Viaje a San Cristóbal de las Casas...

O de vuelta al pasado...




El recorrer las calles de San Cristóbal de las Casas hizo que una cabalgata de recuerdos acudieran a mi. El recorrer esas calles de piedra, caminar sobre las banquetas entre tanta gente con diversos acentos, idiomas y lenguajes me transportaron hacia las ciudades europeas y todo su sentido cosmopolita.

Mi gente poco a poco ha desaparecido para darle paso a toda una multitudinaria aculturación y sincretismos ideológicos y sociales. Se puede escuchar por ahí desde tzotzil una lengua local hasta portugués y alemán, sin olvidar el acostumbrado ingles y francés. Ahora ya me doy cuenta que no pertenezco aquí. Que mi historia se ha ido junto con mi partida. La llegada de otras personas han diluido y desaparecido mi memoria.




Los edificios se han vestido con sus mejores galas para recibir a todos los turistas que los vienen a ver. Se iluminan, se regocijan con su pasado y su historia, con sus recuerdos y sus misterios. 

He llegado a mi ciudad como un turista más, ahora los extranjeros que habitan ahí me tratan de convencer de las maravillas de mi ciudad hablándome de sus misterios y de su colorido como si no supieran que conozco mas que ellos sus secretos y sus días, recordando su época oculta, misteriosa y remota.

Recorro cada uno de los espacios como si quisiera encontrar ahí algunos de mis pasos olvidados, de mi pasado y de mis recuerdos. He traído conmigo una cámara fotográfica con la intención de hacer mía esta ciudad y podérmela llevar cuando parta una vez más, y con el oculto secreto de ver si en las fotos puedo vislumbrar algo del simbolismo de mi pasado. 

Me siento en las ramblas de Catalunya, como recorriendo esos espacios inmutables y anicientes que dejan poco a poco entrever que su historia se remonta mas allá de sus simples fachadas, de sus simples recorridos turísticos a través de un autobús que recorre las calles y a través de una grabación te indica que estás visitando y por que es importante.

Mi ciudad ahora ya es cosmopolita, ya se encuentran indígenas que hablan por celular, niños indigenas que ya venden tarjetas telefónicas, restaurantes de cocina francesa, italiana, uruguaya, argentina y por que no, un Mc Donalds, Un Subway y un Burguer King.

También los hay de comida típica chiapaneca, de especialidades mexicanas, churros, elotes y claro está, la mística y la magia del buen café que ya es tradición en la ciudad.


No me queda más pues, que volver a visitar mi ciudad y como habitante antiguo y turista reciente, dejarme llevar por los recuerdos de los días perdidos...

No hay comentarios: