¿Quién es ELo?


Cuando vivía en San Cristóbal de las Casas en Chiapas llegué a escuchar de ELo, yo era muy pequeño, pero a veces a la distancia llegué a verlo sin saber que era él, le gustaba la música y en esa época tocaba la guitarra, la mandolina y el órgano. Era amante de la música, creo que hasta estuvo en un coro de la escuela y cantaba en misas junto a su amigo Panchito López. 

Después cuando viví en Tuxtla Gutierrez supe que había participado en algunas obras de teatro, nada relevante, pero sabía que estaba por ahí muy cerca y siempre acompañando a su amigo inseparable Panchito.

Ya viviendo en Monterrey, lo conocí directamente, probablemente era por que estaba solo, sin su amigo Panchito que se había quedado en Chiapas por que no quería ir a Monterrey, prefería estar en San Cristóbal con su familia y su vida después de la muerte de su padre, jugando al Scout y haciendo experimentos electrónicos como la "alarma detectora de intrusos" que había colocado en la puerta de su habitación.

Elo se me acercó un día cargando su cámara fotográfica, decía que quería ver el mundo a través de su cámara, le encantaba estar todo el día viendo a través del visor. Hablaba en términos extraños: "velocidad de obturación", "revelador HC 110", "virado", ¿virado? virado él. Decía que la fotografía era robarle un instante a la eternidad, algo así como el detener el tiempo.

Me cayó bien después de una plática en un Vips con mi amigo Alaodin Nieto. Hablaban de la existencia, la razón, filosofía y por supuesto, mujeres, algo que le había contagiado su amigo Panchito.

Mientras yo estudiaba en la universidad, ELo se dedicaba a escribir, fotografiar y andar tras de cualquier falda que ondeara cerca de él. Le gustaba la poesía, la filosofía, y por esa etapa comenzó su gusto por la metafísica y el ateismo. A veces me colmaba la paciencia su obsecración por el pasado, por las historias. Pero él ya no me dejaba en paz, siempre estaba junto a mi.  

Sólo cuando me iba a escalar me dejaba tranquilo, tal vez le daba miedo la aventura y la altura. El día que se animó a ir conmigo fue el día de mi gran aventura: Matacanes, una ruta en río donde se encuentra una cascada de 20 metros que había que saltar, dos ríos subterraneos a los que había que introducirse, y total, un cañón de 8 horas de recorrido con agua hasta las orejas. 

ELo quedó impresionado, fue movido por esta aventura, después de salir adelante agarrado de mi mano, pudo ponerse de pié varios meses después. No se que había estado haciendo, pero afortunadamente no me molestó por un tiempo y pude estar con mi soledad.

Un día me sorprendió con la noticia: -"quiero hacer una exposición de foto"-, 

-"¿Qué chingados se te ocurrió?"- le dije, -"mejor sigue tomando fotos, tus clases y ya. ¿para qué quieres hacer una exposición?"-

Y me contestó: "Creo que tengo algo que decir, creo que ya he buscado suficiente y quiero mostrarle a la gente lo que vi con mi cámara".

¡Mta! este guey me va a hacer trabajar de más, yo estaba muy ocupado con mis entregas en la escuela, trabajos finales y todo el rollo académico y este cabrón y sus grandes ideas...

En fin, entre los dos armamos la exhibición, imprimimos las fotos y llegó el día de la exhibición que se llamó: "De los pies al alma".  ELo no lo podía creer, !estaba feliz!, siempre lo había visto melancólico y ese día estaba realmente entusiasmado con los resultados. Yo lo veía desde el público y estaba satisfecho por lo que había conseguido, me enorgullecí de él...

Hasta el día en que tuvo su segunda "gran idea". 

Me dijo: "Enrique, ¿sabes?, he estado escribiendo desde semana santa del 95, y ahora quiero publicar un libro".

¡Puta, Cabrón! ¿no tienes llenadera?, ¿qué no puedes estar en paz?, ¿por qué no vas a joder a tu amigo Panchito?, el guevón se quedó en Chiapas, ¿por que a mí que tengo tanta chamba y estoy tratando de acabar mi carrera?, ya quédate tranquilo con lo de la foto y tus clases, y a mi déjame en paz por un rato...

El guey que se pone a chillar y se vuelve a meter al baúl en donde dormía al lado de sus libros... ¡Estaba enojadísimo!, ¿cómo se me ocurría no apoyarlo en esta empresa? Él que me había ayudado tanto con mis planos y diseños en arquitectura?, ¿que me había enseñado a ver las formas y las superficies?, ¿la parte sensible y bella de la vida? y ¿por qué no? me había presentado una que otra amiga...

Así que tuve que acceder nuevamente, cedí ante su solicitud. Abrí el baúl y le dije: "Cabrón, más te vale que hagas bien la exposición por que voy a destinar de mi tiempo para tu proyecto, estoy en mi último semestre, así que tengo que acabar la carrera, no me vayas a fallar".

ELo feliz me abrazó, y dejó de llorar, su chantaje había surtido efecto y había conseguido lo que quería... En diciembre del 96 estaba presentando su libro "De la razón a la imaginación" y una exposición que tenía guardada por ahí: "Historias que contar", en la cual trabajamos juntos para que complementara la presentación del libro...

Yo me gradué ese diciembre, recibí mi título de Arquitecto y cuando bajé del estrado lo vi ahí acompañándome con una sonrisa infantil y feliz por verme concluir mis estudios...

Luego me fui a vivir al Distrito Federal. Ahí lo dejé de ver, supe que había dejado la fotografía por un tiempo por que ya no tenía cámara, estaba en búsqueda de no se que rollos filosóficos y que escribía poco. Yo tuve que centrarme en encontrar trabajo y comenzar a mantenerme solo, estudiar la maestría, comencé a salir con la mujer de mi vida que luego se convertiría en mi esposa. No tenía tiempo para su amistad. Por lo que poco a poco nos fuimos alejando y dejándonos de ver... 

Y así pasaron los años, yo en la chamba tratando de crecer económica y profesionalmente por la nueva familia que acababa de tener, y él perdido en algún baúl, atrás de algún rincón. A veces coincidíamos en algún hotel cuando viajaba, y nos tomábamos una copa o paseábamos por ahí, dejamos de tener cosas en común. 

Yo estaba muy preocupado por el nacimiento de mis hijos, los pagos de la tarjeta de crédito, mis estudios del doctorado, y él seguía discurriendo sobre la existencia, y no se que rollos de la filosofía, yo quería que madurara, que creciera o que si así lo pensaba, pues que realmente le apostara por lo que quería, pero teníamos incompatibilidad de caracteres. 

En algún momento le dije que por qué no iba con su amigo Panchito, me comentó que hacía años que no sabían uno del otro, vaya pues, crisis de amigos que solo el tiempo puede solucionar...

Recuerdo una anécdota de un encuentro entre ELo y mi hermano. ELo hablaba de poesía, de filosofía, y mi hermano más pragmático le dijo: "Eso no te da dinero, no vivirás de eso, mejor haz otra cosa de la que si puedas vivir, nunca obtuviste un peso de la foto, ¿para qué entonces te dedicaste a eso?"...  

ELo quedó herido, el ser, la existencia, la visión del mundo no tenía precio, el espíritu no puede cobrar por las cosas... pero se topó con la mísera realidad, en este país no se puede vivir de eso... se desanimó, a veces creo que su ideal sería ser rico o por lo menos tener lo suficiente para no preocuparse por vivir sino solamente preocuparse por hacer lo que le gusta...

Cuando me vine a vivir a Querétaro me enteré que ELo andaba por aquí, me alegré. Lo invité a visitarnos a la casa. Gran error, ahora el cabrón se quedó a vivir ahí. Acababa de comprar una nueva cámara y estaba fotografiando nuevamente, ahora con furia, escribía todas las noches en los mismos libros que había estado escribiendo desde la universidad y andaba con unas mariconerías de no se que arbolitos "bonsai" y la estética del vacio y el Zen.

-"Cabrón"-, le dije, -"eso no te va a dar lana"... 

-"No importa"-, me respondió-, -"tu me vas a mantener"... (Claro ,aquí agarró a su baboso que lo mantenga mientras este hace lo que quiere y yo chinguele y chinguele).

En fin, ELo ahora vive en mi casa y hay la llevamos juntos. A veces es insoportable, sobre todo en el trabajo, cuando estoy en mi oficina trabajando quiere ponerse a escribir, lo tengo que calmar y dejarlo en un cajón del escritorio. 

Otras veces en juntas toma un papel y empieza a dibujar y me incita a recordar mi época de arquitecto. Lo tengo que calmar hasta que nos vamos, platicamos en el trayecto de regreso a casa. Lo malo es que cuando llego a casa quiero estar con mis niños, darles de cenar y acostarlos y este guey que quiere escribir y ver sus bonsais... Pero la familia es la familia y se tiene que esperar...

Ya que todo está en calma, los niños dormidos, mi esposa también, entonces dejo que escriba, que se desahogue, ahora está en la onda de un Blog, está escribiendo ahí, que bueno, así me deja en paz y no tiene otra vez la brillante idea de "publicar otro libro". 

A veces en las noches, me despierta, quiere escribir, a veces lo convenzo que lo haga al otro día, otras veces me levanta para que saque la pluma, a veces solo para una frase que le está rondando la cabeza. Es un verdadero dolor de cabeza...

Ahora le ha dado por el artesano, no se en que momento se le ocurrió o vio como se hacían las pipas, pero algunas noches baja y no escribe, ni fotografía ni cuida sus bonsais, se pone a labrar y tallar una pipa, horas y horas sentado, tallando, lijando, taladrando, puliendo para hacer una pipa que me dan ganas de quedármela, pero el guey me dice: "¿que no se puede hacer dinero con lo que te gusta?, Esta no te la puedo regalar, es para vender..." 

Cabrón... ¿a mí que tanto le permitido, lo mantengo y me sale con esa pendejada?, Se lo hago saber y el guey solamente se ríe y yo me quedo con las ganas...

Un día le pregunté por qué llamarse ELo Rojas, se rió, y luego me dijo: "Tu debes saberlo mejor, te dedicas a la Mercadotecnia", nadie se interesaría por leer a "Panchito López" o a alguien llamado como tu: "Enrique López" es demasiado común. 

ELo es fácil de recordar, y es la contracción de "Enrique López", además puedo utilizar el otro apellido que es más fuerte "Rojas", así la combinación de ELo Rojas suena bien como pseudónimo literario y las pipas pueden ser firmadas por el autor como simplemente ELo como lo hacen los artesanos de la pipa en Italia...

Bueno, pero también ELo se puede prestar a diferentes chistes: CruELo, LELo, PELo, ChimuELo, etc, y me reí, y él espetó: "También puede venir de HELio, HiELo, o cualquier palabra. Pero ELo Rojas es connotativo de todo lo que soy, y de lo que me conforma, ELo es mi personalidad como tu y Panchito tienen la suya. No puedo cambiar mi naturaleza, esto es lo que soy y ELo es mi nombre... 

Con esto, acepté desde mi perspectiva mercadológica que ELo Rojas estaba bien, y que así tenía que ser, ni hablar, cuando ELo se empecina y se lo propone, no puedo hacer nada al respecto.

En fin, el diciembre vamos para Chiapas, nos vamos a encontrar con Panchito López, y juntos los tres recordar buenos tiempos, a ver que tal nos va encontrándonos nuevamente, luego pasan cosas extrañas estando los tres juntos...


2 comentarios:

EDMUNDO dijo...

ELo Rojas, Gracias por compartir,
Aunque extraño a Panchito Lopez, a el lo conozco más.
Saludos desde Coletolandia

Anónimo dijo...

Linda lectura
Me aburre leer pero tu lectura fue sencilla, directa, la vida misma. Suerte no dejes de escribir
Atte
Gabby C.
Quito - Ecuador