El testamento...



Un año termina y con él todos los propósitos que se hicieron hace ya un año atrás. Por lo cual antes de que termine este año y ante las circunstancias que cimbraron mi vida en estos meses he decidido hacer mi testamento. El cual publico aqui.


Es de mi voluntad otorgarle a mi esposa mis ojos, para que ella pueda ver siempre la vida que vivimos juntos y la forma en que la veo todos los días. Mis ojos como reflejo de mi alma, mis miradas de alegria y de reproche, mi forma de ver el mundo y hacerlo mio. Mis ojos que expresan lo que pienso y lo que siento y que han servido para acariciar la vida y su figura. Mis ojos que sirven para aprehender el mundo a través de imagenes y visiones.


Le otorgo también mis manos que han dibujado infinidad de veces su silueta y sus sueños, que han servido para construir y escribir, que han servido para hablar y predecir, establecer y seducir. Mis manos que labran, diseñan, acarician, curan, lastiman, producen, y desean.


Le otorgo también mis labios que han construido discursos que dibujan y definen el mundo, lo conceptualizan, y lo seducen. mis labios que hablan, besan, explican y discuten, mis labios que dibujan las huellas que han definido mi existencia y mi paso por este mundo.


A mis hijos les otorgo mis pies que se han dirigido a tantos lugares y han andado por tantos caminos, mis pies que hablan de lo que he vivido y las experiencias que he tenido. Para que sepan que el único camino que deben andar es el suyo y el de nadie más. Quiero que tengan mis pies para que aprendan a ser libres y a caminar ligeros por el mundo. Mis pies servirán como recordatorio de lo que significa la pesadez, los miedos y las indecisiones. las inseguridades y los temores, y que el camino que ellos elijan deberá ser muy distinto del mio para no cometer mis mismos errores.


También quiero dejarles a mis hijos mis oidos para que escuchen los rumores de la vida, el tic tac del inexorable paso del tiempo y sepan que la vida se va muy rápido, que la vida fluye como el agua por el caudal de un rio de manera permanente y constante, les dejo mis oidos para que aprendan a escuchar, a dejarse llevar por la vida y a fluir. escuchar la experiencia y los significados para que puedan continuar su camino libres y decididos.


Les dejo a mis hijos mi pecho en donde se aloja mi corazón. Para que sepan que las cosas y la vida se viven con pasión y con entrega, con furia y alegría. Les dejo mi corazón para que sepan que las cosas se deben hacer con esa dedicación y esmero que solo con el corazón se logran. El que sepan que amar lo que uno hace y es define y determina la existencia significativa.


A mis amigos les dejo mi estómago, es en donde vivo las emociones y la pasión por las cosas. ese tirón de estómago y nudo que se produce ante algo asombroso, ante algo desafiante y único. Ese estómago que les dejo es para compartir con ellos la furia y la pasión por la vida, la entrega y dedicación por las cosas.


A mis hermanos les dejo mis hombros para que sepan que siempre han podido contar conmigo ante todos sus desafios y quebrantos, mis hombros que han servido para apoyarlos y un lugar para descansar o al menos un espacio para desahogarse.


A mi madre le dejo ese sueño que un dia tuvo sobre mi y el ideal que como molde sirvió para conformarme hasta lo que soy hoy en día con todas mis penas y alegrias en las que me acompaña dia con dia.


A las personas que han compartido las aulas conmigo les dejo mis dudas y mis aprendizajes, mis experiencias y desafios, mis sueños y mis reflexiones, mis retos y mis cuestionamientos. Mi inquietud por aprender más, mi curiosidad por investigar y descubrir, mi interés por aprender, mi rebeldía para desafiar lo establecido y lo convencional.


Con esto pues, dejo repartido lo que soy fincando como albacea al destino y el recuerdo.


Las piedras...

Mi amiga Lorena me dijo un día que las piedras suspiraban, me reí. -Está loca- dije. Lorena siempre se ha caracterizado por su visión atípica, una poeta escondida o frustrada. Su mente divaga como Alicia en el país de las maravillas pero el escucharla es toda una aventura, pero esto iba más allá de toda lógica y razón.
-¿cómo las piedras pueden suspirar?- pregunté -Si ni siquiera respiran...-
-Eso es lo que tu crees- me dijo. Es muy sencillo, solamente toma una piedra, y si prestas atención te darás cuenta que están respirando... respiran muy lentamente, sutilmente.
-Estás alucinando- le dije con tono de broma pero ocultando mis verdaderas intenciones de desacreditar lo que me decía.
- Es fácil, toma una piedra, ponla cerca de tu oído y no pienses en nada más, verás que de pronto escucharás un leve y casi imperceptible sonido, lento, hondo, pausado entre aspiración y exhalación.-
Así que tomé una piedra y la puse en mi oído, me reí para mis adentros, no escuchaba nada... después de varios minutos le dije: -ahora si fumaste de la buena, no escucho nada-.
- El sonido de la respiración de una piedra no se escucha con los oídos tapados como tu los tienes. eso es lo que pasa. Tus oídos están saturados de sonidos, de palabras bonitas o altisonantes, pero estás colmado de sonidos, o más bien de ruidos. Por eso no escuchas. ¿a caso escuchas los latidos de tu corazón? no, no los escuchas por que estás esperando ese sonido fuerte y claro, identificable por ti, que sepas que es lo que retumba. Oyes todo, pero no escuchas nada. ¿a poco sabes escuchar?. sabes oír, oyes el ruido de los autos, oyes las palabras y los sonidos, a la gente cuando te habla, oyes la música, oyes todo a tu alrededor, pero ¿que de eso que oyes realmente escuchas?.
Mi risa se fue borrando poco a poco con sus palabras. No supe que decir. Aun así seguía escéptico con que las piedras respiraran. Se me hacía absurdo...
-Vamos a hacerlo más sencillo- me dijo después de un rato. -Busca una piedra que te guste, la que quieras, la que creas que es tuya en este mundo, la que creas que se parezca a ti. Una vez que la encuentres te demostraré que las piedras respiran-.
Meses después en una excursión a Matacanes cerca de la Cola de Caballo en Nuevo león me encontré una piedra que me pareció ideal, me gustó su forma pulida por el tiempo y el agua, desgastada y afinada, de color gris obscuro como si fuera granito, y tenía vetas blancas que rompían su continuidad. Recordando las palabras de Lorena, le pedí a la piedra que me acompañara y accedió, bueno, más bien no contestó, pero quise saber si lo que me había dicho era verdad o no. Así que puse la dichosa piedra en mi cangurera y luego salí de ahí.
Semanas después volví a ver a Lorena, esta vez con mi piedra en la mano. Cuando me vió llegar sonrió con un gesto entre alegría e incredulidad. nunca pensó que la tomaría en serio. Pero estaba dispuesto a comprobar que se equivocaba o al menos nos reiríamos juntos de esa idea tan loca que le había surgido de la cabeza.
Tomó la piedra entre sus manos, la observó lentamente y acarició todos sus contornos como si quisiera conocer toda su superficie, luego, se la acercó a la boca y susurró quien sabe que mezcla de conjuros, mantras o palabras mágicas, y acto seguido se puso la piedra cerca del oído y comenzó a sonreír como si esta le estuviera respondiendo...
-El hopital psiquiatrico está cerca de aquí- pensé, -¿paranoica?, ¿esquizofrénica? ¡Seguro!, algo de esto tendrá...- De pronto acercó la piedra a mi oído y comencé a escuchar un leve siseo, un sutil murmullo, como un aleteo de alas de mariposa, y me aterroricé... -¿que hiciste?, ¿me estás engañando?...
Lorena solamente sonreía, mantenía los ojos puestos en mis ojos abiertos, sostenía la piedra lo más cerca de mis oídos y trataba de calmarme.
El aire me faltaba, la cabeza me daba vueltas, el estómago se me revolvía en un nudo entumecido y la nausea quería hacer su aparición. No podía creer que esa piedra estuviera respirando. Algo le había hecho, debía haber una explicación científica para eso, no podía ser verdad. Quizás el agua que se había absorbido por tantos años en un rio caudaloso al tener un cambio repentino de temperatura y humedad comenzara a evaporarse haciendo un ruido imperceptible. O quizás tenía una micro bocina escondida en la manga de su blusa conectada a un iPod con los sonidos que escuchaba, pero la blusa no tenía mangas y no veía ningún cable. ¿entonces?
Después de media hora con la mente hecha girones al tratar de racionalizar lo que escuchaba, por fin me di por vencido. Tomé la piedra entre mis manos y la acerqué otra vez a mi oído. Nuevamente escuché sutilmente ese sonido, lejano primero, luego, poco a poco más claro y más sereno. Hasta que por fin me abandoné a esa sensación y comencé a escuchar...
Dejé de oír los ruidos a mi alrededor como si el mundo se hubiera detenido, nada importaba, solo el escuchar ese leve sonido que la piedra emitía de forma muy lenta, pausada y armoniosa.
Lorena rompió el trance en el que había estado, luego, después de un rato de no poder decir nada le pregunté: -¿cómo es posible?, ¿por qué respiran?, ¿por qué nadie lo sabe?-
-¿respirar quién?, ¿saber que?, ¿de que hablas?-
- Las piedras- Dije.
-¿piedras?, ¿estás loco o que?
- No, tu me dijiste que trajera una piedra y me enseñarías que podían respirar y hace un momento estaba escuchando a una.-
- ¿yo? estás loco, ¿como que las piedras respiran?, ¿yo te dije eso? se me hace que estás esquizofrénico...-
- Pero... si tu le hablaste a la piedra, me la acercaste al oído, y comencé a escuchar...-
- Mira, no se que te traes pero se me hace que no debes fumar, tomar o inhalar nada, estas alucinaciones no te dejan nada bueno. o de plano mejor ve con un psiquiatra, no vaya a ser que te deschavetes. Eres mi amigo así que mejor ubícate con esta idea loca de las piedras que respiran, cantan o bailan, al rato llegas con que viste a un árbol que canta...
Quedé desconcertado, abrumado, ¿habría sido todo un sueño?,¿una alucinación consciente?¿me estaba drogando y no me había dado cuenta?. ¿que había pasado? ¿por que Lorena cambiaba nuevamente?...
Decidí irme de ahí... me despedí de ella, no quise hablar más... y antes de cerrar la puerta del taxi e irse me dijo:
- Espera a encontrar una que cante... Eso si es bueno-
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Aprendí entonces a escuchar a las piedras respirar, algunas suspiran de vez en cuando, quizás porque extrañan algo, otras por el contrario, ronronean como si estuvieran comodas en donde están. Algunas susurran pequeños versos ininteligibles pues son muy lentos para entenderlos, otras gritan con sus formas y sus colores lo que quieren decir. Aun estoy en búsqueda de aquella que cante...

Una noche fuera de serie...

O, Clasificación: R (Restricted)



Esa noche se apetecía aburrida, monótona como muchas otras. La película que estaban transmitiendo en la televisión apenas y lograba despertar el interés de ambos que se arrullaban con el sutil ronroneo de los murmullos generados por los diálogos.

Ella bostezaba y se acariciaba el cabello, descalza y apenas cubierta por una ligera cobija dejaba entrever el contorno de sus muslos. El, por el contrario, se encontraba con los pies sobre la mesita de la sala, descalzo también con una postura desgarbada.

Nunca se habían fijado uno en el otro, quizás debido a la monotonía y la costumbre, quizás por que nunca se había generado esa chispa que arrasa con todo y libera las inhibiciones.

El programa de televisión terminó y pronto se anunciaba un programa para adultos, era Cinemax y sus Hot Nights de los viernes. Más que por interés, por curiosidad dejaron que transcurrieran las presentaciones, los previos y el programa que comenzaba con ese elegante erotismo vacuo.

Ella comenzó a inquietarse, a moverse lentamente entre las cobijas cambiando de posición más frecuentemente de lo normal dennotando su incomodidad o su urgencia de desprenderse de esa inhibición y dar rienda suelta a las pasiones.

Él, al principio no se percató de la inquietud de ella, pero poco a poco comenzó a involucrarse en la trama como si fuera el actor principal a través de una transferencia de roles. Poco a poco se comenzó a exitar y pareció ver la turbación de ella. sus miradas que comenzaban a ser fugaces y sutiles poco a poco incrementaron en frecuencia, duración e intensidad.

La tensión y la temperatura se incrementaron, los movimientos que por un momento habían sido velados y sutiles ahora se mostraban cada vez más abiertos y decididos, apasionados y deshinibidos hasta que la tensión necesitó ser vencida y los cuerpos se aproximaron demasiado hasta fusionarse en uno solo.

Las caricias comenzaron desenfrenadamente, apasionadamente. Los besos se dieron paso de manera decidida, abierta, liberando todo ese candor que se había precipitado entre ambos. Era pues algo inevitable.

La ropa comenzó a aflojarse, las prendas comenzaron a caer una tras otra siguiendo el ritual de la desnudez y por fin los cuerpos liberados por las ataduras del pudor se dieron a la tarea de gozarse uno al otro, sin tiempo, sin espacio, sin restricciones...

La noche fué larga debido a todo ese libertinaje lujurioso y desatado, a esa pasión desenfadada. Hasta que ambos cayeron exhaustos...

Él comenzó a fumar un cigarro. Apenas y se cubria pudorosamente con la cobija con la que horas antes ella se había apretujado y arrullado. Ella veía hacia el techo aun indecisa si quedarse ahí, desnuda con su sexo liberado, o por el contrario, dejarse llevar nuevamente por ese pudor que regresa después de haber hecho el amor.

De pronto él rompió el silencio, aspiró una bocanada de humo y luego dijo:

- "Besas igual que mamá..."

A lo que ella respondió:

- "Eso mismo me dijo papá..."

El poder de la palabra...

Me han dicho que una palabra puede definir las cosas, que una palabra es la que puede identificarme y evocar mi esencia. Los antiguos judios creían que existía la palabra perfecta, el nombre de dios evocado, silencioso, poderoso. Esa palabra que se puede decir son voz y con solo el pensamiento puede desembocar en la contundencia del individuo y su totalidad.

¿que pudiera entonces ser esa palabra? ¿quién la podría invocar? Quizás la palabra te la otorgan tus padres al nombrarte de cierta manera, tu nombre comienza con ser esa palabra que te define, te identifica y te separa de los demás. Es tu nombre el que permite que los demás te hablen, se dirijan a ti y descubras el poder de la palabra.

Luego entonces ¿es acaso el nombre esa palabra que te define? ¿que te contiene?. Quizás comienza así, labrándote, forjandote una personalidad. Librando esa batalla por tu espacio en el mundo. Luego descubres el poder del lenguaje, articulas discursos, diatribas, odas. Y entonces el poder de la palabra va más allá de tu nombre, entonces, luchas, buscas, defines y determinas. Llegas a la palabra perfecta, la síntesis de tu esencia. Tu palabra poderosa.

Los monjes budistas dirán que es tu mantra, la llave de tu esencia, la palabra firme y evocada, el silencio absoluto a través del sonido que la define. Esa es tu palabra, tu secreto y destino.

¿llegarás algún día a esa palabra? ¿a ese sonido perfecto que podría hacerte reverberar sincrónicamente con el mundo? ¿a oscilar en perpetuo y eterno movimiento? ¿podrás entonces entonar tu cántico de manera poética para darle vida a tu esencia?

El mundo comienza con las palabras, con ese intercambio simbólico de abstracciones sobreentendidas, con la comprensión de las ideas y de los pensamientos. Así, la humanidad comienza con el lenguaje, por ende, la palabra existe como definición de las esencias de las cosas. ¿cual es entonces esa palabra que te define? ¿que te contiene? ¿podrá esa palabra articular tu esencia con el mundo?

¿quién tendría el privilegio de saber esa palabra?¿de evocarla?¿de evocarte? ¿disparar tu esencia, profundizar en tu significado, ahondar en el mar de tus secretos?.

Quizás las palabras son solo eso... Palabras.

Las historias olvidadas...


Todo mundo cree que el escribir se le da a unas personas y a otras no, algo así como un don que se tiene o se trae. La realidad es que no es así, la escritura es un ejercicio constante, una actividad perpetua, como un músculo que necesita ser ejercitado de manera constante y sistemática para que tenga fortaleza, velocidad y dimensión.

También se cree que uno siempre sabe lo que va a escribir y se escribe de manera sencilla e instantánea. Sin embargo, en el camino quedan esparcidas muchas historias que no se concretan, que no convencen o no se conforman, quizás alguna no se termina por que te interrumpen o simple y sencillamente la musa se va airosa en ese momento.


Así pues, como un tributo a esas historias y textos que nunca fueron, los publico para darles esa oportunidad que no tuvieron, son fragmentos aislados de historias sin terminar, laceradas y mutiladas, arrastrándose en el mar de las palabras tratando de expresar alguna idea final. Comenzamos pues:



La soledad:

Deambulando por la melancolía, paseando a mi perro llamado silencio que se apretuja a mi pierna como no queriéndome dejar me encuentro con mi amiga la soledad. Hace tanto tiempo que no la veo. Que no se nada de ella ni de su pasado.

Hace tanto tiempo que la extraño, que quisiera saber de ella. ¿Qué ha sido de su vida? ¿en donde ha estado?, ¿a caso ha encontrado un nuevo amor?, ¿ya incita a alguien más a escribir palabras silenciosas?

¿Acaso ya arranca otras pasiones distintas a las mias? quisiera perderme en sus ojos negros, sentir nuevamente sus caricias, que me tome de las manos, y me lleve a pasear con su paso candente, ligero, pequeño y apresurado.

Sentir ese vacío, esa desesperanza, esa necesidad de un instante de vida en donde las cosas cobran sentido y comienzan a hablar los lenguajes olvidados.

Quisiera olvidarme del tiempo, del futuro y del pasado y ver el momento, el ahora, dejarme llevar por los sonidos latentes, los rios borbollantes de sensaciones que alimenten mis sentidos.

Tengo ganas de preguntarle por qué se fué, o por lo menos decirle por que no la busqué. Tal vez acepte mis disculpas, mis explicaciones, talvez no quiera saber ya nada de mi ni de mis inquietudes.

Pero si me acepta, quisiera volverla a ver dormir placidamente a mi lado…

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Las 10 vidas que me hubiera gustado vivir…

Con tanto tiempo, con tan poco tiempo, esta vida discurre e incita a soñar con mil posibilidades, con mil vidas por vivir y por existir, aquí, como ejercicio actancial, propongo las 10 vidas, a parte de la mia, que me hubiera gustado vivir.


1. Vago Global: viajar por el mundo de raid, quedarme en donde la noche me atrapara sin raices, ni fronteras, sin destino ni rumbo fijo. dejándome llevar por los caminos de la vida conociendo de primera mano el mundo sin que las personas ni los libros me lo describieran y poderlo sentir directamente.

2. Prostituto de la clase alta: vivir del erotismo, de la sensualidad, de los placeres carnales cumpliendo los sueños de mujeres que pagaran bien por disfrutar un poco de placer.

3. Papá de tiempo completo: Poder estar todo el tiempo con mis hijos sin preocuparme por ir a la oficina, ni de los gastos, ver cada gesto y cada movimiento de mis hijos, cada milímetro crecido, cada nueva célula formada y ser ese guía hasta que pudieran volar solos, pero estar siempre con ellos.

4. Misionero de paz: viajar a las comunidades más olvidadas, y ayudar con mis manos la construcción de algo que pudiera servir para mejorar su entorno, quizás una escuela o una pequeña presa para dotarles de agua y no preocuparme por que me pagaran, tampoco preocuparme de que vivir.

5. Bohemio empedernido: vivir de café en café, de bar en bar con guitarra al hombro y cabello largo, cantar y disfrutar de las emociones de la gente, vivir de la música, la poesía y la literatura, discurrir dias enteros sobre la filosofía, la cultura y la nada.

6.

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Historia de un zapato:

Deambulando en uno de los paseos nocturnos por la calle, distraídamente al voltear hacia un terreno baldío, encontré un zapato viejo arrumbado y plagado de olvido.

Ese zapato pertenecía a Raul, un albañil de una obra cercana. Raul había comenzado a trabajar en esa obra hacía ya un poco más de tres meses como ayudante de obra. Tenía mucha necesidad de trabajar para mantener a su nueva familia. Fátima acababa de nacer y Reina

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Lo que no me gusta de ser mexicano:

1. Que carecemos de memoria histórica, así, podemos volver a votar por los mismos sistemas políticos una y otra vez, al fin y al cabo, ya se nos olvidó lo que sucedió ayer...


2. Que somos simpatizantes más no militantes, nos gusta aprender de lo superficial y lo que esté de moda, algo así como Fenshui es un libro de energía, Kamasutra un libro de posiciones y Dalai es un relajante...


3. Que un buen partido de futbol, un desenlace de telenovela o un buen chisme de la farándula nos une y nos da tema de conversación para integrarnos y socializar.


4. Que casi siempre nos gusta aprender de "oidas", todo lo sabemos por que lo oímos, no leemos, investigamos, verificamos o dudamos de lo que nos dicen.


5. Que la mayoría de los mexicanos trabajadores siempre son los que se van de mojados y aquí se quedan los flojos, ¿a caso tendrá algo que ver con las oportunidades de este país?


6. Que cualquiera puede ser líder de opinión, solo basta tener suficiente cobertura en los medios para volverse un vocero, así, tenemos de intelectuales a Niurka, Cuahutemoc Blanco, Aline, Gloria Trevi, Norberto Rivera, Lucero, La Bracamontes, Diana Bracho, el Fabiruchis, Paty Chapoy, Facundo y Jordi Rosado...


7. Que la mejor manera de ser alguien es con dinero y con influencias.


8. Que no nos damos cuenta de que el enemigo a vencer somos nosotros mismos y nuestra propia autopercepción.


9. Que nos encanta quejarnos pero no somos capaces de pasar a la acción aduciendo que las cosas nunca cambiarán y que siempre han sido así.


10.


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Lo que no me gusta de la navidad…

Ya comienzan las fiestas decembrinas, se coloca la parafernalia navideña y el ambiente cambia en este fin de año, pero no todo es alegría y felicidad, está el Grinch que debe pues decir que hay cosas que no le gustan, este año me toca a mi y dice así:


1. No me gusta que se tome de pretexto la navidad para ponerse hasta atrás de borracho con el pretexto de que es el maratón Lupe-Reyes. La idea es festejar no alcoholizarse.


2. No me gustan las compras de pánico, compulsivas, hilarantes, como si fuera un carnaval en donde es permitido el exceso en el gasto de recursos que no se tienen o que se planean tener en el futuro, ya sea a 3, 6, 12 o 18 meses sin intereses, ¿gastar dinero a futuro? ¿cómo sabes que lo tendrás después?


3. Que cada vez más se pierda la idea de las pastorelas y de los villancicos y solo nos centremos en Santa Claus... que por cierto, ¿por que es Santa? ¿no debería ser Santo?, ¿dualidad?


4. No me gustan las campañas agresivas de publicidad que se obsesionan por que les compres todo, que gastes todos tus recursos, tus sueños y tus ingresos en productos materiales y fugaces.


