Las letras del pasado...


Ayer saqué de entre mis cosas, las cartas que en algún momento me han escrito. Están a puño y letra, plagadas de recuerdos y de mitos. Encuentro por ahí papeles y reliquias, secretos y promesas, suspiros y delicias.

 Los sobres y las cartas envueltas en misterios. Mi nombre en los sobres y la bellas  remitentes. Algunas con letras bien trazadas, otras demuestran el ansia de su alma.

 Evoco esos rostros de niñas jugando con la pasión, otras más demuestran su tímida entrega despertando al amor, las más atrevidas con sueños y palabras de mujer, pero todas ellas llenas de locura e ilusión.

 Siento en los sobres la parsimonia de antaño, tomar entre las manos el sobre para abrirlo, extrayendo su contenido con suspiros, nerviosa ansia, y deseo casi olvidado.

 Veo los inicios de las páginas, algunas palabras amorosas que se refieren a mi como ese hombre admirado. Comienza entonces a fluir al principio y tímidamente, la disertación de ese amor olvidado.

 Algunas cartas exaltan los sentimientos, otras arrastran la tristeza de la distancia. Quizás algunas llenas de esperanza, prometen siempre albergar la dulzura del reencuentro y su ansia.

 Otras cartas plagadas de tristezas y dolor, hablan de adioses, disculpas y recuerdos, de siempre te amaré, tengo que dejarte ir, y ya no puedo seguir así.

 Las palabras muestran en su trazo y ritmo, la emoción entremezclada, algunas palabras corridas debido a las lágrimas, otras con trazo y presión firme demuestran la convicción de esa inquieta alma olvidada.

 El papel arrugado alberga un abrazo de esperanza, el deseo por mi cuerpo y mi alma. Describen mis besos, caricias y mirada. Evocan mis palabras, mis promesas y mi calma.

 Leo ese final que busca ser contundente, las promesas de amor eterno, del siempre te recuerdo, o siempre estoy pensando en ti. De no me olvides y te estaré esperando aquí.

 Encuentro en las rúbricas palabras grandes, firmes, que buscan demostrar quién es la que firma, con esa claridad que da el espíritu decidido, con el corazón en una mano y  una promesa en la otra.

 Y una vez más siento ese vacío que sentí en algún momento, dejando a un lado esa carta que el cartero ha traído. Suspiro y arrojo al aire como rito de antaño, el misterio y la alegría de ese amor apasionado.

 No se por qué me estremezco nuevamente cuando leo esas historias en el pasado, quisiera pensar que alguien más tiene mis cartas, y las guarda como evidencia de mi paso en  su vida, evitando así, ser olvidado.

3 comentarios:

butterfly dijo...

nose como decirlo, pero me siento muy identificada contigo...eso de gurdar las cartas que nos llevan a recordar el pasado .Por lo menos yo tengo muchas,de personas que yo creo que ya no tienen idea que alguna vez existi para ellos,eso te hace sentir extraño,como ajeno al mundo, pero lo mas lindo de todo es recordar viejos tiempos y momentos gratos, esa parte de tu vida no te la va a quitar nadie...
saludos.

Elo Rojas dijo...

Los recuerdos nos dejan marca cuando queremos cargarlos, para darnos significado en el futuro. Las cartas eso son, nos conforman y recuerdan como fuimos importantes para alguien en algún punto del tiempo, no importa si ahora nos recuerdan, lo importante es que en algún momento pudimos y supimos despertar esas palabras escritas a puño y letra cargadas de significado.

Butterfly, gracias por tu comentario! espero que te siga gustando...

azulblue dijo...

No puedo dormir...¿Por qué será? jajaja.