, me falta el deseo, el ansia, la necesidad de estar. El suspiro por el otro, los "buenos días amor" al despertar al otro día. Extraño el sudor frío que recorre la espalda, el escalofrío en la nuca, el grito ansioso y entrecortado, el cuerpo tembloroso que se aferraba al mio para sentir más de cerca mi sexo.-

-vaya que eres apasionado, dijo Martha-

Lucio guardó silencio, le dió miedo el darse cuenta que estaba pisando terreno resbaloso, estaba a punto de levantarse cuando Martha lo tranquilizó diciendo:

- A veces se nos olvida quienes somos, la rutina nos aleja de nuestra verdadera esencia. "Ser responsable" nos dicen por ahí, pero eso hace que nos olvidemos de nosotros, hace que nos desconectemos de nuestra esencia y de nuestra realidad. de hecho este eres tú, libre, apasionado, entregado, ¿por que te has olvidado de lo que eres?-

Lucio quedó pensativo... escuchó cada una de las palabras de Martha como una voz interna que le hablara desde adentro, como si fuera su conciencia y luego respondió:

- No lo se, tal vez me he dedicado a cuidar a mi familia aún a pesar de mi mismo...-

Martha respondió:

- Debes cuidar a tu familia pero sin dejar de ser tu mismo, debes ser fiel a tu esencia, a tu naturaleza y no tratar de ser algo que no eres. Tu pasión estaba muerta, habías muerto por dentro, y ahora vuelves a estar en contacto con tu ser, con tu cuerpo, te das cuenta que puedes volver a sentir, que puedes despertar para volver a ser...- 

-¿Y tú?- respondió Lucio, -¿y tu por que me hablas así? te estas acostando con un hombre casado, ¿no te sientes mal?-

-No- Respondió Martha, -En realidad no, tenías tanta pasión guardada que disfruté sentir tu renacer, fue como si perdieras nuevamente la virginidad ¡jajajaja!-

Lucio se molestó y se levantó de la cama, se dirigió al baño con el ánimo de vestirse e irse de ahí... sin embargo, su furia poco a poco se fue trastocando en una inmensa tristeza que le oprimió el pecho, y que casi hizo que perdiera el control. Sabía que Martha tenía razón, se había perdido tanto que ahora tenía un renacer físico, espiritual y sexual...

Regresó a la cama sin decir nada, y luego amó a Martha como si fuera la primera y última vez que haría el amor con ella, era una mezcla de descubrimiento y entrega, un instante, un chispazo fugaz que iluminó el universo...

Después de esto, Lucio jamás la volvió a buscar... Había descubierto una ventana en los recuerdos por la que podía escapar y acudir cada vez que se sentía acosado por la rutina a ese recuerdo de Martha y su bello discurrir por la existencia.

Martha por su parte, sabía que había abierto una llaga en Lucio que tardaría en sanar, sabía que no la volvería a buscar, pero ella guardaba el deseo y la furiosa pasión de Lucio y su renacer en lo más profundo de su memoria... Había pues disfrutado de un hombre y de sus pasiones escondidas... 

La confidente...



Conocí a Martha por accidente, quería comprar una de mis pipas hechas a mano, le había interesado que estuvieran hechas en México, y  quería regalarle una a su nuevo novio que presumía de ser intelectual: Ramiro. 

Lo más interesante de Martha era su actitud deshinibida, como si su vida fuera única, como si estuviera cargando los recuerdos de muchas historias y de muchas vidas ella misma. Hablaba de manera fluida, segura, veía de frente y de manera franca, sin dudar. no esquivaba la mirada o veía hacia abajo, se sabía atractiva.

Supo que me gustaba escribir, me preguntó sobre los temas que escribía, no había conocido a ningún escritor o por lo menos que se jactara de eso. Le interesó lo que le platiqué sobre algunos trabajos que había hecho, me dijo que le gustaría leerlos. Así que quedamos de vernos después para darle unos textos en los que estaba trabajando.

Días más tarde me llamó. Dijo que le gustaba como escribía y que tenía el tema ideal para mi. Me llamó la atención, normalmente la gente lee lo que escribo, casi nunca sugiere un tema, por una parte me molestó que me dijera que debía escribir, creo que el escritor debe ser libre para dejarse envolver por las historias, pero algo me decía que por lo menos debería escuchar su propuesta, así que acudí a la cita en un café de Juriquilla: "il luogo".

Llegó a la hora convenida, vestía de manera casual pero bien combinada, con un escote discreto pero seductor, pidió un capuccino y comenzó a hablar.

Mi vida ha sido una pequeña pero gran anécdota. -Comentó- yo apenas asentí.  Luego comenzó su historia: había sido una mujer común y entregada a su trabajo, salía frecuentemente de reventón con sus amigos, había tenido varios novios, pero nunca había encontrado a su "hombre ideal", tenía una carrera profesional, viajaba mucho por el trabajo y llevaba pues, una vida tildada como "normal".

Sin embargo, al regreso de uno de sus viajes su vida cambiaría radicalmente tal qué había decidido dejar de ser lo que era, reinventarse completamente y disfrutar de su vida y libertad. Por lo que a partir de ese momento, decidió conocer a los hombres no solamente desde una perspectiva sexual sino las profundidades de sus deseos espirituales y emocionales. 

Su filosofía era simple: conocer a un hombre independientemente de su estado civil, relacionarse sentimentalmente y luego hurgar en su vida tal que, pudiera conocerlo realmente, luego,  una vez que estuviera satisfecha con lo que hubiera conocido, buscarse otra pareja para conocer y empezar nuevamente. 

Comenzó a narrarme el encuentro que tuvo con Gabriel, aquel que la transformó, luego la historia de Lucio, un hombre atormentado por la contraposición de su matrimonio y su libertad, más tarde la historia de Juan Carlos, un hombre lleno de complejos y de frenos emocionales, en fin, las historias se sucedían una tras otra, hombres que aparentaban fortaleza, entereza y detrás de los cuales se escondían seres temerosos que dudaban de la aceptación emocional de ser ellos mismos...

Así, poco a poco, Martha se convirtió en confidente, en la depositaria de las frustraciones de hombres que buscaban liberar algo en su interior, ella solamente preguntaba, y escuchaba como terapeuta en la cama de algún motel convertida improvisadamente en diván.

Martha servía como un puente entre los deseos y la realidad. Ella solo hacía preguntas, sabía el momento exacto y la pregunta conveniente para hacer que un hombre se desnudara el alma y hablara de sus temores y sus deseos.

Así pues, después de muchas veces de platicar con Martha me convencí que era un tema genial para escribir, narrar todas las confesiones hechas por los hombres a su amante más allá de lo sexual, sino mas bien lo emocional que se esconde detrás de la máscara masculina...

La última vez que la vi, ella me preguntó que cuando comenzaría a escribir, le dije que no sabría si yo era el indicado, "¿Un hombre escribiendo los secretos de los hombres?", espeté... Sonrió y luego me dijo: "ese es el gran reto que tienes como escritor, tu debes contar las historias sin género, como un simple espectador asexuado para evitar el sesgo del género, así que creo que podrás con el encargo. no es que seas asexuado, -rió-, mas bien creo que tienes la capacidad para escribir imparcialmente sin que intervenga tu lado masculino".

Luego se despidió de mi con un beso, ahora yo era el confidente de la confidente, ahora con ese beso se sellaba el pacto y mi compromiso de escribir su historia...

Así que ahora tengo mucho material que escribir, muchas historias que contar sobre Martha y sus confidentes. La pregunta es: ¿Podré escribir todas estas confesiones de hombres desilusionados de sus aspiraciones ahora que ya no la he vuelto a ver?...

Breviario



1. Siempre hay que estar en la mesa que más aplaude.

2. El silencio es el perro fiel de la soledad.

3. Nadie se dará cuenta cuando yo llegue, pero se estremecerá cuando yo de ahí parta.

4. Cómprame una pluma para que escribas mentiras de amor.

5. ¿Hacia donde marca la brújula? hacia el norte... ¿hacia donde queda el norte? hacia arriba... ¿hacia donde es hacia arriba?... hacia donde yo sea mejor...

6. La realidad es un juego de los sentidos compartiendo un trozo de verdad. La verdad es la confusión de dios por conocer su identidad, La identidad de dios es la realidad.

7 Ráscame el alma que me pican los recuerdos.

8. He vivido tanto, he vivido tan poco.

9. Dios es el único ser que ha podido dividir el mundo en dos.

10. ¿Por qué maté el sueño que te contenía?

11. Mi réquiem a la muerte es la vida.

12. ¿Y mis alas?, ¿Dónde quedaron mis alas?

13. Si en la noche ves el cielo, es por que estás despierto.

14. Si saltas al abismo, que no se te olvide desplegar las alas.

15. Pase lo que pase, pasará.

16. Si el círculo no es cuadrado, ¿para que buscarle el lado?

17. No le pongas timbres a los telegramas.

18. Si el diablo anda suelto, ¡que dios me lo perdone!

19. No dejes que el tiempo pase, sin antes preguntarle a donde va.

20.  Que gire pues la rueda del destino, yo por mi parte me dejaré guiar por mi voluntad.

21. Depués de mi sepelio, quisiera disertar sobre mi vida.

22. Cuando el cielo se caiga, caminaré despacio.

23. ¿A dónde quedan los recuerdos sino en el campo del deseo?

24.  Y si así he sido, es por que así lo he decidido.

25. Mi voluntad es más fuerte que mi destino.

26. Y dios dijo: para ser dios se necesita voluntad.

27. La muerte se viste de dios para no sentir su angustiante soledad.

28. Hablo al mundo el absurdo del silencio.

29.  Hoy maté a mi sombra, le enterré el cuchillo del olvido.

30. El tiempo no pasa sin cobrarme a cada instante el precio de mi existencia.

31. Inspiro razón y aspiro conciencia.

32. ¿Y si le pido al tiempo que vuelva?

33. ¿Que el hombre no puede volar? aquí arriba dicen que si.

34. Hoy sueño que mañana será igual que ayer.

35. La mujer es el único ser capaz de robarte la eternidad.

36. Pero debido al mundo alterno de tantos y tantos ciclos desmedidos de lo cotidiano, no contemplo la realidad pura sin una caleidoscópica imaginación.

37. La soledad está celosa, no te quiere cerca.

38. El huracán es el orgasmo del mar después de seducir a la playa.

39. Como alquimista busco el nepente de mi alma.

40. Tonto corazón, el amor es pura especulación.

41. Tu imagen desgastada en mi memoria se ha convertido en un sofisma de mi alma.

42. Róbame un suspiro para que el tiempo te haga volar.

43.  No existe nada mejor que admirar a una mujer hermosa en tu cama después de haberle hecho el amor.

44. Si mi filosofía es fuerte, es por que ha librado mil batallas.

45. Si la soledad me acompaña, entonces no estoy solo.

46. Y yo quiero pensar que yo estoy muerto y ustedes vivos, por que me aterra pensar que yo estoy vivo y ustedes muertos.

47.  Si hoy no quiero sentir es por que estoy cansado de tanto tener que olvidar.

48. Si el alma me duele es por que está madurando.

49.  La libertad del saber provoca  libertad en el espiritu.

50. En vez de esperar a que las estrellas te caigan del cielo, brinca lo más alto que puedas para alcanzarlas.

Ucronía romántica...


Recuerdo el día en que te conocí en la casa de mi amigo Mundo, estabas ahí no sé por que razón, pero habías llegado antes que yo. Entré a la casa y estabas sentada en un sillón, apenas y me volteaste a ver, aparentemente no me viste. Me llamó la atención tu indiferencia, tu etereidad

Me senté casi de frente a ti y pude observarte. Ver tu cabello negro, lacio, brillante, tus ojos cafés y profundos, tus manos pequeñas que se movían gracilmente cuando hablabas como queriendo subrayar cada una de tus expresiones. Tus dedos finos y con aquel pequeño lunar en el dedo índice que tanto querías disimular.

Me dejé llevar por tu figura y comencé a divagar en tus piernas que se dejaban entrever gracias a la falda que traías ese día. El contorno de tus pantorrillas que se antojaba grácil, curvilínea y exótica, toda una promesa erótica para aquel buen observador de tus curvas disimuladas que estimulan la imaginación.

Tus tobillos finos rematando en unos pies pequeños que acentuaban tu caminar lento y sutil, como si quisieran apenas tocar el piso haciéndote levitar, haciendo sentir al mundo el no merecer mas que el pequeño roce de tus pasos.  

Tu cintura pequeña acentuando tus senos y su promesa violenta, salvaje, sensual que remataba en esa boca carnosa de la cual salían palabras como susurros eufónicos y cantos tautológicos de tu mundo sin igual.

Tus labios definidos, carnosos, ansiosos por ser besados, por ser avasallados, y tu nariz perfecta, lineal, con ese contorno suave, que remataba en esos ojos expresivos, brillantes, con un destello de furia y emoción, con ese brillo de pasión por la vida y sus andares.

Tu piel morena, ardiente, como si dejaras que el sol te acariciara y se regocijara en ti, como si tuvieran un pacto secreto entre amantes, el te regalaba un poco de su brillo y calor a cambio de poder acariciarte suavemente el rostro todas las mañanas con sus primeros rayos de luz. 

Me volteaste a ver por un instante, la fuerza de tu mirada, la seguridad y energía que emanaba de tus ojos y de tu ser me estremecieron, por un instante pude entrever el alma que se translucia a través de tus ojos. Ese espíritu libre y antiguo, lejano y viejo que se había colado al mundo a través de ti...

Y de pronto acudió a mi mente una pregunta: ¿que hubiera pasado si ese día no me hubiera fijado en ti?...

¿Quién es ELo?


Cuando vivía en San Cristóbal de las Casas en Chiapas llegué a escuchar de ELo, yo era muy pequeño, pero a veces a la distancia llegué a verlo sin saber que era él, le gustaba la música y en esa época tocaba la guitarra, la mandolina y el órgano. Era amante de la música, creo que hasta estuvo en un coro de la escuela y cantaba en misas junto a su amigo Panchito López. 

Después cuando viví en Tuxtla Gutierrez supe que había participado en algunas obras de teatro, nada relevante, pero sabía que estaba por ahí muy cerca y siempre acompañando a su amigo inseparable Panchito.

Ya viviendo en Monterrey, lo conocí directamente, probablemente era por que estaba solo, sin su amigo Panchito que se había quedado en Chiapas por que no quería ir a Monterrey, prefería estar en San Cristóbal con su familia y su vida después de la muerte de su padre, jugando al Scout y haciendo experimentos electrónicos como la "alarma detectora de intrusos" que había colocado en la puerta de su habitación.

Elo se me acercó un día cargando su cámara fotográfica, decía que quería ver el mundo a través de su cámara, le encantaba estar todo el día viendo a través del visor. Hablaba en términos extraños: "velocidad de obturación", "revelador HC 110", "virado", ¿virado? virado él. Decía que la fotografía era robarle un instante a la eternidad, algo así como el detener el tiempo.

Me cayó bien después de una plática en un Vips con mi amigo Alaodin Nieto. Hablaban de la existencia, la razón, filosofía y por supuesto, mujeres, algo que le había contagiado su amigo Panchito.

Mientras yo estudiaba en la universidad, ELo se dedicaba a escribir, fotografiar y andar tras de cualquier falda que ondeara cerca de él. Le gustaba la poesía, la filosofía, y por esa etapa comenzó su gusto por la metafísica y el ateismo. A veces me colmaba la paciencia su obsecración por el pasado, por las historias. Pero él ya no me dejaba en paz, siempre estaba junto a mi.  

Sólo cuando me iba a escalar me dejaba tranquilo, tal vez le daba miedo la aventura y la altura. El día que se animó a ir conmigo fue el día de mi gran aventura: Matacanes, una ruta en río donde se encuentra una cascada de 20 metros que había que saltar, dos ríos subterraneos a los que había que introducirse, y total, un cañón de 8 horas de recorrido con agua hasta las orejas. 

