La bohemia...

Hacía tanto tiempo que no tocaba la guitarra. Que no escuchaba ese sonido razgado de las cuerdas retumbando en la caja de resonancia. Los dedos rechinando al deslizarse por las cuerdas entorchadas, los acordes, las pisadas, los arpegios. Hace tanto tiempo que no tocaba, que los dedos de inmediato me dolieron, el sonido se tornó opaco y apagado por la inflamación en las yemas...

Pero no podía seguir sin volver a tomar entre mis manos ese cuerpo de madera, con su silueta sinuosa, apretada en la cintura y libre con ese brazo que invita a sostenerla por siempre.

El vino que debe fluir, correr como si fuera sangre por las venas, la luz tenue, suave tremor en el ambiente que alimenta el sentimiento melancólico por las palabras con sentido. Tal vez los ojos entrecerrados, los descubrimentos, o el simple deseo de dialogar de otra forma, de otro modo.

¡Qué bien sabe el vino con uvas! carnes frías, una buena compañía que te está contigo disfrutando de ese instante en donde el tiempo se detiene, donde nada importa más que la levedad de ese no-espacio. La sensación de comenzar a bajar, de dejarse llevar, de sentir que la música te invade y arrulla, te transporta, abstrae, y la guitarra seguía sonando...

"Me falta el aire para vivir este momento,
sin tiempo ni espacio, sin nadie a mi lado,
las manos me tiemblan, el cielo no es claro,
La guitarra suena, y el miedo en el alma."


No se por que me alejé de la música, tal vez en algún momento se tornó vacía, tal vez perdió su significado en los acordes, arpegios, ritmos, y razgueos, se habrá perdido en algún teclado, en alguna armonía, quizás se tornó absurda al llegar a la universidad.

Tal vez las primeras composiciones se perdieron en los sueños de alguna promesa de mujer que decidió no aceptar aquellos acordes. Quizás el deseo de la música se murió en alguna misa, entre cantos y cantos, entre irrealidades o en la realidad de la muerte de mi padre. No lo se, lo único que se es que la música se quedó en algún lugar esperándome a que la volviera a encontrar.
"El vino y el cielo como regalo divino,
La luna desnuda y una suave nube,
Un camino de aire, piedra y mar,
y solo un recuerdo para poder volar".
Si bien para la bohemia se necesita una guitarra, una buena botella de vino u oporto, una tabla de quesos y carnes frías, buena compañía y varios temas para platicar: mujeres, la vida, el silencio, los sueños, los idealismos, las palabras y la vida... Pero sobre todo, tiempo, espacio y voluntad.

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