Yo mexicano.




Ante todos los acontecimientos existentes me surgió la pregunta: ¿qué es ser mexicano?, ¿qué nos identifica o nos da la calidad o cualidad de mexicano? Realmente no hay nada que nos haga o no ser mexicanos... es una cuestión de fe, es una cuestión de creencia sobre la tierra donde uno nace y está su hogar.




Me preocupa lo que se entiende por mexicano, la imagen de la virgen de Guadalupe es más consistente por todo el país que lo que entendemos por mexicaneidad. Para algunos la mexicaneidad solo surge cuando está fuera del país, es cuando aflora el nacionalismo. Otras veces es cuando juega la selección, y claro, pierde.




¿Cómo se ve pues el mexicano a si mismo? invariablemente siempre he hecho esta pregunta durante 16 años de docencia a todos mis grupos, y siempre son las mismas respuestas: Fiesta, tequila, virgencita, flojo, alegre, mariachi, sombrero, amigo, creativo. Pero nunca un valor que nos identifique como mexicanos, no nos vemos así, como un pueblo con valor.




Carlos Cullen dice que las escuelas son el reflejo de la producción y reproducción social. Me preocupa lo que veo, veo un sistema educativo particular empecinado en aprovechar el boom de estudiantes que aspiran a una vida mejor a través de la fe ciega en la educación, así, estos institutos son formadores o deformadores del futuro del país pues los forman para ser empleados de alto nivel, sin juicio crítico, sin identidad ciudadana, sin libertad de acción, una simple pieza de la maquinaria económica, sin pensar en un proyecto común.




Por otro lado, las universidades públicas, que han olvidado su verdadero sentido académico de libertad y de universalidad, formando o deformando a los alumnos sin un proyecto claro de nación o por lo menos de educación.




¿Por qué nos quejamos entonces de los políticos que tenemos? a final de cuentas los elegimos libre y democráticamente... o... ¿realmente existe la democracia y la libertad en este país? ¿realmente vivimos en una democracia cuando siempre se vota por el menos peor pero nunca por el mejor por que nuestra responsabilidad cívica y ciudadana es nula?.



Y ¿la libertad? ¿vivimos en un país libre? ¿realmente existe la libertad? ¿o al menos entendemos lo que es la libertad de expresión? el que medios masivos, políticos y público en general tenga el derecho y la libertad de expresión no les da derecho a ser irresponsables con lo que dicen. La libertad de expresión se debe ejercer responsablemente y no una serie de desacreditaciones hacia el otro por no tener un discurso para defender. ¿A poco los políticos tienen un proyecto de nación?, ¿una idea de la sociedad, del comunitarismo, del bienestar común?, ¿acaso tienen un discurso que llevan a debate nacional?, ¿realmente existe el debate nacional que construye la democracia? no lo creo.




Un país o una nación mediocre. Así es, sin tapujos, somos un país mediocre que no tiene la capacidad de formar y forjar su propio camino, nos encanta hacernos de las producciones culturales de otros países y los tropicalizamos hacia el nuestro, basta ver a los "mazahuacholoescatopunks", una tribu urbana en un sincretismo cultural bestial por la carencia de identidad nacional y de referentes sociales. Un país que enaltece como razgo cultural el narcotráfico con corridos, el naco como interpretación posmodernista del vacío cultural y nuestro complejo xenofóbico del color de la piel, en donde existe "el que no tranza no avanza", o la denigración de nuestro origen indígena.




Antes nos reíamos de la muerte, ahora ya la santificamos, ahora ya es más poderosa que la misma religión que ha conformado a este país me guste o no. Ahora ya existe la santa muerte como evidencia del vacío espiritual que nos posee, sin mencionar a ángeles, energías, feng shuis, espiritas, chupacabras, etc. Toda esa retahíla de fantasías que algún simpático escritor lo bautizó como "realismo mágico" y ahora lo ostentamos como rázago cultural. Nuestra imaginación puede volar, podemos inventar mil cosas, mil sueños, mismos que nos ayudan a desacreditar a todo y a todos, al fin y al cabo, si culturalmente inventamos todo a través de la fantasía, ¿por que no los políticos y los sacerdotes pueden hacerlo también? al fin y al cabo ellos también están inmersos en nuestras fantasías.




¿Qué es ser mexicano pues?. lo que nos nace cada 15 de septiembre al grito de "Viva México cabrones", ¿a caso todos los que cantan al son del mariachi no saben que el origen del Mariachi eran los músicos que tocaban en las fiestas y bodas de Maximilano y se denominaban "Mariages" (en francés)?, ¿a caso no saben que la "china poblana" y el charro mexicano nunca existieron? ¿que fueron montajes para atraer a turistas americanos que buscaban lo "auténtico" gracias a las fotografías de Edward Weston ? ¿que el cine de Buñuel ayudó a crear y formar la imagen del ilusorio mexicano como reproducción de un "México mágico" que nunca existió?




¿Qué historia?, ¿cual historia conocemos? si es que conocemos nuestra historia, si confundimos nosotros mismos al Azteca con el Mexica, La independencia con la revolución, y al macho mexicano con el narcisista con complejo de edipo.




Lo impresionante es nuestra capacidad de evadir la realidad, nuestra incapacidad de ver el futuro, de reírnos de nuestra situación y de nuestra vida a través de personajes vestidos de "peluches" como triste parodia de nuestra vida cotidiana, un pelele flacucho con mameluco rojo y martillo de hule llamado "chipote chillón" como manifestación de nuestro complejo cultural al vernos proyectados en ese personaje que todo le sale de "chiripa" siendo un héroe nacional. O peor aún, nuestra proyección del "luchador enmascarado" que esconde su identidad para poder ser cualquiera del barrio, la emancipación de las clases populares, el sueño de Erasmo Catarino y Toñita de tantoyuca, y más atrás Rosa Salvaje. Esa emancipación de la clase popular a través de la suerte, del éxito inmediato, del llamado a ser algo grande sin esfuerzo, sin trabajo ni tesón, el éxito que llega instantáneamente como si hubieran jugado al Melate y hubieran ganado, esperando esa justicia social que nunca llega pero que a través de la suerte encuentra su enmancipación ilusoria.




Seguimos ilusionados con las cuentas de vidrio que nos enseñaron hace ya casi 500 años, seguimos deslumbrados por su brillo sin darnos cuenta de su poco valor, no existen los intelectuales en México y los pocos que hay son relegados a rumiar en las academias sin permitírseles un debate nacional. Es más importante lo que dice Paty Chapoy que lo que puede decir Enrique Krauze, es más importante el escándalo de Niurka que las letras de Gabriel Zaid. De hecho tienen más credibilidad para el público en general. Entonces quienes son nuestros intelectuales: ¿Paty Chapoy?, ¿faviruchis?, ¿Bisogno?, ¿Jordi Rosado con Gaby Vargas?, ¿Facundo?, ¿El burro o Esteban Arce?, son las imágenes que tienen autoridad intelectual en el país, basta con ver que la gente no lee, bueno aquí cabe una precisión, el mexicano si lee, el problema es que lee, ¿es dimensionable que el tiraje de TV y Novelas sea de 750,000 ejemplares quincenales? y un numero de lectores por ejemplar de 5, esto quiere decir que el 3.7% de la población en México lee quincenalmente TV y Novelas, por ejemplo, el tiraje del Libro vaquero es de 650,000 con un promedio de 4.7 lectores por ejemplar... estas son las dos publicaciones de mayor circulación en el país, no es de extrañar por qué si Paty Chapoy y la Familia Peluche son nuestros intelectuales actuales conformadores del pensamiento nacional...