ELo quedó impresionado, fue movido por esta aventura, después de salir adelante agarrado de mi mano, pudo ponerse de pié varios meses después. No se que había estado haciendo, pero afortunadamente no me molestó por un tiempo y pude estar con mi soledad.

Un día me sorprendió con la noticia: -"quiero hacer una exposición de foto"-, 

-"¿Qué chingados se te ocurrió?"- le dije, -"mejor sigue tomando fotos, tus clases y ya. ¿para qué quieres hacer una exposición?"-

Y me contestó: "Creo que tengo algo que decir, creo que ya he buscado suficiente y quiero mostrarle a la gente lo que vi con mi cámara".

¡Mta! este guey me va a hacer trabajar de más, yo estaba muy ocupado con mis entregas en la escuela, trabajos finales y todo el rollo académico y este cabrón y sus grandes ideas...

En fin, entre los dos armamos la exhibición, imprimimos las fotos y llegó el día de la exhibición que se llamó: "De los pies al alma".  ELo no lo podía creer, !estaba feliz!, siempre lo había visto melancólico y ese día estaba realmente entusiasmado con los resultados. Yo lo veía desde el público y estaba satisfecho por lo que había conseguido, me enorgullecí de él...

Hasta el día en que tuvo su segunda "gran idea". 

Me dijo: "Enrique, ¿sabes?, he estado escribiendo desde semana santa del 95, y ahora quiero publicar un libro".

¡Puta, Cabrón! ¿no tienes llenadera?, ¿qué no puedes estar en paz?, ¿por qué no vas a joder a tu amigo Panchito?, el guevón se quedó en Chiapas, ¿por que a mí que tengo tanta chamba y estoy tratando de acabar mi carrera?, ya quédate tranquilo con lo de la foto y tus clases, y a mi déjame en paz por un rato...

El guey que se pone a chillar y se vuelve a meter al baúl en donde dormía al lado de sus libros... ¡Estaba enojadísimo!, ¿cómo se me ocurría no apoyarlo en esta empresa? Él que me había ayudado tanto con mis planos y diseños en arquitectura?, ¿que me había enseñado a ver las formas y las superficies?, ¿la parte sensible y bella de la vida? y ¿por qué no? me había presentado una que otra amiga...

Así que tuve que acceder nuevamente, cedí ante su solicitud. Abrí el baúl y le dije: "Cabrón, más te vale que hagas bien la exposición por que voy a destinar de mi tiempo para tu proyecto, estoy en mi último semestre, así que tengo que acabar la carrera, no me vayas a fallar".

ELo feliz me abrazó, y dejó de llorar, su chantaje había surtido efecto y había conseguido lo que quería... En diciembre del 96 estaba presentando su libro "De la razón a la imaginación" y una exposición que tenía guardada por ahí: "Historias que contar", en la cual trabajamos juntos para que complementara la presentación del libro...

Yo me gradué ese diciembre, recibí mi título de Arquitecto y cuando bajé del estrado lo vi ahí acompañándome con una sonrisa infantil y feliz por verme concluir mis estudios...

Luego me fui a vivir al Distrito Federal. Ahí lo dejé de ver, supe que había dejado la fotografía por un tiempo por que ya no tenía cámara, estaba en búsqueda de no se que rollos filosóficos y que escribía poco. Yo tuve que centrarme en encontrar trabajo y comenzar a mantenerme solo, estudiar la maestría, comencé a salir con la mujer de mi vida que luego se convertiría en mi esposa. No tenía tiempo para su amistad. Por lo que poco a poco nos fuimos alejando y dejándonos de ver... 

Y así pasaron los años, yo en la chamba tratando de crecer económica y profesionalmente por la nueva familia que acababa de tener, y él perdido en algún baúl, atrás de algún rincón. A veces coincidíamos en algún hotel cuando viajaba, y nos tomábamos una copa o paseábamos por ahí, dejamos de tener cosas en común. 

Yo estaba muy preocupado por el nacimiento de mis hijos, los pagos de la tarjeta de crédito, mis estudios del doctorado, y él seguía discurriendo sobre la existencia, y no se que rollos de la filosofía, yo quería que madurara, que creciera o que si así lo pensaba, pues que realmente le apostara por lo que quería, pero teníamos incompatibilidad de caracteres. 

En algún momento le dije que por qué no iba con su amigo Panchito, me comentó que hacía años que no sabían uno del otro, vaya pues, crisis de amigos que solo el tiempo puede solucionar...

Recuerdo una anécdota de un encuentro entre ELo y mi hermano. ELo hablaba de poesía, de filosofía, y mi hermano más pragmático le dijo: "Eso no te da dinero, no vivirás de eso, mejor haz otra cosa de la que si puedas vivir, nunca obtuviste un peso de la foto, ¿para qué entonces te dedicaste a eso?"...  

ELo quedó herido, el ser, la existencia, la visión del mundo no tenía precio, el espíritu no puede cobrar por las cosas... pero se topó con la mísera realidad, en este país no se puede vivir de eso... se desanimó, a veces creo que su ideal sería ser rico o por lo menos tener lo suficiente para no preocuparse por vivir sino solamente preocuparse por hacer lo que le gusta...

Cuando me vine a vivir a Querétaro me enteré que ELo andaba por aquí, me alegré. Lo invité a visitarnos a la casa. Gran error, ahora el cabrón se quedó a vivir ahí. Acababa de comprar una nueva cámara y estaba fotografiando nuevamente, ahora con furia, escribía todas las noches en los mismos libros que había estado escribiendo desde la universidad y andaba con unas mariconerías de no se que arbolitos "bonsai" y la estética del vacio y el Zen.

-"Cabrón"-, le dije, -"eso no te va a dar lana"... 

-"No importa"-, me respondió-, -"tu me vas a mantener"... (Claro ,aquí agarró a su baboso que lo mantenga mientras este hace lo que quiere y yo chinguele y chinguele).

En fin, ELo ahora vive en mi casa y hay la llevamos juntos. A veces es insoportable, sobre todo en el trabajo, cuando estoy en mi oficina trabajando quiere ponerse a escribir, lo tengo que calmar y dejarlo en un cajón del escritorio. 

Otras veces en juntas toma un papel y empieza a dibujar y me incita a recordar mi época de arquitecto. Lo tengo que calmar hasta que nos vamos, platicamos en el trayecto de regreso a casa. Lo malo es que cuando llego a casa quiero estar con mis niños, darles de cenar y acostarlos y este guey que quiere escribir y ver sus bonsais... Pero la familia es la familia y se tiene que esperar...

Ya que todo está en calma, los niños dormidos, mi esposa también, entonces dejo que escriba, que se desahogue, ahora está en la onda de un Blog, está escribiendo ahí, que bueno, así me deja en paz y no tiene otra vez la brillante idea de "publicar otro libro". 

A veces en las noches, me despierta, quiere escribir, a veces lo convenzo que lo haga al otro día, otras veces me levanta para que saque la pluma, a veces solo para una frase que le está rondando la cabeza. Es un verdadero dolor de cabeza...

Ahora le ha dado por el artesano, no se en que momento se le ocurrió o vio como se hacían las pipas, pero algunas noches baja y no escribe, ni fotografía ni cuida sus bonsais, se pone a labrar y tallar una pipa, horas y horas sentado, tallando, lijando, taladrando, puliendo para hacer una pipa que me dan ganas de quedármela, pero el guey me dice: "¿que no se puede hacer dinero con lo que te gusta?, Esta no te la puedo regalar, es para vender..." 

Cabrón... ¿a mí que tanto le permitido, lo mantengo y me sale con esa pendejada?, Se lo hago saber y el guey solamente se ríe y yo me quedo con las ganas...

Un día le pregunté por qué llamarse ELo Rojas, se rió, y luego me dijo: "Tu debes saberlo mejor, te dedicas a la Mercadotecnia", nadie se interesaría por leer a "Panchito López" o a alguien llamado como tu: "Enrique López" es demasiado común. 