5. Odio los comerciales de juguetes absurdos, agresivos o aburridos, digo, ¿un dinosaurio que arroja agua cuando le tocas la frente? ¿cuanto te puede divertir eso?. Ya no hacen los juguetes como antes, simples, inmoviles que te exigian el uso de la imaginación para que cobraran vida. Tu armabas las historias que querías, las aventuras eran tuyas, y no unos "frames" de computadora que ya vienen precargados y no estimulan más que el deseo de competir.


6. Extraño los rituales familiares de antes, los rezos y el encendido cada semana de una vela en la corona de adviento, y alrededor toda mi familia, la simple idea de estar juntos y de compartir era más que suficiente y no estar preocupados por los "precios" de los regalos que damos o nos dan.


7. Odio escuchar que la navidad se ha convertido en un evento familiar y Santa Claus se ha adueñado de un rito religioso, la idea de la natividad es celebrar, de acuerdo al rito cristiano, el nacimiento de su profeta ( hijo de dios como quieran). Y no la cena familiar y la llegada de Santa Claus.


8. Extraño los nacimientos con luces y colores, con fuentes, trenecitos, pastores, reyes magos, regalos y el permanente y obsesivo trino de un pajarito electrónico, ya no hay de esos que formaban parte de la cultura mexicana.


9.


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La abuela ha muerto…

La abuela ha muerto, y con ella se olvida un gran amor. Ahora regresando del sepelio ya se puede saber la verdad, se puede reconocer que actuó conforme a la ley del amor y de la pasión de acuerdo a su propia humanidad.

La abuela vivió de acuerdo a sus sentimientos y sus impulsos, no se limitó a pensar solamente las cosas, dejó que todo fluyera de acuerdo a su vida y a sus sueños y ahora yace ahí en su ultima morada aun con su sonrisa en el rostro y su alma descansa tranquila. Tranquila por que vivió su vida al máximo, tranquila por que nada ni nadie rigió sus deseos, ni tampoco permitió que las apariencias le dictaran sus designios.

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El enterrador:

Javier estaba harto de ver la depresión de Mauricio – su hijo-. Esa autodestrucción y apatía por la vida. El rompimiento de su relación con Carolina no había acentuado mas que lo que ya venia presentándose anteriormente.

La familia de Javier era una familia estable. casado con Casandra hace mas de 28 años habían luchado por obtener una posición estable y sólida económicamente y sobre todo que juntos habían construido una familia de 4 hijos: Luciano, Mauricio, Karem y Valentina, la mas pequeña.

Javier era director en un corporativo que se dedicaba a la importación de artículos perecederos y los últimos 5 años había comenzado a disfrutar de la estabilidad económica después de mucho esfuerzo. A veces se culpaba del poco tiempo que le dedicaba a sus hijos, pero lo compensaba con el bienestar económico que les podía otorgar. Además, sabía que el trabajo de Casandra como madre y esposa era mas que excelente y sabía que su matrimonio era sólido y estable. Por eso no entendia a Mauricio y su depresión. Habían visitado a varios neurólogos buscando si su afección era biológica pero los resultados mostraban que se trataba de un estado anímico mas que desbalance bioquímico.

Javier había buscado alternativas para animar a Mauricio: lo había enviado de viaje sin resultado, con mucho esfuerzo le habia comprado un auto deportivo pero poca emoción pudo despertar en Mauricio, habia buscado pasar mas tiempo con el y dejado de hacer su actividad favorita – el golf- para acercarse mas a el y pasar tiempo juntos. Pero parecia que nada lo estimulaba, con nada reaccionaba...

A veces se peleaba con sus hermanos, discutia y se tornaba agresivo, a veces esquivo y huraño, no lo entendía. Sentia que se arrojaba a defender causas extrañas y perdidas, no entendia sus actitudes y sus encierros por mas que buscaba acercarse a él.

Mauricio habia comenzado a presentar síntomas de depresión desde que tenía 17 años y se sentia desesperanzado, aburrido, sin encontrarle sentido a la vida. La lentitud de las cosas y su desesperanza se conformaban como razgos de su personalidad. Sentia que todo lo que hacia no tenia sentido ni un propósito determinado, que su vida carecia de sentido. Una de sus principales angustias era la muerte, y ante esta realidad inmutable sentia que todo propósito para resistirse a su magnificencia era infructuosa.

Le preocupaba su trascendencia, y su corta vida para poder hacer algo con sentido, veia los dias pasar desde su cama, arropado y cubierto con sus cobijas como una coraza, no se bañaba y sentia que cada capa de mugre afianzaba su coraza interna que lo protegia de si mismo y las cobijas como coraza que le protegían de las agresiones externas. Le molestaba la luz, el brillo del sol le parecia vacío y las risas externas las sentia como martillazos de la realidad que se contiene a si misma.

Eventualmente cuando salía lo hacía vestido de negro, no por que quisiera manifestarse en contra del mundo y mostrar su condicion de deprimido, sino por que el negro le recordaba la muerte y vestia de luto ante la inminente muerte de si mismo y de su conciencia.

Cuando iba a la escuela, veia a sus compañeros desde una optica distinta, los veia vacios y superfluos, que solamente querían rendirle culto a la imagen y satisfacer sus necesidades de reproducción, sentia el vacio de sus vidas, y les cuestionaba su vacuidad, ellos respondian que mejor vacios que aburridos y depresivos como él. Y seguia sin entender por que existia y cual era su propósito. Y esto le generaba una gran desesperanza al no entenderse a si mismo ni a los demás.

Queria a su familia, pero a veces sentia que estarían mejor sin él, sin sus angustias ni sus depresiones. No le gustaba sentirse así pero no podia obviar lo que su propia naturaleza le demandaba... Una explicación ante su existencia y ante su propósito en la vida. A veces pensaba que su propósito era hacer pensar y reaccionar a la gente, sin embargo cuando cuestionaba a la gente y la hacía confrontarse con su realidad se asombraba de las reacciones de los demás, pues se convertían en seres esquivos, agresivos y evasivos. No les gustaba ver la realidad que él les mostraba. Y esto le generaba mayor desilusion, después de intentar tener un propósito éste se desvanecía por la misma evasión de los demás.

Últimamente su papá se había acercado mas a el, pero no habia servido de mucho, su papá no entendia lo que sentia, no entendia su lógica por mas que haya querido explicarle, es mas, ni el mismo se entendia a ciencia cierta. Solo sentia la desesperanza y una angustiante angustia. Los regalos de su papá del viaje y del auto no le parecia un genuino esfuerzo de su papá por acercarse y entenderlo, sentía mas bien que era un esfuerzo por comprar sus ideas, por minimizar sus conflictos existenciales.

La relación con Carolina había mejorado su humor, sentia que por fin habia encontrado alguien que compartiera sus inquietudes y que además lo tomara sin tanta seriedad, le había hecho reir y burlarse de algunas cosas que consideraba en extremo serias. Era una chica muy agradable y dinámica y sobre todo con ganas de estar con él, empezaba a ver las cosas desde otra óptica y parecía que ella le daba un nuevo sentido a su vida y a sus propósitos. Sin embargo, al cabo de los meses, Carolina terminó la universidad y decidió estudiar una maestria en el extranjero. Habia obtrenido una beca que le había costado mucho tiempo y esfuerzo, y que ahora representaba una gran oportunidad para ella. Así que no tuvo mas remedio que aceptarla y separarse de Mauricio.

Entre ambos decidieron que era lo mejor, ella tenia que irse sin ningun compromiso para poder aprovechar al máximo la experiencia de internacionalización y él tendría que aprender a vivir solo otra vez sin la energia que le inyectaba Carolina. Una verdadera pena y una separación desgarradora para Mauricio.

Asi que decidió esperar, ver los dias pasar lentamente, en su cueva, desde su bastión de la depresión, desde su guarida... esperando a que pasaran los dos años rapidamente para ver si Carolina regresaba y le volvia a infdundir animos a su existencia...

Javier no pudo mas... entró en el cuarto de Mauricio, quitó las cobijas del cuerpo de Mauricio y lo levantó del brazo bruscamente, ayudado por Luciano lo metieron a la fuerza en la camioneta de la familia, Javier arrancó el auto y dejó azorado a Luciano cuando intentó subirse al auto y arrancó dejándolo en la banqueta,

Luciano solo vió como el auto se alejaba velozmente con Mauricio y su papá adentro, no sabia a donde iban, pero un escaolfrio le recorrió el cuerpo. Apenas reaccionaba ante lo que había sucedido segundos antes, Javier había entrado intempestivamente a su cuarto y le habia pedido que le ayudara a subir a Mauricio al auto, costara lo que costara, le habia dicho casi como una sentencia que si Mauricio queria terminar con su vida que él le ayudaría para que acabara de una vez. Recibió la orden de Javier con un tono gélido y autoritario como nunca lo habia tenido, y el obedeció como si hubiera sido impelido por un resorte.

Ahora que veía que la camioneta había desaparecido, sintió terror al recordar las palabras de su papá al hablar de terminar con la vida de su hermano, y no sabía que le iba a decir a su mamá cuando se enterara y le comentara lo que vió y lo que le dijo su papá...

Javier, ….

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Estas son pues, algunas de las historias que no fueron, que se quedaron en el tintero y no fructificaron, algunas por abandono de la musa, otros por ser demasiado politizados y tendenciosos, otros mas por que simple y sencillamente no me convenció su carácter y su forma de ser para ser concluidos en su totalidad… Aquí están estos retazos de historias sin terminar…

5:23 A.M.

Son las 5:23 AM. Nuevamente como todos los días me vuelvo a despertar a esa hora. No se por qué. Quizás es algo que recurrentemente sueño, que me despierta pero que se me borra de la mente en cuanto abro los ojos. No se que es.

Me dirijo al baño trastabillando entre la obscuridad, para evitar encender la luz y que el sueño se me espante. Pero cuando regreso a la cama éste ya se ha ido, y solo me queda un trozo de insomnio que no se que hacer con él.


Me pregunto por que no puedo volver a dormir, o qué fue lo que me hizo despertarme tan repentinamente, tan abruptamente. Luego, como rito, empiezo a tratar de ahondar en mis sueños, en lo que hizo que me despertara y escarbo en los recuerdos, quizás en las sensaciones o en las emociones... pero nada, nada me conecta con ese sueño que me hizo despertarme. ¿tal vez una pesadilla?... no hay rastro de su origen o existencia. Mi despertar se da de forma automática, tranquila y asintomática...


Luego, poco a poco comienzo a dejar vagar la mente, por aquí un recuerdo de la discusión en la oficina del día anterior, los pendientes que tengo que resolver cuando llegue en la mañana, los pagos a realizar, un sueño de las vacaciones, tal vez algún mantra adormecedor, o tranquilizador, una inquietud. Luego, la idea de alguna fotografía para realizar, o una excursión a alguna ciudad que pudiera dar tema para fotografiar, algunas otras veces viajo entre los personajes que quieren que platique su historia, las palabras comienzan a fluir, una idea, una narración que comienza a tomar forma...


Las 5:50 am, y yo sigo despierto dando vueltas en la cama de un lado al otro, a veces los hombros me duelen de haber permanecido toda la noche de un lado, otras veces, el dolor de espalda que me ha acompañado desde hace ya 10 años, producto de una caida desde un auto en marcha, me recuerda que he dormido mucho tiempo boca arriba...


Poco a poco el sueño comienza a aparecer, el poner la mente en blanco ayuda a conciliar el sueño... pero nunca falta la idea que brinca y tengo que empezar de nuevo... Luego, la pesadez, lánguideciendo lentamente.


Comienzo a sentir que el sueño trepa, me arrulla, me hipnotiza. Y dentro de ese sueño que parece ser cada vez más profundo comienzo a ver nuevamente lo que hace despertarme, retomo la historia, el sueño, los personajes que se mueven entre mis recuerdos y mi subconsciente, y vuelvo a soñar...


7:00 am suena el despertador, abruptamente repiquetea con su sonido constante, estridente e intermitente. Despierto de golpe... nuevamente olvido que era lo que soñaba y me hizo a las 5:23 am despertar.


Doña Margarita...

Después de 2 días de la operación conocí a Doña Margarita. Era una señora de la limpieza que aseaba mi cuarto. Yo era amable con ella pues hacía su trabajo con esmero, me llamaba la atención el brillo y sagacidad de su mirada, como si pudiera escudriñar en el alma de los pacientes a consecuencia de estar permanentemente en contacto con ellos.

Esa mañana me sorprendió parado viendo por la ventana, quizás reparó en mi mirada distante, aún conectado a la máquina del suero, vestido con esa batita que cubre solamente el pudor y una que otra gasa. Me observó detenidamente y me preguntó:

- ¿Qué le preocupa joven?

No supe que decir, mi mente estaba divagando por diferentes estados, sumergiéndome en reflexiones y cuestionamientos, tratando de asimilar la operación y sobre todo la palabra “cáncer”…

- De seguro piensas en tu vida y en tu futuro… es normal…

Desprendí la mirada distante del horizonte y me volví para encontrarme con ella.

- Es que todo esto es tan confuso, tan extraño que no me lo esperaba…

- Eso pasa muy seguido, -agregó – eso lo he visto muchas veces, la gente cuando siente que la muerte se les puede trepar ven las cosas con mayor seriedad, si no sigues como si tu vida no importara… La muerte te enseña muchas cosas, sobre todo a apreciar tu vida…

Se quedó en silencio como midiendo el efecto de sus palabras, como si quisiera saber si yo no me molestaría con su comentario, y con un gesto de sentir que una vez más se había entrometido en la vida de otro… Me quedé pensando en sus palabras, luego, agregué:

- ¿Por qué tiene que ser así doña Margarita?, digo, ver la muerte de cerca para apreciar la vida de cerca.

- Así somos –dijo casi como un susurro- no nos gusta que la muerte nos recuerde que está ahí, que nos persigue a cada vuelta de la esquina, nos gusta ser inmortales, negar que existe, olvidarla para poder dedicarnos a otra cosa…

- ¿y que es esa otra cosa Doña Margarita?

Tomó el trapo para limpiar la mesa de comida y comenzó con movimientos circulares a limpiar la superficie. Había un silencio en el cuarto, como si todo se hubiera callado en ese momento para esperar la respuesta.

- La gente se la pasa pensando en como ser para los otros, pierde mucho tiempo pensando en ser importante para los otros, dejar huella, que los demás los recuerden o los quieran, pierden el tiempo en buscarse sin querer encontrarse… Pero no se tienen. Quizás si se preocuparan más por dejar huella en si mismos, recordarse a si mismos, que su vida deje huella en si mismos y no en los demás estarían más conscientes de la vida o lo que se puede llamar vida…

- ¡Uchales!- Pensé para mis adentros– ¡Doña Margarita filósofa!, escuchar para creer.

Pero sus palabras encontraron un pequeño hueco para colarse por mi conciencia y empezar a hacer mella en mi forma de pensar. ¿dejar huella en mi mismo? Si siempre se habla de trascender en los demás, dejar huella en el mundo, trascender, ser “alguien en la vida”, esta idea chocaba con lo que yo había escuchado permanentemente toda mi vida. Y ahora se me antojaba como esa forma de reforzar la importancia personal frente al mundo.

Todos queremos dejar huella en el otro, en nuestra familia, hijos, amigos, el país, etc, bueno, queremos aunque normalmente no lo procuramos pero esperamos que así sea. Y luego, cuando alguien cercano fallece, nos damos cuenta que la vida sigue, y que su huella que al principio parece indeleble, poco a poco con el tiempo se desvanece… ¿de qué sirvió entonces el afanarse en dejar huella en el otro?... Doña Margarita me dio la respuesta… Dejar huella en mi mismo, ¿raro no?

- Se quedó callado joven, ¿lo estoy importunando?

- No doña Margarita, más bien me dejó pensando en lo que dijo, ¿cómo puedo dejar huella en mi mismo?, ¿no es contradictorio?

- Mire, se lo explico de esta manera, ¿Qué es dejar huella?, pues el dejar marca, el hacer camino, que algunas cosas sean importantes y significativas para uno para que el día que llegue la muerte uno esté contento de todo ese camino que anduvo y no se ande aferrando como desesperado. La gente se preocupa y actúa más para los demás que para uno mismo, le obedece más a lo que los demás esperan de uno para quedar bien, que lo quieran y dejar huella. Pero eso está mal, uno debe obedecerse y quedar bien con uno mismo satisfecho con su vida y su camino… Esto de ninguna manera quiere decir que usted sea egoísta y no le importe el mundo ni nada, quiere decir que usted debe buscar su propia felicidad, su propio camino y enseñarle a sus hijos a que sigan el suyo de una manera honrada.

- Si Doña Margarita, pero… ¿eso dejaría huella?

- En uno si, la vida es individual, es una experiencia personal y única, y solo ocurre una vez, ¿por qué desperdiciarla queriendo quedar bien con los demás y no con uno mismo?, esto quiere decir que uno se vuelve responsable de su vida y de ser persona de bien y no le anda echando la culpa de sus cosas, de su vida y de sus desgracias a otros. Esa huella es la importante, la que deja uno como ejemplo de persona individual y responsable de su lugar en el mundo, consciente de lo que es y de lo que hace, y no uno que anda por ahí de visita por el mundo esperando volver a venir otra vez pero ahora si a vivirla…

Me quedé pensativo, absorto en lo que doña Margarita me había dicho, quizás sus palabras hacían más sentido en mi situación, en ese momento reflexivo apenas saliendo del quirófano, aún adolorido y sin poder mover bien el cuello por los puntos y las gasas. Empezó a trapear, y volví a observarla.

Era una mujer grande sino mayor, de unos 54 años, robusta y algo pasada en carnes, morena y con ese cabello negro que dejaba entrever algunas canas producto de sus años. Sintió mi mirada escrutadora y sin volverse me dijo:

- Yo también tengo mi historia, también estoy marcada por la muerte igual que usted, ¿o acaso creía que pensaba así nomás por que un día me desperté y se me ocurrió? No joven, eso no llega de pronto, llega acompañado del miedo, de la idea de ya no estar, de faltar, de dejar de vivir. Llega de la mano del deseo por vivir más, por chuparse todo lo que ven sus ojos, de comerse el mundo esta vez, de saber que está uno amenazado de muerte, herido de por vida. El que no ha sentido a la huesuda hablarle de cerca, no podrá entender esto pues sigue con su idea de dejar huella en los demás más que en si mismo. Eso no importa, ya llegará el momento en que lo descubran…

- Pero, ¿siendo así no estaría siendo egoísta sobre todo con mis hijos?, ¿no un padre debería dejar huella en sus hijos al menos?

- ¿pues que le quiere enseñar a sus hijos? Eso depende de usted, usted es el ejemplo que ellos seguirán en sus primeros pasos hasta que comiencen a andar solos por la vida, esa es la ley de la vida, usted solamente será un ejemplo, para bien o para mal, así que depende de usted como será ese ejemplo, y como lo verán, pero como le dije, la vida es individual y cada quien la vive como quiera, así que usted decidirá si se convierte en un ejemplo con una vida significativa para usted o significativa para los demás aunque sea desleal para con usted mismo… eso es lo bello de la vida…uno puede elegir.

En ese momento entró el oncólogo a revisarme… se sentó al lado de mi cama y me preguntó como me sentía en lo que me descubría el cuello y me quitaba la gasa para que la cicatriz comenzara a secar más rápido… revisó el catéter que drenaba la sangre del pecho y como por arte de magia Doña Margarita desapareció…

Esa noche no pude dormir bien, el suero en la mano, mis pensamientos en la otra. Esperé hasta que amaneció para volver a ver a doña Margarita, platicar con ella y despedirme pues ese día abandonaba el hospital, quería agradecerle sus palabras. De pronto llegó otra señora, el sábado era el día de descanso de Doña Margarita…

Alucinaciones hiperbólicas...




Y de pronto las imagenes se hacen borrosas, las cosas giran y las voces hablan, dicen, dicen, hablan, las cosas giran y se comienzan a ver los destellos, brillos, estrellas que se funden en los ojos, mis ojos que ya no veían ahora ven, observan como si escucharan, ¿que dicen? no dicen nada, se quedaron mudos de tanto ver de tanto esperar esas palabras que no se dicen, lo que dicen...Las voces susurran, ahora escucho con claridad lo que dicen, me dicen que debo ver y escuchar, que nada es igual, que todo cambia, el cambio como cambia, nada es igual, lo igual me parece tan distinto, como si quisiera separarse, dejar de ser igual, igual, me da igual que sea igual. Al fin y al cabo luego cambia, y me siento feliz de ser otro, ¿Quién es este nuevo yo?, ¿que dicen las voces? ¿que soy el mismo? no puede ser, no soy igual, soy otro igual pero distinto Ahora lo veo, son las luces, los colores, el cielo que gira, una hormiga me habla, me dice: Tu no sabes lo que es ser pequeño, yo le digo que soy pequeño, pero ella me dice que soy grande, ¿que tan grande?, solamente observate, verás tu tamaño, yo te veo desde aquí y te veo enorme, tu te ves pequeño, ¿por que no saltas? Let´s do it... Salta al abismo, la obscuridad pronto se hará luz, lejos lejos, recuerdos, recovecos, ahora parecen desfilar por mi vida, ¿mi vida?¿cual vida? esto es vida o ha dejado de serla desde que nací por que el otro espera tanto de mi... no tengo nada que dar, ¿que puedo dar? ¿el color rojo? está bien, es lo único que tengo, el color rojo mezclado con un poco de azul, ese azul que tomé prestado del cielo antes de bajar a la tierra. Rojo, rojo, rojo que es mi sangre pura, mi sangre, es lo que me hace sentirme vivo, se bombea, pum pum, se bombea por todo mi cuerpo, me duele la cabeza, pum pum, la sangre que bombea con furia, con tristeza, con esa energía que me da el sol, ¿cuando dejará de girar el sol? parece que me sonrie, como si fuera una parte de él, ¿quemo? a veces si se acercan demasiado, irradio, fulmino, apreso, gravito, destruyo... vengo del sol, del cielo, y estoy enterrado en la tierra, repto, fluyo, ¿y los árboles? ¿dónde están mis árboles?... una ramita, otra ramita, pinzando, cortando, un retoño que se va con el invierno... el más allá... cada día me queda más acá... Pronto pronto, el cielo gira, la luna se cae, rebota y por la mañana vuelve a subir al cielo, apenas y pude tocar su piel blanquecina, rebotó la luna, el día llegó... Tatán... Pum pum...Click. Click, otra imagen más, se fija, detiene el tiempo, la rabia llega junto con la furia, ¿que furia? la furia amanece, permanece, se adormece y luego vuelve a despertar, ¿mi cuerpo está desnudo?,¿me quito la piel? a ver si así no me ves, ¿soy transparente? me falta color, iluminar con colores de madera el futuro, se ve la sangre corriendo por las venas pum pum, dolor de cabeza, esta migraña que no me deja ver, click, otra imagen que se fija en mi mente, como si fuera un obturador que filtra los rayos que se dirigen a mi, los rebota, los devora y me deja ante un espejo hilarante, desafiante, obnubilado de tanto pensar, ¿que tanto pienso?, el pensar, el dejar que mi pensamiento deambule por las ideas sin quedarse en ninguna, mejor lo dejo pasear, que salga de vez en cuando para no tenerlo amarrado como un perro que a la primera salida lo atropellan por que no conoce el mundo, el que tengo que tener amarrado es el instinto, ese si es loco, absurdo, impetuoso, ¡quieto!, ¡Silencio! shhhhh... se va a despertar la ceja, me juzga, ¡Dios! ahí está... mejor regreso a la razón a casa, ya ha paseado demasiado y me ha dejado aquí solo sin que pensar...



¿doctor?... ¿otra pastilla?¿y esta para que es?...




Historia de un cuento...



Nació junto con una poesía. Venían tomados de la mano, como si fueran gemelos como si fueran hermanos. La poesía le había dado ese ritmo y cadencia del lenguaje. De padre escritor -y una madre que se había perdido en alguna historia llena de recovecos literarios- se conformaba su historia y su linaje.




Aspiraba algún día a crecer y dejar de ser un pequeño cuento, una pequeña historia y convertirse en una gran novela. Alguien que dejara huella, que permaneciera en la mente de aquel que le leyera.


Por las tardes acudía a la biblioteca y platicaba con las grandes obras, algunas se le hacían muy presuntuosas, otras mas parsimoniosas en su discurso y su historia. Por ahí algunas pecaban de aparentar ser muy cultas disimulando su vacuidad a través de lenguaje intrincado y metafórico como tratando de ocultar su falso valor depreciado.


Algunas otras veces acudía al parque y se encontraba con aquellas historias de kiosco de periódicos, letras populares, - hilarantes algunas, dolorosas otras - plagadas de notas rojas y morbosas. Estas historias le divertían, le hacían pasar un buen rato pero luego comenzaba a aburrirse de su tristeza, la simplicidad de sus historias y desarticulaciones narrativas. Sentía que esas historias eran difusas, diáfanas y vacías.


Buscaba pues su lugar entre tantas y tantas historias, había nacido de la mano de una poesía pero eso no significaba nada o pensaba que no podría significar algo. La poesía era tan distinta a él. Ella tenía ritmo, métrica, rima, y él solo era una pequeña historia que aspiraba a ser una novela cuando creciera.


¿Cómo pues ser una novela importante? ¿aprendiendo de las grandes obras?, ¿bajando por los suburbios y los arrabales a encontrarse con historias costumbristas y dramáticas? ¿Quizás algo cómico?, ¿Filosófico?, ¿científico?, ¿histórico?. No sabía que camino tomar, hacia donde dirigirse y de quién aprender.


Tal vez debía abandonarse, dejarse llevar, "Se tu mismo" le dijo su padre escritor, "Te llegará tu momento" le dijo su madre como diálogo de una carta de amor olvidada. Su hermana, la poesía canturreaba y disfrutaba el devenir de su indecisión, angustia y ambición, aprovechándolas como composición versada algunas veces, otras como fluida y elegante prosa.


A veces se dejaba llevar por algún personaje, como aprendiendo a formar un carácter, a hilar una historia. Otras, se obligaba a crear una idea, un discurso o una imagen que le parecía significativa. Se debatía entre ser una historia para unos cuantos o una popular y llamativa, como si fuera vestido por los adornos de la mercadotecnia.


Deambulando cierta vez por la calle, absorto en sus cavilaciones no reparó en el auto que se aproximaba. Apenas y pudo reaccionar, el golpe fue de lleno y directo. Un crítico lo había arrollado sin frenar y apenas sin darse cuenta. Y ahí yacía tirado en la acera, sangrante, lacerado y lastimado. Apenas consciente de lo que había pasado.


¿vivirá?, ¿se abandonará a su destino?, ¿seguirá siendo el mismo o quedará marcado para siempre?, paralítico, raquítico y enfermizo tratando de evitar ser rechazado por una sociedad que lo ve diferente, minusválido u olvidado.


Fue ingresado en urgencias, fueron necesarias 3 transfusiones de lectores ávidos para estabilizarlo, aunque seguía en terapia intensiva. El diagnóstico: trauma en la trama, fractura de personajes, laceración en el desenlace y unas fisuras en el calima. Todo ello servía para reportarlo en estado grave. ¿reaccionará?, ¿saldrá del coma literario en el que se encuentra sumido?


Entre sueños del coma literario y los vaivenes de conciencia pudo vislumbrar una luz que le guiaba, le mostraba el camino de vuelta a su sentido y significado lejos de las palabras presuntuosas, entre los secretos del discurso. Esa luz poco a poco se materializó en una figura diáfana y etérea, sutil y cadenciosa. Era la musa, era su historia. Le besó la frente, le miró a los ojos, y le dijo: "Una letra es una imagen, pinta con las palabras los instantes de tu vida más allá de la vida misma". Y luego se alejó sin más.


De pronto despertó con un gran ímpetu, con furia y desesperación suplicando por una hoja en blanco y una pluma para el corazón...

En busca de las hadas...

Alguien me había comentado que cuando nacía un bebé era necesario llevarlo con las hadas para que le dieran un don y pudiera servirle durante toda la vida. Me parecía una fantasía que en este mundo aun existieran las hadas entre tantas computadoras, celulares, nientiendos, y demás cosas tecnológicas.

Pero esa anciana misteriosa que había entrado al quirófano y me había tomado de la mano para decirme en secreto que las hadas aun existían y que debía buscarlas para que le dieran un don a mi hijo se me hizo tan real que decidí ir en su búsqueda...

La anciana me había dado una referencia extraña... las hadas se encontraban en el cerro de la lagartija... ¿dónde quedaría ese lugar? ¿valdría la pena buscar el lugar y aventurarme a encontrarlo cargando a mi hijo apenas de días de nacido? se me hacía un absurdo, algo ilógico en este mundo tan racional y tecnológico.

Busqué en Google Earth: "El cerro de la lagartija". La imagen terrestre comenzó entonces a girar lentamente y a dirigirse a un lugar magnificando y acercándose vertiginosamente hacia la tierra como proyectándose hacia su centro. Parecía que la gravedad afectaba a la imagen de la pantalla que se dirigía hacia un punto en específico para luego detenerse a pocos metros del lugar indicando una longitud y una latitud...

Ahí estaba... El cerro de la lagartija... nada aparecía ahí más que un pequeño peñón con una formación rocosa en su cumbre... Identifiqué en que ciudad se encontraba... misteriosamente quedaba cerca de donde yo vivía... Decidí entonces averiguar más al respecto... pero nadie sabía nada...

¿quién quería aventurarse a ir hasta allá? era un viaje complicado, entre un tramo de desierto y luego una cuesta empinada. Había que sacrificarse un poco para llegar... y no había ningún atractivo que valiera la pena... menos con un niño de días en brazos...

Pero el rostro de la anciana que se me acercó y me susurró al oído: "Busca a las hadas en el cerro de la lagartija, ellas le darán un don a tu hijo para toda la vida", seguía persiguiéndome con mas fuerza y contundencia, cada vez más intenso y creándome la idea que debía buscarlas...

Dos días después emprendí el camino... mentí... dije que iba a la casa de mi madre para que viera al bebé... lo subí al auto en el bambineto y partí hacia las afueras de la ciudad en búsqueda del cerro de la lagartija armado por mi IPhone con Google Maps y siguiendo las indicaciones como si fuera un GPS...

El camino pronto se hizo escabroso, lento y accidentado, mi bebé seguía durmiendo placidamente en el bambineto... el camino sinuoso parecía arrullarlo. Pronto el camino se cerró y había que seguir a pie. Afortunadamente había llegado al inicio del peñón, solo había que subir unos 200 metros y llegaría hacia la formación rocosa... no había nada, nadie estaba presente en esa inmensidad y ese silencio... el IPhone no tenía señal... si algo pasaba nadie sabría en donde estábamos, ni podría pedir ayuda, estábamos solos los dos... mi bebé y yo...

Saqué a mi bebé del auto, aún dormía placidamente en el bambineto, el calor comenzaba a disminuir pues la tarde empezaba a caer, debía apurarme para llegar a la cumbre antes de que cayera la noche y comenzara el frío del desierto... emprendí la subida a través del escarpado peñón...

Después de media hora de subir por ese camino, agotado y abrazando el bambineto con mi bebé llegué a la cumbre temeroso... no sabía que encontraría... escondido entre las piedras y oculto a la vista de todo el valle aparecía una cabaña que se antojaba cálida, salida de un cuento de hadas... me acerqué con mi bebé en brazos y toqué...

Me abrió una mujer que si bien se me figuraba que había sido hermosa en otros años ahora arrastraba el tiempo y la tristeza... se me quedó viendo de frente, como si despertara de un largo y profundo sueño... apenas y pudo articular palabras y me dejó pasar... Entré a ese espacio que me pareció extraño y familiar a la vez... la mujer vestía completamente de verde y habían otras 2 mujeres que vestían de diferente color: una azul y la otra rosa... -Las hadas- Pensé...

Se veían cansadas, agotadas, aburridas, hastiadas de la vida y de su destino... de pronto reparé en que las tres se encontraban en estado de ebriedad, alcoholizadas,embrutecidas por una bebida que parecía ser ron...

Apenas y alcancé a balbucear: -¿Ustedes son las hadas?- ... Una de ellas se carcajeó estruendosamente... irónicamente... y luego las otras dos se rieron hasta el cansancio... no supe que decir. Temía que con su risa llegaran a despertar a mi bebé...

La que primero dejó de reír me habló por primera vez: -Si, somos las hadas o lo que queda de ellas...-

- Me dijeron que las viniera a buscar- me apresuré a decir...

- Otra vez la loca de Raquel que nos envía a un iluso que aún cree en las hadas. ¿que no te das cuenta que esas historias no existen y que las hadas son cuentos para alimentar la fantasía de los niños?. y míralo, el iluso hasta tuvo la osadía de traer a su bebé... que estúpido eres... ¿sabes el riesgo en el que has puesto a tu hijo al traerlo hasta aquí?-

De pronto me entró un terror indescriptible, me encontraba entre 3 ancianas esquizofrénicas y alcoholizadas que podrían hacer lo que quisieran conmigo y mi bebé y no podría hacer nada si ellas quisieran hacernos algo... Volteé hacia la puerta como buscando la salida y poder huir lo más rápido de ahí. Ellas se percataron y antes de que pudiera dirigirme hacia la puerta una de ellas habló.

- No tengas miedo de lo que dice mi hermana, es consecuencia de que el mundo se olvidó de ella y ya nadie viene hasta acá por un don para sus hijos, está resentida con el mundo y la historia, la tecnología y la ciencia. Ya nadie cree en la fantasía y los sueños. Por eso se sorprende de verte aquí arriesgando todo por ti y por tu hijo, teniendo un ideal y un sueño que no sabes si es verdad o no, pero llegaste hasta aquí y es justo pues, que correspondamos tu visita y tu convicción otorgándole cada una un don a tu hijo, ¿te parece bien?... ¿además de acompañarnos a tomar una taza de thé? hace muchos años que no recibíamos una visita...

Estas palabras me tranquilizaron un poco, mi bebé comenzaba a estar inquieto en el bambineto y decidí sacarlo para que no se acalorara, arrullarlo y de ser necesario dejar a un lado el bambineto y correr con él en brazos.

La decrépita hada azul me ofreció una humeante taza de thé de hierbas... dudé en tomarlo, quizás era un brebaje para dormirme. Me acordé de la leyenda urbana de las mujeres que conquistan a hombres en las playas y luego en sus habitaciones los drogan para quitarles un riñón... La hada presintió mi desconfianza y agregó sin ninguna duda: -anda bebe, no es ningún brebaje, es solo thé de manzanilla y un poco de miel... Olí la taza y en efecto, podía detectar la manzanilla y el aroma dulzón de la miel... bebí lentamente como queriendo detectar cualquier modificación de mi percepción para salir corriendo de ser necesario... pero poco a poco comencé a tranquilizarme y a escuchar las palabras de las hadas que parecían estar en una amena tertulia entre hermanas como en casa de mi abuela... Poco a poco comencé a participar en la plática y al cabo de un rato platicábamos amenamente y en confianza, sentí lástima por la soledad y la tristeza que ese trio de hadas viejas y olvidadas exhudaba a través de sus recuerdos y palabras.

Después de un tiempo comencé a inquietarme, debía regresar a casa, la leche que traía cargando se había terminado y pronto sería la siguiente toma... Las hadas percibieron que tenía que partir y una de ellas suspiró con esa carga emotiva que solo el tiempo y la espera pueden provocar.

Una a una comenzaron a acercarse a mi bebé, lo besaron y susurraron algo en su diminuto oído, palabras ininteligibles para mí, y luego con una mano tocaron su frente, y dibujaron unos signos en el aire con la otra. Mi bebé sonrió al sentir la mano de cada una de ellas como si entendiera perfectamente el don que le dio cada hada...

No supe que decir, era algo maravilloso, me conmocioné y comencé a llorar en silencio, era algo místico y mágico... después de esto, me condujeron hacia la puerta, me echaron una larga mirada y antes de cerrar la puerta para que comenzara mi camino de regreso una de ellas me dio un papel escrito y bien doblado y luego me dijo: - Aquí están escritos los 3 dones que le otorgamos hoy a tu bebé por si algún día llega a olvidarse o a perderse, cuando llegue ese momento, enséñale este papel para que vuelva a recordarlos-

No supe que decir, coloqué el papel en la bolsa del pantalón, les agradecí su hospitalidad y comencé a bajar por entre las piedras... aún sentía las miradas tristes de las tres viejas hadas acompañándonos en el descenso a mi bebé y a mi... La noche era fría y se comenzaban a escuchar los coyotes cerca... debía apurarme...

Una hora después, entre llantos de mi bebé y aullidos cada vez más cerca de los coyotes llegué al auto, los brazos me dolían de cargar a mi bebé, las rodillas y los codos sangrando y adoloridos producto de dos caídas que tuve. Subí a mi bebé al auto, y rápidamente lo encendí. El rugido del motor fué música para mi, me sentí nuevamente en control y comencé ya con la luz de los faros el camino de regreso... No se cuanto tiempo tardé en bajar, me sentía hipnotizado, embriagado y sorprendido de lo que acababa de vivir...

Al llegar a casa los reclamos de mi esposa se ahogaron cuando me vió bajar ensangrentado y lleno de espinas y moretones, pero mi bebé intacto y durmiendo tranquilamente... no pude explicarle nada, no quise, era algo entre mi bebé y yo, entre esas tres viejas hadas y yo... sería por siempre nuestro secreto y los tres dones que le dieron a mi bebé...

Aún guardo la hoja donde están escritos los dones, no he querido leerlos, no me corresponde hacerlo, cuando sea el momento entonces, le daré esa hoja y le platicaré la historia de las 3 hadas y del cerro de la lagartija...

Llorar...

Hoy quisiera que nos abrazáramos y lloráramos,
Llorarme y llorarte
y que te llores y me llores,

Llorar la bolsa de florecitas, y las tardes lluviosas,
Llorar en Monterrey y en San Cristóbal,
Llorar en las Tórtolas y en Tlaltelolco,

Llorar con el alma, con las entrañas,
Llorar con los pies, con las manos, con el sexo,
Llorar por los ojos y por la boca, pero llorar…

Llorar como llora el cielo cuando quiere humedecer la tierra,
Llorar de tristeza, de melancolía, de soledad,
Llorar de alegría, de recuerdos, de vacío.

Llorar por nuestro inexistente futuro como a un hijo muerto,
Llorar por nuestros sueños que se han deconstruido con nuestra realidad.
Llorar con ganas, con angustia, con fuerza, llorar con todo, pero llorar…

Llorar nuestras tardes de amor, nuestros despertares, nuestros te amo,
Llorar nuestros secretos, nuestros adioses, nuestros silencios,
Llorar nuestras cartas y nuestros olvidos, nuestras indiferencias.

Llorar el futuro que no tuvimos, la familia que no formamos,
Los hijos que no tuvimos, la vida inexistente que algún día quisimos,
Llorar nuestras historias inexistentes y nuestras construcciones destruidas…

Llorar con lágrimas de plata todas las imágenes que capturamos,
Llorar nuestras promesas en Puerto Escondido y en Teotihuacan,
Llorar nuestros cuerpos y nuestras almas, llorar con el espíritu.

Y después de tanto llorar, cuando nuestras almas estén secas,
Blancas de tanto llorar, vacías de tantos recuerdos y en silencio,
Entonces, acostarnos…

Tu con las rodillas en mi vientre, y mis muslos en tus pantorrillas,
de frente y agarrados de las manos, como tantas veces lo hicimos,
regalarnos una larga mirada,

Y que en los espacios vacíos de nuestras almas, solo resida ahí la mirada del otro,
para después cerrar los ojos y dormir el sueño eterno,
Para no despertar jamás…

Escrito en 1995

Artificios

Entramado, empantanado, aglutinado,
burbujeante, itinerante, aberrante,
ambicioso, rezagado, anegado,
motivado, ilusionado, esperanzado.

Animado, reanimado, anhelado.
aburrido, entelerido, desanimado.
caleidoscopio, microscopio, estetoscopio,
fotografía, jardinería, librería.

Reptando, esperando, restregando,
Caminando, fotografiando, descansando,
silencioso, escabroso, minucioso,
Laborioso, pernicioso, veleitoso.

moribundo, meditabundo, furibundo,
depresivo, agresivo, esquivo,
pensativo, dubitativo, descriptivo.
Rutilante, destellante, brillante...

Escribiendo, leyendo, preguntando,
apuntando, rayando, tecleando,
hermenéutica, casuistica, heurística,
otredad, otroreidad, notoriedad.

Metáfora, historica, poética,
símbolo, sintaxis, sintético.
Racionalismo, empirismo, fanatismo,
Pipa, papa, papel.

Poema, noema, esquema,
poesis, tesis, gnosis.
Bonsai, heisei, shibui
disparador, obturador, compositor.

llamada, amargada, desesperada,
trabajo, abajo, escarabajo,
arriba, salida, vivida,
ilusión, comprensión, investigación.

clase, base, hace,
iluminación, estructuración, construcción,
futuro, oscuro, haluro,
Sonido, divertido, aturdido.

Y así se pasan los días y las noches, las noches y los dias...

La escritura y el escritor...

De la triple cuadratura del círculo...

A veces uno comienza a escribir, a dejar que las palabras fluyan y se muevan creando texturas y oraciones, se entremezclen las metáforas y simbolismos propios y extraños. A veces uno se deja llevar por esa construcción de palabras, de oraciones que conforman ideas y éstas textos. Pero este simple acto de creación es el de escribir por escribir...


¿cuando entonces uno se convierte en escritor?


El escritor pues no solamente se limita a crear o a plasmar sus ideas o sus creencias, el escritor se convierte en ese puente entre los hombres. Es aquel que logra abstraerse de si mismo para entonces hablar las palabras que cualquiera se puede adueñar.


El escritor es depositario de los misterios de las palabras que logran trascender las resistencias o los umbrales de la cotidianeidad del otro, los significados que alcanzan la apropiación de las creencias y la reflexión de la otroreidad a pesar de ser un desconocido como individuo.


Quizás sea la habilidad del lenguaje poético, la capacidad de engarzar las historias para hacer de una narración la historia de cualquiera, la vida de cualquiera. Salirse de la realidad que le contiene y ver el mundo desde otra perspectiva más allá de la suya para conseguir que el otro se mueva aunque sea solo un poquito, aunque sea solo un poquito, un centímetro, un milímetro, un poquito nada más.


Tal vez sea un elegido por las musas o los dioses, o a lo mejor es solamente el tezón y la capacidad de ver a través de las almas desnudas y los deseos no cumplidos para hilar esas metáforas que liberan sus sentidos a la menor provocación de un lector ávido de encontrarse a si mismo entre tantas sílabas, párrafos y texturas.


¿se puede ver más allá de uno mismo?, ¿ver el mundo a través de los ojos de los demás para entender que es lo que sueñan, viven, anhelan? ¿como se encuentra el otro a través de la lectura del texto?, ¿se puede lograr que el otro se mueva de lugar y se sienta tocado por las palabras sin saber quién eres?



Después de este tiempo escribiendo continuamente, religiosamente, tratando de hilar significados y palabras, metáforas y simbolismos llego a una encrucijada.


Mi vida y mi visión a cambiado, mi mundo se ha puesto de cabeza y llego al punto de preguntarme: ¿A caso escribo solamente o podré llegar a ser un escritor y decir algo más?, ¿podré traspasar la barrera de las palabras y tender puentes entre los hombres abstrayéndome de mi realidad para crear otras realidades más allá de mi mismo para que el otro se mueva aunque solo sea un poquito?


Si es así, ¿por donde empiezo?, ¿por donde sigo?, ¿a donde voy?


"Se solicita pues guía o sensei literario- espiritual que desee aceptar el reto de guiar a un aprendiz hacia la luz del lenguaje poético y significativo. No hay garantías de éxito ni pagos en efectivo, solamente la satisfacción de hacer algo bueno por alguien más..."

Hoy no vine a decir que si...



Tal vez te sea extraño encontrarme aún aquí. Tal ves creas que ya me había perdido entre la gente y las historias olvidadas. Pero sigo aquí esperándote. Esperando una vez más verte la cara de frente y saber por qué has regresado.


Ya me había acostumbrado a estar sentado aquí esperándote sin esperarte, el verte entre los rostros anodinos de todos los que pasan por aquí suponiendo que algún día aparecerías sin saber si algún día lo harías y regresarías a este lugar que fue tan importante para ambos.


Ahora estás aquí y yo no esperaba verte, no estoy preparado, nunca lo he estado. Siempre he querido tenerte de frente y ahora que lo estás no se que decir y las palabras se agolpan en mi mente, se suceden como una retahíla de memorias, sentimientos y discursos, de palabras, recuerdos y reproches.


Ahora has vuelto con tu vestido negro, el que tanto me gustaba. Con esa mirada fría, gélida, eterna, y te has sentado junto a mí para preguntarme como estoy, como sigo. Sabes bien la respuesta, sabes bien como estoy. Tu has sido la que me ha acariciado y me ha recordado tu presencia, tu existencia.


Y ahora que has vuelto me tengo que mover, no puedo estar sentado viendo el mundo pasar, no puedo ser un expectador de la vida y del tiempo. me he dado cuenta que el tiempo es finito, que soy mortal y que cualquier día me estarás esperando detrás de una esquina, al llegar a casa, u oculta detrás de un defibrilador.


Hace muchos años me dijiste que siguiera creando, que siguiera escribiendo, que mientras tuviera algo que decir te mantendría alejada de mi por que para eso estabas conmigo sin estar, de ahí nuestro idilio, nuestro amor prohibido, nuestra pasión. Y he cumplido mi palabra, he seguido escribiendo y creando. ¿por qué me tenías que recordar ahora que existías?, ¿ya no estaba siendo creativo?, ¿me estaba dejando llevar por la cotidianeidad y la monotonía?, ¿te dejó de gustar lo que escribía?


En fin, hoy regresaste, me sonreíste, me perdí en tu mirada hipnótica, dejé que me besaras y luego me acariciaras el cuello.


Poseo esa huella de tu caricia en el cuello como una sonrisa macabra, una sonrisa discreta, mueca muda y asimétrica de tu amor por mi. Tu beso casi me dejó sin aliento, y luego, sonriente, me viste nuevamente de forma fugaz y te alejaste de ahí riéndote y burlándote de mi inmovilidad. De mi incapacidad de desafiar mi vida y mi historia, de mi monotonía y simplicidad.


Ahora me has dejado inquieto, rabioso, furioso con la vida, desesperado por beber cada segundo, cada instante de mi realidad. Ahora ya no puedo estar sentado viendo el mundo pasar, debo andar entre la gente, ver el mundo, conocer sus ángeles y demonios, volar al cielo y bajar al infierno, volver a crear con esa furia que me has recordado que tiene mi alma y mi voluntad.


Hoy no vine a decir que si, vine a decir que aquí está mi furia y mi voluntad para seguir...

Nosotros los muertos...

Nosotros los muertos,
Que vivimos bajo tierra, ocultos al mundo, viendo hacia arriba buscando las estrellas.

Nosotros los muertos,
Que somos comidos por los gusanos y así somos devueltos a la tierra que ve multiplicarnos.

Nosotros los muertos,
vivimos en dos mundos, en el mundo terrenal y el espiritual. Y a cada molécula que se desintegra de nuestro ser el espíritu es más libre.

Nosotros los muertos,
Que vivimos en paz, solos con nosotros mismos, sin depender de nadie, sin aparentar nada, buscando nuestra esencia en la tierra y su profundidad.

Nosotros los muertos,
Que creamos y nos desprendemos de nosotros mismos para dejar esa muda huella de nuestra existencia.

Nosotros los muertos,
Que a veces permitimos que otro muerto se acerque y dejamos que nuestro muerto platique para así sentirnos vivos.

Nosotros los muertos,
Simple y sencillamente existimos, buscamos dimensiones y profundidad, significado e intención.

Nosotros los muertos,
Somos humanos, somos extraños, somos etéreos, odiamos la vacuidad, volamos con el aire y ardemos con el fuego, fluimos con el agua y vivimos en la tierra.

Y yo quiero pensar que estoy muerto y ustedes vivos por que me aterra pensar que yo estoy vivo y ustedes... muertos.

Escrita en 1998 para un concurso de poesía. El cual, por razones obvias, no gané.

La brújula...



-¿Hacia donde marca la brújula?-, Preguntó el capitán…
-Hacia el norte- respondió el timonel

-¿En donde queda el norte?- Volvió a preguntar
-Hacia arriba capitán-, Respondió sin titubear.

¿En donde es hacia arriba? Interrogó por tercera vez al marinero…
-El punto que le sirve de referencia para saber a donde va-

¿Y hacia adonde vamos timonel?
-No lo se capitán, no lo se, yo solo sigo navegando hacia donde el viento y las corrientes me lleven, allá en donde, como puerto seguro quiera al fin descansar… ¿y usted capitán, que me dirá?,¿hacia donde vamos?
12 grados noroeste, marinero, esperemos que ahí esté el puerto que me acaba de platicar…



Con la bata puesta, el suero colgando de una mano, y un camillero empujando la camilla de camino al quirófano, sin saber a ciencia cierta que me esperaba pues entraba con el diagnóstico de un quiste branquial, -nada de que preocuparse-, una voz, casi como susurro que emanaba de mi estómago me repetía constantemente algo que comenzó a tranquilizarme en el quirófano.

Había entrado al baño antes de irme en la camilla, pero tenía la sensación de que debería ir al baño nuevamente. Cuando estoy nervioso tiendo a ir varias veces al baño pues la vejiga es caprichosa. De esta manera manifestaba mi angustia y mi miedo a estar ahí entre personas con trajes verdes, aparatos, instrumentos, luces brillantes. Y esa vocecita seguía repitiéndome lo mismo constantemente: “abandónate”, “abandónate”.

Ahora vuelvo a escucharla, a pensarla, a sentirla que viene desde lo más profundo de mi conciencia. Siempre he pensado que en la vida uno debería tener una brújula para marcar la dirección y el sentido.

Tengo 2 brújulas, una marina que posee un mecanismo para compensar el norte magnético y visión de horizonte para calibrarse y ajustarse a través de un mecanismo de niveles, y otra distinta, una brújula solar. Además de marcar el norte, en los días soleados marca la hora.

Estas dos brújulas son mi orgullo, han servido como símbolo de mi vida dirigida y planeada, mis metas cumplidas y mi destino controlado… Y esta maldita vocecita que me habla cada vez más fuerte y me dice “abandónate”, pues ¿Cómo se atreve a hablarme y decirme esto?, ¿la anestesia me volvió esquizofrénico?

Sin embargo, poco a poco me doy cuenta que la dirección es una utopía, pues la dirección es solo una referencia para dar sentido. No importa si uno va hacia el norte, o el sur, el este o el oeste, son simple y sencillamente eso, referencias pero carentes de sentido.

Quizás uno necesite de esos hitos históricos o referencias para saber que la vida tiene sentido para algo, para alguien, para uno. Quizás es para saber que ya llegamos, que lo logramos, que si estamos ahí. Quizás esas metas no son nada, y son ficticias, son abstracciones de nuestra mente para no sentir que vivimos en un mundo de incertidumbre y de absurdos.

No importa hacia adonde nos dirijamos, ni las metas que elijamos, al fin de cuentas la vida no se mide en función de metas logradas, sino en términos de momentos vividos. ¿Qué recuerdo más?, ¿El logro de la meta de terminar una carrera o por el contrario, el momento en que me entregaron el título?, yo, al menos, recuerdo con más intensidad el instante en que recibí ese documento. La meta la conseguí, pero el momento es el que aquilato.

Siempre he tenido el miedo de que mis nietos lleguen algún día y me digan “Abuelo, ¿y que hiciste con tu vida? Platícanos como era tu época… y yo solamente pueda responder: ¿cómo que qué hice con mi vida?, ¡Que no ven que tengo una gran casa, varios autos del año afuera, y fui el empleado del año muchas veces!

¿Que qué hice con mi vida? Pues vivir bien, y tener toda esta hiperacumulación, digo esta colección de cosas valiosas. ¿Qué quieren que les diga?... Abuelo, queremos que nos digas si tu vida valió la pena ser vivida y la volverías a vivir exactamente igual. (¡Chamacos mañosos, están leyendo a Nietszche y están buscando hacer enojar al abuelo! Murmulla la abuela ante tal muestra de irreverencia)…

¿Qué hice con mi vida?... maldita pregunta que me ha cuestionado y dirigido gran parte de mi vida. ¿Qué hice con mi vida?... Por eso, siempre había buscado una dirección… hasta ahora que apareció esa mugrosa vocecita diciéndome: “abandónate”.

Abandónate a la vida, vívela furiosamente, ansiosamente, con el alma, los huesos, con el vientre. El sentido es precisamente ese, el vivir la vida intensamente sin importar lo que se viva, al fin y al cabo, la vida es así: impredecible, efímera y misteriosa. A veces dura, otras veces hermosa.

Camino al quirófano perdí mi brújula de los sueños, del camino a seguir, del futuro a construir. La había buscado durante años, tratando de encontrar esa dirección que me guiara por el mundo, ahora me doy cuenta que esa brújula no existe, solo existe el camino sin importar la dirección que se tome.

El abandono es eso, romper con la importancia personal y perseguir momentos en vez de metas que alcanzar. Abandono hacia lo que es y lo que puede ser para cada uno el sentido de la vida y del futuro, para saber cuando hemos llegado al puerto en el que al fin queramos descansar.

Un cuento tibetano...

Maestro, he venido desde lejos para conocerle, para aprender de usted después de varios golpes en la vida, creo estar preparado para cualquier cosa y ahora me presento aquí. He estado leyendo, aprendiendo, preparándome con cuanta cosa pueda para poder acceder a ser digno aprendiz de usted y que me acepte. He destruido el ego, me he despojado de mi identidad, de mis pasiones y ahora estoy aquí, sin nada sin nadie, sin apegos, sin historias...



El maestro siguió haciendo el té sin hacer ningún movimiento ni ninguna muestra de que estaba escuchado, parecía estar sordo y ciego. La precisión de sus movimientos delataba la fuerza de la costumbre y el hábito, pero sobre todo la perfección de la conciencia de cada movimiento. El cuarto estaba en penumbras pero parecía iluminado por el resplandor que emanaba de ese viejo monje tibetano. Un verdadero lama dirían por ahí.



Maestro, -agregó-, he dejado todo atrás, y he dedicado gran parte de mi vida a meditar, a conocerme, a descubrirme y sobre todo a romper con mi razón para evitar el diálogo interno, ahora ya soy libre y estoy preparado...



El maestro continuó con su rutina, y con su indiferencia. El discípulo consciente de que ya se había presentado guardó silencio y espero... y esperó... y esperó...



Al tercer día de estar ahí esperando la respuesta del maestro, éste por fin habló:



- Lo qué fue, fué-



El discípulo se quedó turbado, se dio cuenta que venía ante el gran maestro con su pasado, con sus historias y su ego escondido, había sido pillado por el maestro que le había desenmascarado. No necesitaba explicación pero él seguía con muchas ataduras y anclas que lo fijaban a las historias... Se retiró de ahí y se quedó afuera de la choza bajo un árbol, ayunando, meditando, en estado de contemplación y purificación.



Después de 2 meses, se levantó y entró de nuevo con el maestro en completo silencio, tomó la escoba y comenzó a barrer. Después limpió la letrina. Terminando subió al valle y comenzó a meditar junto al maestro. Luego de 2 años el maestro por fin habló nuevamente:



- Lo que es, es-



El alumno se sintió turbado, había recibido el más grande regalo, el maestro le había aceptado para aprender de sus enseñanzas. Un leve atisbo de satisfacción se coló por su alma, y su intención comenzó a trabajar en un siguiente nivel, trataba de absorber todo lo que el maestro pudiera enseñarle, pero todo era rutina, la misma rutina.



Comenzó entonces a romper esa rutina de meditación y silencio entonando un mantra. El maestro ni se inmutó. Siguió día tras día entonando su mantra y el maestro día a día permaneció en silencio.



Cierto día el aprendiz se levantó de la piedra en donde se apreciaba todo el valle y dijo:



-Maestro, parto de aquí, he aprendido todo lo necesario... Me voy-



El maestro entonces habló por tercera vez:



-Lo que será, será-



Entonces el aprendiz en ese momento se iluminó y entendió la verdadera enseñanza del maestro.

Los dias turbios...

Quizás el sentido de inmortalidad es lo primero que perdí. Ese sentimiento de invencibilidad, invulnerabilidad fué el que más se lastimó. Nunca me imaginé estar en una situación así. Quizás ahora entiendo por qué el miedo subterráneo y primitivo que me asechaba de manera subconsciente se manifestó de forma real y palpable.

El quirófano, las enfermeras, el suero y el oncólogo en la sala de operaciones.

El diagnóstico: cancer tiroideo con metástasis en un ganglio linfático del cuello.

A partir de esto, una serie de conjeturas, tratamientos alopáticos, sugerencias alternativas, sorpresas y dudas, miedos e incertidumbre. Tengo 37 años, ningún antecedente familiar de cancer, una vida ordenada y tranquila dentro de los parámetros establecidos.

Ahora entiendo por qué llegaba a mi, como murmullo lejano pero constante, quizás como producto de la anestesia, la frase final de la canción de Pancho López: "Panchooo, Pancho López... viviste como un ciclón"...

Me gusta esa idea, siempre me ha gustado ese final tan contundente de vivir como un ciclón: fuerte, decidido como un vendaval. Con esa circularidad ascendente, con un vórtice en el centro que atrajera todo hacia arriba con esa furia del viento. Nunca como lo menciona en la canción de vivir con tal celeridad.

Y aquí la historia se terminó
porque a los nueve Pancho murió,
la moraleja de la historia es:
no vivas la vida con tanta rapidez.
Pancho, Pancho López,
viviste como un ciclón.

Ahora mi vida se ha convertido en un tándem de emociones, sensaciones, cuestionamientos existencialistas, de preguntas sin respuesta. El contar los días, esperar los resultados de un estudio que definirá el siguiente y saber que ahora estoy marcado por la muerte.

Quizás eso es lo más fuerte, sentir esa marca de la muerte. Siempre he tenido un morbo misterioso sobre la muerte. Sobre su significado y su capacidad para propulsar la vida. Ahora, esa propulsión es mayor, es dubitativa pues el tiempo es corto, la vida es efímera, y sobre todo, fugaz.

"My mom says that the life is like a box of chocolate, you never known wich you gonna get"... Forest Gump...

Esta frase cobró un nuevo sentido en mi. No sabes que vida vas a tener ni cuando va a terminar, lo que si me queda claro es el sentido Nietszcheseano del eterno retorno: vivir tu vida de tal manera que si tuvieras que regresar y vivir nuevamente tu vida la vivieras exactamente igual por que no hay nada de que arrepentirse.

Ahora debo andar ligero, descalzo y atento, ahora no puedo perder ni un minuto de mi vida que a partir de este momento parece ser que se escurre de mis manos como si fuera agua que fluye y fuego que quema.

Como alcohólico vivo un día a la vez, y doy gracias en las noches por un día más, o, tal vez por un día menos... depende de como se quiera mirar.

Tres cuentos africanos...

El nacimiento de un Guerrero

En la tribu Manantubu cuando una mujer va a parir tiende a abandonar la tribu junto con su esposo. Ambos se dirigen al interior de la selva. caminan unidos. El busca un lugar seguro y visible cerca del agua en donde ella pueda parir.

Sin embargo, la cercanía del agua se convierte a su vez en el lugar más peligroso pues es el paso obligado para muchos animales, así que él se esconde armado y vigila muy cerca a su mujer mientras ella está pariendo.

Si algún animal se acerca, él debe salir a su encuentro y enfrentarlo hasta vencerlo para defender a su familia protegiéndola de cualquier peligro.

Pero como el parto a veces dura mucho tiempo, el sueño hace estragos en los guerreros, a veces despiertan cuando ya es demasiado tarde. Cuando esto sucede, ya no pueden regresar a la tribu, la vergüenza de no haber podido defender a su familia es el oprobio y repudio de la tribu entera.

Así se demuestra que aquel niño que ha nacido, posee padres dignos de defenderlo y cuidarlo en esta tierra, padres valerosos que darán como resultado hijos valerosos...




El camino del guerrero...

Cuando un guerrero Manantubu camina por la selva camina siempre adelante de su mujer. Nunca una mujer Manatubu puede ir adelante de él. La razón no es una cuestión de género ni tampoco de machismo. Es algo muy sencillo, es debido a protección.

Los guerreros van adelante para enfrentarse a los peligros primero, para proteger a su mujer, a su familia. Es el que va primero para defender a los suyos.

Cuando los Manantubu ven a los hombres occidentales cederle el paso a las mujeres piensan que éstos son cobardes, dejan que las mujeres entren primero a los peligros, a lo desconocido y no se enfrentan al peligro.



El entierro de los brujos.

Cuando un Manantubu elige ser aprendiz de brujo deja todo en la aldea, se dirige al bosque en busca del brujo mayor. Vaga por días en la selva hasta que lo encuentra y luego le pide que lo acepte como aprendiz.

Cuando el brujo mayor acepta, solamente lo hace para ver si es capaz de resistir la prueba de iniciación que consiste en ser enterrado 3 días.

Se cava un agujero en la tierra, de 3 metros de profundidad, luego el suelo del agujero se forra con hojas de árboles y palmeras, acto seguido se construye una estructura de madera lo suficientemente fuerte para resistir el peso de la tierra. Al aprendiz se le coloca entre la cama de ramas y la estructura y luego se vacía toda la tierra sobre la estructura de madera. Solamente se deja una pequeña vara hueca en el centro para que pueda entrar aire hasta los 3 metros de profundidad.

Una vez que el aprendiz está enterrado, en la superficie comienza toda una serie de ritos y de bailes alrededor de la tumba hechos por el brujo mayor y los demás brujos.

El aprendiz grita, se revuelca, llora, suplica, pero nadie está ahí para ayudarle. Se contorsiona, escarba, golpea las maderas de la estructura, pero nadie le ayuda.

Dicen que llegan todos los fantasmas a visitarlo, tiene visiones, y se enfrenta con sus peores pesadillas, sus peores temores, se confronta con la muerte misma que le visita en las profundidades.

Pero que una vez que esto ha pasado, la tierra se encarga de absorber todo lo que traía, todas sus posesiones y sus miedos y lo purifica.

Así, al tercer día resucita. El brujo mayor escaba, lo libera, y por fin el aprendiz renace ya sin miedos y sin fantasmas, renace sin nada más que perder. Ahora es libre para poder ser un aprendiz de brujo... Si es que no perdió la cordura durante esos 3 días que estuvo enterrado y logró encontrarse a si mismo...

La carta olvidada...

En algún lugar donde he guardado mis recuerdos, encontré esta carta jamás enviada escrita a mano ya hace muchisimos años... La transcribo literal, pues creo que vale la pena publicarla, ya que nunca llegó a su destino, para hacerla de todos y no solo de una...


XXXXX:

Hoy nuevamente me vuelvo a despedir de ti, se me desgarra el alma el tenerte que volver a decir adios. No se por qué el destino ha sido así con nosotros que nos mantiene separados, talvez sea para que podamos extrañarnos, quizá es para que deseemos más estar otra vez juntos.

El verte llorar, parada ahí diciéndome adiós. Con esa tristeza en tus ojos, y ese vacío en mi alma. Llego otra vez a mi casa, y siento ese vacío, tu vacio. El acariciar en el piso tus pisadas ansiando encontrar tus huellas. Ansio llamarte, tomar el teléfono y escuchar tu voz, el decirte que te extraño, el decirte que te necesito.

Aun percibo tu aroma en el viento, me acaricia el alma, me acaricia el recuerdo. Aun quiero respirar tu aliento, sentir tus besos, tus caricias, agarrarte de las manos y no soltarte jamás. Aun quiero perderme en tus ojos y olvidame del mundo en tus brazos.

El tiempo que estuvimos juntos se me hizo un suspiro, un instante que quisiera guardar por siempre. Y quisiera gritar lo feliz que soy a tu lado y que ese grito te llegue a través del viento. Que te diga lo que siento y lo que te necesito.

La canción que me dedicaste, aquí tengo el casette y lo escucho una y otra vez como si pudiera descifrarte en cada canción, como si cada canción pudiera decirte y decirme lo importante que somos el uno para el otro y poder tender el corazón al sol.

Te dejé mi alma, te dejé mis sueños y mi historia, ahora eres depositaria de lo que soy y ansío ser, ahora soy una parte de ti y tu de mi. Ahora no nos queda más que esperar a estar juntos otra vez...

Quiero llamarte, pero son las 11:00 pm, no creo que a tu mamá le parezca que llame a esta hora, me muero por escuchar tu voz, quedarme sin aliento esperando tus palabras, y sentir que ese vacío que siento en este momento se llena instantáneamente con solo una palabra tuya.

Aquí estaré pues, esperándote, ansiándote, contando los minutos y las horas para volverte a ver y estar juntos otra vez.

Te adoro...

XXXX

La visita

Hola papá... hoy vine a ver como estás... Hoy no vine con los niños. Quise venir solo para que pasemos un tiempo solos tu y yo, tengo tantas ganas de platicar contigo... Los niños vendrán otro día a verte, quizás mañana...

Hoy quería darme el tiempo para platicarte. Decirte que aunque es difícil que venga no quiere decir que me he olvidado de ti. Sabes que la distancia es grande y que se me complica venir seguido. Simplemente tu sabes; el trabajo, la escuela, las clases. Pero hoy estoy aquí, vine a verte.

Quiero decirte que tal vez no lo sepas, pero me está yendo bien, los niños ya están bastante grandes, mi trabajo está bien, voy por buen camino, la escuela me ha ayudado mucho para avanzar profesionalmente, gracias por preocuparte por que yo estudiara.

Se que fue difícil para ti el poderme pagar la escuela, el soportar mis fracasos en matemáticas, y que a veces callado, a veces exaltado, pero siempre creíste en mi... o al menos eso me hacías creer...

¿Sabes?, no me he sentido bien... he ido al doctor... bueno, no es nada grave pero si es serio, en pocos días estaré en el quirófano... tengo miedo ¿sabes?... pienso mucho en los niños, en su futuro, tengo miedo de entrar a ese quirófano y no despertar, no volver a ver a mi mujer y a mis hijos, a quedarme ahí...

No puedo decírselos, tengo que mostrarme fuerte y seguro, por eso vengo a platicar contigo que se que me entiendes y que me dirás que haga lo correcto, tal vez no estés de acuerdo en que me haga el fuerte, pero tu sabes, así somos los hombres, somos invencibles, o creemos que son cosas de machos y no podemos rajarnos...

Se que te preocupé con lo que te dije, se que estás pendiente de mi y que estarás conmigo cuando entre al quirófano, se que desearás que todo salga bien, que me animarás diciendo que todo pasará y que será más rápido de lo que me imagine, pero aún tengo en mi memoria tu rostro de angustia y preocupación aquella vez que iba entrando al quirófano en la camilla cuando me iban a quitar las amígdalas, así que aunque trates de tranquilizarme se que te preocupo mucho...

Tengo miedo... Mucho miedo...

Ahora con mi niño te entiendo muchas cosas, me veo a través de él cuando me tomabas de la mano y me llevabas a tu trabajo, me gustaba ver lo que hacías, ¿sabes?. Me sentía orgulloso de lo que eras y lo que lograbas, me gustaba sentirme seguro cuando me agarrabas de la mano y trataba de seguir tu paso, el seguir tus pasos.

Me gustaba cuando me abrazabas y me llevabas cargado a la cama para que descansara, me besabas la frente y me tranquilizabas diciendo que todo estaría bien y luego esperabas sentado a que me quedara dormido... Y se que al igual que yo hago con Patricio, me acariciabas el cabello y sonreías satisfecho de ver a tu pequeño hombrecito que poco a poco iba creciendo...

Y ahora tengo miedo... mucho miedo. Soy un hombre y ya no puedo darme esos lujos de expresar el terror que siento. Ahora yo soy el que tengo que dar esa seguridad y esa tranquilidad a mi familia, a mis niños, a los que me rodean.

Aparento indiferencia y tranquilidad, pero por dentro me estoy muriendo de miedo, te veo y siento ese pavor desde adentro, ese miedo que no sentía desde hace muchisimo tiempo, quisiera que me tomaras nuevamente de la mano y me dijeras que todo estará bien, el sentirme tranquilo al menos por un instante...

Quisiera que sonrieras cuando entrara al quirófano, me acariciaras el cabello y esperaras a que me durmiera tranquilamente con la anestesia sabiendo que estarás ahí hasta que despierte y pueda seguir al dia siguiente... los días siguientes...

En fin, ya me tengo que ir, me tengo que despedir de tí, vendré mañana con los niños para que te saluden, estoy bien... estaré bien... Solo será un momento... estaré bien...