Creo que el ser mexicano no lo determina una bandera, ni un equipo, ni siquiera unas fronteras, el ser mexicano lo determina cada uno de acuerdo a su sistema de creencias y lo que comúnmente la sociedad acepta o acuerda como mexicaneidad. El ser mexicano va más allá de simples baratijas, tiene que ver con la capacidad que tenemos como pueblo para unirnos por un proyecto en común, con una idea de nación y sobre todo el de sentir el orgullo por nuestra tierra y nuestra patria, por nuestra historia y la construcción de un mañana por nuestros hijos.


El ser mexicano es una convicción individual, personal, ideológica que nos identifica como grupo y nos distingue de otros, por eso no podemos tener la idea de "copiar", por que con cada copia, dejamos de ser nosotros mismos, el llevar a cabo introspección cultural como sociedad nos ayudará a construir una identidad más fuerte, sólida y diferente. Y sobre todo comenzar a creer en algo, en alguien que somos nosotros mismos: los mexicanos.


Vaya pues: "viva México cabrones... Y si no están de acuerdo pues... Chinguen a su madre patria" Ajua!


Una quimera...

Aquella noche, al llegar al departamento, aún tenía el sabor agrio en la boca por la discusión. No podía entender por que ella platicaba tan amenamente con ese amigo. Estaba celoso. Acababa de armar un escándalo. La amaba, pero no soportaba que platicara con otro hombre que no fuera él.

Se dirigió aún molesto hacia el refrigerador, lo abrió bruscamente. La luz interior iluminó tenuemente la cocina que se encontraba en penumbra. Dio un rápido vistazo, nada lo convenció. No tenía mucha hambre, así que decidió irse a dormir. Pronto cambió de opinión, necesitaba tiempo para pensar, asimilar lo que había pasado. Quería descubrir por qué ella se comportaba así. ¿Acaso no le quería?. Por qué o de qué tenía que platicar con otro hombre que no fuera él. ¿Por qué le decía que no tenía nada de malo?.

Le dolió mucho que le llamara machista, que le gritara que estaba harta de sus celos de niño y luego ver su llanto. Pedirle libertad aunque lo amara, quería ser ella misma, tener amigos como todos. Que si iba a seguir con sus absurdos celos era mejor terminar aunque le quisiera mucho.

Quiso pedirle perdón, decirle que no se pusiera así, que no era para tanto, quería cambiar, pero su orgullo era mas fuerte y no podía entender por que ella le llamaba posesivo.

Comenzó a darse cuenta de que ella tenía razón, que se comportaba como un niño celoso, un macho posesivo. Así que decidió ir al otro día a pedirle perdón por todo lo inmaduro que se había comportado con ella. Se comprometió a dominar sus impulsos, ver las cosas con criterio, aceptar sus errores. Se percató de que no había querido aceptar que estaba enamorado y que no podía vivir sin ella, y que ella no hacía mas que quererlo también.


El cansancio comenzó a hacer estragos, el sueño comenzó a vencerle, así que decidió irse a dormir. Levantose del sillón en donde estaba pensando y se dirigió al cuarto con paso pesado y bostezando en el camino. Pero antes de llegar a su cuarto, tocaron a la puerta.

Se detuvo por un momento extrañado, ¿quién pudiera ser en ese momento?, por un momento pensó en no abrir, pero creyó que podría ser algo importante, así que se aproximó a la puerta sigilosamente y observó a través de la mirilla...

Era ella la que tocaba, por un instante no supo que hacer, pero abrió la puerta lentamente. Ahí estaba, con los ojos hinchados de tanto llorar, se quedaron viendo por un largo rato, luego le dijo que pasara. Ella entró y enseguida cerró la puerta.

Se quedaron viendo profundamente, ninguno de los dos parpadeaba. Él quería expresarle con la mirada todo lo que sentía por ella, todo lo que no podía decir con palabras. Una mirada ardiente cargada de amor y pasión mezclada con arrepentimiento. Contrastando con la mirada de ella que expresaba tristeza y amor, dulce, ansiosa de comprensión, cariño y protección.