ELo es fácil de recordar, y es la contracción de "Enrique López", además puedo utilizar el otro apellido que es más fuerte "Rojas", así la combinación de ELo Rojas suena bien como pseudónimo literario y las pipas pueden ser firmadas por el autor como simplemente ELo como lo hacen los artesanos de la pipa en Italia...

Bueno, pero también ELo se puede prestar a diferentes chistes: CruELo, LELo, PELo, ChimuELo, etc, y me reí, y él espetó: "También puede venir de HELio, HiELo, o cualquier palabra. Pero ELo Rojas es connotativo de todo lo que soy, y de lo que me conforma, ELo es mi personalidad como tu y Panchito tienen la suya. No puedo cambiar mi naturaleza, esto es lo que soy y ELo es mi nombre... 

Con esto, acepté desde mi perspectiva mercadológica que ELo Rojas estaba bien, y que así tenía que ser, ni hablar, cuando ELo se empecina y se lo propone, no puedo hacer nada al respecto.

En fin, el diciembre vamos para Chiapas, nos vamos a encontrar con Panchito López, y juntos los tres recordar buenos tiempos, a ver que tal nos va encontrándonos nuevamente, luego pasan cosas extrañas estando los tres juntos...


¡¡¡Maldito perro!!!



O, ¿qué me pusieron en la caja?


Por razones que no tiene sentido ahondar, de parte de la oficina tuve que llevarme dos cajas de "gelatinas listas para consumir" de emergencia a la feria de ANAM en Guadalajara, con presteza y total disposición subí las cajas a mi auto y me dirigí al aeropuerto.

Cual sería mi sorpresa al descubrir que me cobraban $150 pesos !por kilo de exceso de equipaje!, así que tuve que pagar $3,500 pesos del exceso de una de las cajas y la otra la documenté como equipaje personal, mi maleta, por supuesto, como equipaje de mano.

Ya estando arriba, una supervisora terrestre subió al avión y preguntó por mi, bueno, nada de qué preocuparse, en mostrador se les había olvidado darme los comprobantes de las cajas, así que la supervisora me los entregó con una sonrisa amable.

La puerta del avión ya se había cerrado, la azafata comenzaba con las indicaciones de seguridad: "las salidas de emergencia se encuentran localizadas, dos en la parte posterior, dos sobre las alas y una más al frente" cuando intempestivamente se abrió la puerta del avión y volvió a subir la supervisora terrestre, se dirigió a mí y me repitió mi nombre pero ahora de forma autoritaria. respondí rápidamente para confirmar la identificación, a lo que siguió una orden que me dejó helado: "señor por favor bájese del avión". 

¡Uta!, Toing toing (el sonido de mis calzones que a velocidad supersónica viajaron de mi cintura al piso y de vuelta a mi cintura pero ahora más flojos a causa de la gravedad, la ley de gravedad no la situación...), a lo que dudé y traté de confirmar la instrucción con un: "¿perdón?", a lo cual se acompañó una orden imperante: "señor por favor bájese del avión".

Así que me apresuré a desabrochar el cinturón de seguridad, me levanté y acompañé a la supervisora bajo la mirada inquisitora y dubitativa de los demás pasajeros... los rumores no se hicieron esperar...

Ya en tierra la supervisora me mencionó que el perro del ejercito había detectado algo en las cajas que yo llevaba, por lo que necesitaba estar presente al momento de que se llevara a cabo la revisión. cuando llegué al remolque del equipaje se encontraba: Un agente de la AFI, uno de la PFP, dos militares, varios empleados del aeropuerto y por supuesto, el pinche perro que rascaba frenéticamente y sin control una de las cajas con mi nombre...

Toing, toing, plup! (se los dejo a su imaginación), el oficial militar me ordenó que abriera la caja, así que sudando por todas partes, (!hasta por las inimaginables!) yo no había empacado la caja, ¿me habrían jugado chueco?. No se, mi corazón latía como enamorado quinceañero que se acababa de declarar por primera vez, y las manos me temblaban, (!que sea gelatina, que sea gelatina!)

Cuando abrí la caja el perro se puso más frenético, y yo dejé ver el contenido: 600 empaques de gelatina lista para comer sabor fresa,  los militares dudaron, el de la AFI se apresuró a tomar un empaque para verificar su contenido, los alenté a probarla, bromeé (Mi gran boca y yo): "Cómase una, verá que seguirá comiendo, está re buena", (y como buen mercadólogo pues pensando en un consumidor potencial, ¿verdad?), y como que no les hizo gracia, pensaron que les andaba vendiendo otra cosa y me comenzaron a interrogar...

Luego la revisión de la segunda caja, el mismo ritual, el perro desesperado por que la caja se abriera, el oficial de la AFI y el militar revisaron la caja completa, casi casi gelatina por gelatina, hasta que mi carita de inocente y baboso los convenció... 

Así que la supervisora de tierra me escoltó nuevamente hasta el avión, y bueno, me comentó que al perro lo premiaban con... si, adivinaron, gelatina... el perro detectó un tesoro para él, una montaña de "premios" y a mi me sacó el susto de mi vida...

Bueno, ya en el avión, no pude evitar las miradas de reproche, de duda y por que no, uno que otro comentario de los aviones retrasados y el tiempo de los demás... por mi parte, no vuelvo a llevar nada que yo no empaque, no vaya ser la de malas, que en la siguiente al perro le guste fumar pipa...


Ucronía suicida



Tal vez lo más difícil es tomar la decisión, pensar infinidad de veces el como hacerlo, como dejarse llevar, arrojarse al abismo sin importar nada, sin esperar nada, solamente el vacío y el silencio,  la obscuridad y la nada. En una mezcla exacta de locura y estupidez.

El encaminarme al borde del puente, ver el precipicio. Sentir que el viento acaricia mi rostro, como queríendome detener, como buscando disuadirme del paso que daré, ese paso sin retorno, sin destino, solamente ese instante decisivo de voluntad, un acto primario, solo un paso y todo el pasado desaparecerá, todo lo que fui, lo que soy en este momento, se perderá.

Titubeo, dudo por un instante, el arrojarme a ese abismo me desconcierta, me asusta, me paraliza.  He escuchado varias versiones del más allá, algunos dicen que es el paraíso, felicidad pura, que es cuando comienza la vida.

Otros dicen que solamente existe el infierno, una sucesión de sufrimientos y martirios, unos más hablan de la nada, el vacío, el aburrimiento y la vacuidad. La desaparición de la identidad, del yo. Me lleno de incertidumbre, de ansiedad, ¿que habrá allá después de dar el paso definitivo?, no lo se, solamente lo sabré cuando llegue allá.

No puedo más, cierro los ojos y doy un paso al frente, o más bien me arrojo al abismo, mi cuerpo se estremece, las manos me sudan, la velocidad cada vez es mayor, apenas y siento la brisa en el rostro, se aglutina en la mente todo mi pasado, mis historias, mis seres queridos, mi realidad, reprimo un grito, lo ahogo, las lágrimas se me apelmazan en los ojos, un nudo en la garganta y la cabeza que me da vueltas. 

Alguien me dijo por ahí que al final, cuando llegas, es como un túnel por el que, al salir, comienzas a ver a tus seres queridos que te reciben felices, sonrientes, algunos aplauden, otros lloran, algunos más te ven con recelo por que vas saliendo del túnel ansiando regresar al lugar donde tu acabas de partir.

Las cosas suceden vertiginosamente, espero el momento final, el golpe definitivo que me enviará al más allá, que me alejará de esta existencia, de este mundo individual, de esta realidad. 

De pronto, no escucho nada, no siento nada, todo está obscuro, en silencio, el golpe no lo sentí, solo sé que sigo ahí levitando, flotando en la nada, he abandonado mi vida anterior... de pronto escucho una voz grave, suave, sutil que poco a poco cobra fuerza y dice:

"Los declaro marido y mujer, pueden ir en paz nuestra misa ha terminado..."

Volteo y salgo del túnel, mis seres queridos me reciben felices y ella va de mi mano irradiando la misma felicidad que yo en esta nueva vida que comienza para ambos...