3 Nanocuentos...(1)


1. La fotografía perfecta.

Era la escena perfecta, la iluminación era lo que él siempre había buscado, una iluminación lateral, lo suficientemente fuerte para definir los contrastes y lo suficientemente suave para reforzar los medios tonos. 

Los contornos se defínian claramente, los volúmenes resaltaban la tridimensionalidad del paisaje. Las nubes se proyectaban claramente contra el azul del cielo. La temperatura de la luz era ideal para poder obtener esa fotografía sin igual. 

Hacía años que se había propuesto encontrar la imagen perfecta que englobara toda su visión, todo lo que él pensaba sobre la realidad y su interpretación, y por fin esa búsqueda había terminado, por fin esa imagen sería la síntesis de su existencia, la imagen que tenía como propósito englobar su totalidad. El infinito compactado en un solo instante fotográfico...

De pronto recordó que ese día había decidido dejar su cámara como consecuencia de su búsqueda infructuosa, como acto de rebeldía por su obsesividad compulsiva... Y ahí estaba su imagen perfecta, su ideal visual y precisamente ese día, había decidido no cargar con la cámara...

Así que no tuvo más remedio que sentarse a admirar ese paisaje y construir una fotografía "mental" y "sensorial", como experiencia única e irrepetible de si mismo la cual no podría compartir con nadie más que consigo mismo ...



2. El niño bonsai...

...Nunca había querido crecer a pesar de ya ser un adulto. Su padre lo había deformado con sus comentarios reprobatorios, lo había convertido en un "niño perfecto" digno de ser admirado. Pero él se había quedado ahí, sin madurar, sin crecer más que lo necesario. 

Recluido en la casa de su madre, tenía miedo de salir y convivir con los demás. Prefería seguir viviendo en donde la seguridad de su entorno conocido lo hacía verse perfecto. Muchas personas iban a admirarlo a través de la ventana. Lo veían ahí vestido impecablemente, todo ordenado y perteneciente a una casa de muñecas en tamaño real. 

Algunas personas le dejaban comida a través de la puerta trasera de la cocina pues poco a poco se había convertido en la atracción del pueblo ya que atraía cada vez más turistas que querían ver al niño bonsai.

Le gustaba que lo observaran, que hubieran personas que lo acompañaran casi todo el día en sus actividades perfectas para saber como vivía, y al final se preguntaban el cómo podía ser tan perfecto.

Hasta que llegó ella... 


 

3. Quiromancia Herética.

...La gitana le tomó la mano izquierda. Lentamente con su dedo comenzó a recorrer cada una de las líneas de la palma de su mano. A cada trazo se estremecía al sentir la excitación y el deseo. No podía entender como podía sentir tanta pasión con la simple caricia de una persona tocando su palma.

Había olvidado ese estado primitivo, sensual, erótico y esa gitana, con la suavidad de su dedo, con la paciencia de conocer el manejo del tiempo y de las lentitudes, lograba disparar sus deseos. Sentía que ardía internamente con una llama que comenzaba desde la palma de su mano y se extendía hasta sus genitales...

No podía articular palabra alguna... estaba enmudecido, y tenía miedo de que si abría la boca dejaría escapar un gemido de placer rompiendo así el estado latente de excitación.

La gitana parecía ensimismada leyendo esa palma con tantas historias por descubrir, se había concentrado tanto en esa palma, en esa historia que apenas y reparó en el sudor que comenzaba a aperlar su superficie.

Estaba a punto de estallar, a punto de alcanzar esa cumbre de placer y no pudo resistirse más, tomó a la gitana, le arrancó la ropa de un tajo, le hizo el amor como nunca lo había hecho, sintió lo que nunca había sentido y despertó a sensaciones que nunca se había imaginado...

Al final le preguntó a la gitana: -¿que hiciste con mi mano que me hiciste arder de placer?-

-Nada- respondió la gitana, -solamente le enseñé lo que es la paciencia mezclada con el deseo-


 


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