Poco a poco la distancia entre los cuerpos fue acortándose, atrayéndose mutuamente con un movimiento casi imperceptible, las miradas continuaban fijas e inmutables.

Por primera vez él se estaba dejando llevar, mostrando la necesidad que tenía de ella, atraído por ella, algo que su orgullo no le había permitido aceptar ni mostrar. Hacía a un lado su orgullo, se mostraba tal y como era. Ella se dejaba llevar por el amor que sentía, dejaba que su corazón la guiara.

Ahora se encontraban a unos cuantos centímetros uno del otro, la boca de él temblaba de pasión y la de ella ardía de deseo. Algo que nunca había sentido ante los besos fríos y rápidos que antes se habían dado. Poco a poco los labios se aproximaron milímetro a milímetro, la pasión y el amor flotaban en el ambiente, emanaban de ambos.

Lentamente los labios llegaron a unirse en un beso tierno y dulce. Ambos cerraron los ojos. Él lentamente subió los brazos hasta abrazarla y ella subió los suyos hasta posarlos en el cuello de él.

El beso se prolongó un poco, al separarse lentamente, siguieron abrazados. Ella se retiró, lo vio fijamente, la mirada se transformó y casi inconscientemente movió el brazo para atrás y que luego movió hacia adelante tomando a cada instante más velocidad, hasta que la palma abierta de la mano se estrelló fuerte y estrepitosamente en el rostro de él, volteándole la cara.

Por un momento no comprendió lo que sucedió. Lentamente volteó la cara para verla de frente. Se percató que aquella cara dulce y tierna estaba transfigurada en un gesto de disgusto y decepción. La miró fijamente, por un instante no supo que pensar, muchos sentimientos se entrecruzaron en su mente, por un lado su orgullo pero por el otro su amor por ella.

Su gesto de desconcierto dio paso a un gesto de furia, se vieron retadoramente y él quiso levantar la mano para regresarle el golpe, pero esta vez no estaba dispuesto a perderla así que bajó la mirada, evadiendo así la mirada de reproche de ella, lo único que pudo articular fue - lo siento-, después de unos instantes, ella se arrojó a sus brazos llorando de alegría, se dio cuenta de que estaba arrepentido, que quería cambiar. Le dio un beso, luego sonrió de alegría y una lagrima de emoción recorrió su mejilla.

Los besos continuaron, en el ambiente se percibía la pasión. Las caricias poco a poco se tornaron más atrevidas. Así que él la cargó y la llevó hasta la recamara dejándola sobre la cama. Los besos continuaron.

De pronto ella se levantó lentamente, se aproximó a la ventana, la abrió y lentamente se volteó, la veía desde la cama extrañado, la luz de la luna iluminaba la silueta de ella.

Lentamente, ella, comenzó a desabrocharse la blusa, primero, el botón de arriba y luego fue desabrochando los demás lenta y sensualmente. Se la quitó. Pasó a desabrocharse el pantalón que tímidamente se quitó. Él no dejaba de verla, su cuerpo vibraba. La luz que la iluminaba dejó entrever una ropa interior sencilla y sensual, el encaje era la muestra de su feminidad.

Él se levantó y se acercó lentamente a donde estaba ella, se quedaron viendo fijamente, la distancia que los separaba era mínima, después de unos instantes, él levantó lentamente la mano para tocarla, sin perder de vista sus ojos y cuando quiso tocarla, la mirada se tornó de desesperación. Poco a poco ella comenzó a esfumarse, desesperadamente luchaba por retenerla, en la mirada de ella se reflejaba la tristeza, una lagrima corría por su mejilla y antes de desaparecer le dijo que lo amaba.

Él cayó de rodillas llorando amargamente y desconsolado, no entendía por qué se había esfumado.

Súbitamente despertó, se dio cuenta que había sido un sueño y respiró aliviado, pero poco a poco comenzó a percatarse de donde estaba y su tranquilidad dejó paso a la angustia que le oprimió el pecho.

Después de haber pasado la noche en vela, el sueño le había vencido, su traje negro estaba todo arrugado, observó una vez más el ataúd lleno de flores, volteó a ver a todas las personas reunidas ahí, y vino a su memoria que esa noche ella había perdido la vida en un accidente. Nunca había llegado a su departamento.

No pudo decirle todo lo que sentía, ahora nunca lo podría hacer. Y siempre perduraría en su mente la pregunta: ¿ y si se lo hubiera dicho?...

Mi sexo y yo, crónica de una muerte prematura...(4a parte).

La protomujer...


Lo más difícil de la adolescencia es confrontarte con aquella primer mujer. Aquella que marca por siempre tu inicio al sexo, la entrada a ese mundo mágico de sensaciones y de placer. Lleno de inseguridades, miedos y ardores, por fin llegar a la culminación de tal acto.


Las mujeres son educadas con respecto a que la primera vez debe ser maravillosa, con un hombre que amen, llenas de fantasías y de príncipes azules, esperando ver el arcoiris y escuchar la música de las musas... Para nosotros los hombres no es así, es necesario demostrar poder, experiencia y sobre todo, dominio... algo que por supuesto no posees a esa edad.



La idea que tenía de esa experiencia estaba centrada en ella, en que gozara como Brittany Spears y pidiera más, en que fuera para ella una experiencia inolvidable, que la máquina que debería ser, de acuerdo al estereotipo forjado gracias a las películas porno, lo más eficiente posible. Esa era la idea, una máquina eficiente. Sin sueños, ni fanfarrias, ni siquiera pensar en que era un acto de amor, era un acto mecanicista y racional...



Ella no era Brittany Spears, no recuerdo su nombre, algo así como Rubí o Zulema o quizás "Cómo quieres que me llame". Lástima, hubiera querido al menos recordar su nombre, el nombre de esa protomujer conformadora de una actitud sexual.



Recuerdo algo irónico, una imagen de la Virgen de Guadalupe en un nicho de la pared... Ahí, con las manos juntas, su rostro inclinado hacia un lado, viendo hacia abajo con mirada misericordiosa y esa entresonrisa que no sabía si denotaba risa, envidia o se burlaba de mi. Tenía la sensación de que esa imagen estaba disculpándome, sintiendo una pena infinita por ese comienzo muerto, por esa mutilación del sueño y del origen, de un principio abortado, sin gloria, sin recuerdo, y sobre todo, sin sentido.



Aún recuerdo las preguntas de mis amigos, querían saber cuanto había durado, que si ella había gozado, que si había logrado que ella tuviera un orgasmo... Pero nadie preguntó cómo me sentía, nadie preguntó si por lo menos había escuchado el susurro de las musas, o al menos si ya me sentía hombre. Solo importó, a final de cuentas, la eficiencia y mi desempeño.



El vacío no tardó en llegar, como un golpe seco en el rostro, con su manto obscuro me llenó de una infinita tristeza, pero no pudo arrancarme una lágrima, esa lágrima negra, espesa que se escurría lentamente por mi piel. El cuerpo ensuciado, lacerado, como mutilado. Lleno de complejos y de culpas, con memorias sensoriales que se arrastraban a cada paso. Como si mi sombra de pronto se hubiera hecho espesa y pesara más.



Ya era hombre, ya había estado con una mujer. Pero en el fondo sabía que eso no me había hecho hombre, no me sentía hombre, al contrario, me había denigrado, había idealizado todo en pos de ser eficiente pero nunca me había imaginado que sufriría de ese vacío humano.



FIN


Ya no queda nadie en altamar...

Mi querido capitán, ya no queda nadie en altamar...

