Ucronía suicida



Tal vez lo más difícil es tomar la decisión, pensar infinidad de veces el como hacerlo, como dejarse llevar, arrojarse al abismo sin importar nada, sin esperar nada, solamente el vacío y el silencio,  la obscuridad y la nada. En una mezcla exacta de locura y estupidez.

El encaminarme al borde del puente, ver el precipicio. Sentir que el viento acaricia mi rostro, como queríendome detener, como buscando disuadirme del paso que daré, ese paso sin retorno, sin destino, solamente ese instante decisivo de voluntad, un acto primario, solo un paso y todo el pasado desaparecerá, todo lo que fui, lo que soy en este momento, se perderá.

Titubeo, dudo por un instante, el arrojarme a ese abismo me desconcierta, me asusta, me paraliza.  He escuchado varias versiones del más allá, algunos dicen que es el paraíso, felicidad pura, que es cuando comienza la vida.

Otros dicen que solamente existe el infierno, una sucesión de sufrimientos y martirios, unos más hablan de la nada, el vacío, el aburrimiento y la vacuidad. La desaparición de la identidad, del yo. Me lleno de incertidumbre, de ansiedad, ¿que habrá allá después de dar el paso definitivo?, no lo se, solamente lo sabré cuando llegue allá.

No puedo más, cierro los ojos y doy un paso al frente, o más bien me arrojo al abismo, mi cuerpo se estremece, las manos me sudan, la velocidad cada vez es mayor, apenas y siento la brisa en el rostro, se aglutina en la mente todo mi pasado, mis historias, mis seres queridos, mi realidad, reprimo un grito, lo ahogo, las lágrimas se me apelmazan en los ojos, un nudo en la garganta y la cabeza que me da vueltas. 

Alguien me dijo por ahí que al final, cuando llegas, es como un túnel por el que, al salir, comienzas a ver a tus seres queridos que te reciben felices, sonrientes, algunos aplauden, otros lloran, algunos más te ven con recelo por que vas saliendo del túnel ansiando regresar al lugar donde tu acabas de partir.

Las cosas suceden vertiginosamente, espero el momento final, el golpe definitivo que me enviará al más allá, que me alejará de esta existencia, de este mundo individual, de esta realidad. 

De pronto, no escucho nada, no siento nada, todo está obscuro, en silencio, el golpe no lo sentí, solo sé que sigo ahí levitando, flotando en la nada, he abandonado mi vida anterior... de pronto escucho una voz grave, suave, sutil que poco a poco cobra fuerza y dice:

"Los declaro marido y mujer, pueden ir en paz nuestra misa ha terminado..."

Volteo y salgo del túnel, mis seres queridos me reciben felices y ella va de mi mano irradiando la misma felicidad que yo en esta nueva vida que comienza para ambos...

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