Ucronía paterna...



Hoy regresó mi padre a la casa después de 20 años de ausencia. Llegó ya cansado de estar en el mismo lugar, lo vi viejo, cenizo, ya sin esa imagen que le conformaba. 

Hace 20 años que se fue, quizás de manera violenta, tal vez de manera sutil, pero ya no regresó hasta hoy, no se por qué precisamente escogió este día para regresar. 

Para él, su día de partida era simbólica, un 13 de diciembre. ¿por qué 13? es la pregunta que siempre ha rondado en mi cabeza. El 13 dicen que es de mala suerte para algunas culturas, para otras es símbolo de prosperidad. Tal vez el 12 de diciembre era día de la virgen de Guadalupe, él era católico, quizás ese día sería una ofensa para la virgen, y por eso decidió partir el día 13.

Muy probablemente no se detuvo a pensar en el significado de esa fecha, lo más curioso es que era un día martes. Martes 13.  No se si para él era una fecha simbólica o simple y sencillamente ignoró esa coincidencia. Tal vez para él no era mala suerte, (a pesar de ser sumamente supersticioso) sino la fecha de su partida, el día después del cumpleaños de "la virgen".

Se que esta visita es la última, que no lo volveré a ver. Partirá nuevamente hacia un destino ignoto, lejano y anacrónico. Partirá mañana por la mañana. Y esta será la última vez para poder verlo y despedirme de él.

Lo veo ahí, hace 20 años que no lo veía, que no sabía nada de él, solamente me había quedado en la memoria su imagen y lo que aprendí de él. Ahora que veo a mis hijos entiendo tantas cosas que en su momento no entendí por mi temprana edad o por mi falta de madurez.

Silencioso, impávido, anacrónico. Trato de reconocer su rostro, no lo puedo ver mas que en mi memoria, trato de hablar con él, platicar algo, pero sus 20 años de ausencia me han enmudecido, quizás un reproche, quizás una pregunta suspendida en el aire durante todo este tiempo de ausencia y soledad, pero no logro articular palabra alguna.

Visitando por última vez su casa y los suyos, la familia que conformó y la casa que irguió con tanto esfuerzo, con tanta ilusión, pasando la última noche en el que fue su hogar durante 53 años, rodeado nuevamente por su familia: su esposa y sus hijos, en su hogar, en ese hogar que murió un poco desde que él partió y que aún resiente el vacío que dejaron sus pasos.

Reposa pues, ahora en una urna, convertido en cenizas, en polvo, después de haber sido sacado del panteón para ser incinerado. 

Mañana estará en un nicho de la iglesia del Carmen y ahí permanecerá hasta que el olvido se encargue de él. Yo mientras tanto, tendré siempre presente su memoria...

No hay comentarios: