El hombre de piedra...


El jueves pasado me vi con Martha en el Starbucks de Bernardo Quintana, pidió un frapuccino caramel machiatto y yo pedí mi acostumbrado express doble con panna. Nos sentamos en uno de los mullidos sillones que aparentan ser una sala de estar y ahí comenzó platicándome su cita del fin de semana pasado, algo extraño y bizarro.

Había conocido a Esteban en un bar, algo realmente casual. Ella había ido al bar W con dos amigas de reventón y estaban vestidas para "matar" como me describió literalmente ella. 

Cuando estaba bailando entre las mesas, Esteban se le acercó y le dijo algo como: 

-Que bien bailas, pero bailarías mejor acompañada-. 

Martha sonrió cuando vio el porte de Esteban, atractivo, bien vestido, fornido. Así que le respondió: 

-Bueno, es que nadie me ha sacado a bailar-. A lo que Esteban reaccionó bailando a su lado y diciendo: 

-Pues aquí estoy yo para bailar contigo-. 

Estuvieron bailando un rato hasta que Esteban la invitó a su mesa. Ahí bebieron dos o tres copas más y en cierto momento Esteban dejo entrever sus intenciones: Quería llevar a Martha a la cama.

Martha fingió escandalizarse. Como mostrando resistencia, una resistencia que Esteban sorteaba con destreza hasta que acabó accediendo a salirse del bar y dirigirse a un Motel.

Para Martha fue sorpresivo el encontrarse con un hombre con tal magnetismo para seducir y tan frívolo y tan egoísta en la cama. Si desbordaba esa sensualidad y calidez, si había podido incendiar su imaginación con sus palabras, ¿por qué entonces en la cama se comportó como un verdadero imbécil? 

No es que fuera recatada ni nada, sabía a lo que iba, pero le sorprendió que él la tomara como un simple objeto, como si no importara, a pesar de que no era su primer encuentro casual, las veces anteriores los hombres se habían esforzado por que ella se la pasara bien y tal vez, por que no, repetir una que otra vez cuando había sido realmente bueno.

Sin embargo Esteban había sido diferente. Un hombre vacío. Tuvo que fingir para que él terminara rápido y salir de esa situación. Así que ya recostados, quiso saber y "tiró hilo para jalar hebra". 

-Eres bueno en la cama- dijo fríamente y hasta con un dejo de ironía.

Esteban no percibió el tono burlón de Martha, pero sonrió y respondió: -Lo que pasa es que tuve buena escuela-. Esto sorprendió a Martha, ¿que hombre tan estúpido puede responder eso?, ¿escuela?, ¿quién te puede enseñar a ser patán?, luego de una pausa le preguntó:

-¿ah si?, ¿en qué escuela?

-Bueno-, respondió Esteban, -Cuando cumplí 13 años mi padrino me llevó con una "señorita"-, recalcando la palabra "señorita" en tono burlón - para que comenzara a conocer de la vida. Ella me enseñó algunas de las cosas que sé. Luego con el tiempo, fui conociendo a sus amigas que al principio por verme como un niño no me cobraron ni un peso, pero ya cuando fui creciendo comenzaron a cobrar por sus "servicios".

-Vaya- dijo Martha. -Cuéntame más-

-Con ellas aprendí todos los "secretos de las mujeres" así también por esa edad comencé a "educarme" con las películas porno... solamente lo necesario para volverme un experto, una máquina sexual y ahora, soy lo que soy...

Martha reparó en el anillo de casado que había puesto encima de su cartera a la hora de desvestirse, por lo que le preguntó sin miramientos:

-¿Y tu esposa que opina de que seas una máquina sexual?-

Esteban por un momento titubeó, pero respondió: 

-Ella está satisfecha conmigo, disfruta mucho cuando estamos juntos, nunca se ha quejado, pero últimamente no ha querido estar conmigo-.

-¿Por qué crees tu que no quiera estar contigo?- Preguntó.

-No lo sé, pero no importa, por que yo salgo y tengo mis "amigas" que quieren estar conmigo, a muchas de ellas las conocí bailando, bueno, no en un bar sino en un Table, y realmente les gusto y quedan satisfechas conmigo. Mira, para que me entiendas, mi esposa es "la catedral" y eso no impide que tenga "mis capillitas", lo que hago con mis amigas no lo haría con mi esposa.

-¿por qué?, ¿que tiene de malo tu esposa?- Esto le generó una gran curiosidad a Martha.

-Nada, pero es la madre de mi hijo y pues ella se escandalizaría de las "cositas" que hago con mis "amigas" por lo que mejor, si he de cumplir pues le cumplo a mi esposa y con mis amigas me divierto cada que quiero.

Martha no pudo más que sentir repulsión por Esteban, era un verdadero patán, así que mejor decidió salir de ahí lo más pronto posible y cambió el tema de conversación.

-¿Y a que te dedicas?- preguntó.

-Soy distribuidor de artículos electrónicos- respondió Esteban, -¿Y tu?

Martha quiso darle una lección por como la había tratado y le contestó:

- Soy prostituta y me debes $3,000 pesos...-


No paré de reir en media hora...

 

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