Esa frase sonó como una sentencia final, como el fracaso de ese intento por llegar a ese punto de la vida en donde es factible encontrar los vestigios del pasado, pero estos se encuentran destrozados por las olas del olvido.
Navegando el barco de la existencia, al tratar de remontar a esos hitos simbólicos de nuestra vida, no encontramos nada. Nadie recuerda, la importancia de tu pasado ha terminado, al menos para los otros, para tí no.
¿Por qué esos instantes en que para tí son tan importantes, que compartiste tanto con la otredad y que significaron tanto para tu vida para el otro no significan nada?
¿Por qué los recuerdos son tan importantes para uno y para el otro no?¿será por la memoria sensorial, experiencial, emocional?
Lo interesante es llegar a esos vestigios y encontrar que sirvieron también para el otro, que la experiencia logró modificar al otro como para cambiar de rumbo y no estar a la deriva. El saber que en algo dejaste una huella. Que ese arrecife que se formó fué en parte como consecuencia de tu paso, de tu influencia.
Sería como si ese instante del recuerdo se grabara en la memoria como si fuera una fotografía, como si tu fuerza de "gravedad" en ese instante hubiera sido lo suficientemente fuerte para modificar ese curso, como si tu pairo haya sido importante en ese puerto antes de emprender la deriva hacia una nueva historia.
Pero el tiempo con cadentes olas, lentamente, se encarga de borrar todo, de diluir con su paso perpetuo los instantes, erosiona las sensaciones, y elimina los recuerdos. Y cuando quieres remontar por esos mares te das cuenta que el paisaje cambió y ahora nada es como recordabas, nada es como lo imaginabas o construiste a través del recuerdo con tus emociones, sentimientos y memorias.
Lo cierto es que los recuerdos deconstruyen la realidad, la modifican, deforman y generan anclajes que te detienen en tu surcar por los mares como sotavento. Por más que quieras encontrar al otro navegando para saludar, para preguntar cómo va en su travesía, para saber si no ha sido seducido por las sirenas, si ha vencido minotauros o encontrado su vellocino de oro para volver, regresas por esas travesías y te das cuenta que esa ruta dejó de existir, esas coordenadas ya no están, y te has quedado solo como navegante en esta historia de tu vida.
Así pues, querido Capitán, ya no queda nadie en altamar...

Mi sexo y yo, crónica de una muerte prematura...(3a parte).

...Ahora entendía por que el sexo era prohibido, sucio, por que la gente jadeaba, se retorcía y enloquecía. Se mostraba como animal jadeante y sudoroso, su placer dependiente del otro, y su apertura clara hacia la desnudez, la invasión del espacio íntimo, la trasgresión física y psicológica, las implicaciones morales y el dios que no dejaba de producirme un morbo y un cuestionamiento filosófico ante la negación de su propia humanidad.
¿Será que por eso dios no quiso que su madre tuviera contacto físico?, ¿tenía el mismo complejo de Edipo al pensar que su madre no podía ser mancillada con tales aberraciones? ¿qué su madre no podía ser capaz de sentir?, o más bien, ¿no debía sentir ese ardor entre las piernas por el llamado del sexo que le podía producir placer?, ¿no tenía derecho a sentir placer y provocar placer? ¿producir deseo y satisfacción?, ¿sería entonces la negación propia del placer personal, individual y humano?.

Así, entre el deseo y la culpa provocado por las tribulaciones de la fe, comencé viendo películas hasta que los ojos empañados de tanto ver actos sexuales me ardieron y aparecieron los créditos con nombres como Holly Brittaney , Adonnis y Samantha Fire. (Ahora Brittany Spears, Dammy More y otros).

Con esta representación de la sexualidad en mi mente, sonriente por la nueva madurez adquirida y mi conocimiento del tema sexual, me entregué de lleno a mi pubertad.

Las mujeres cobraron una nueva dimensión, comencé a experimentar un ardor entre las piernas, un deseo que quemaba, las fantasías recorrían mi mente, la maestra de biología, la transparencia de las faldas de mis compañeras de la secundaria, los posters de mujeres abundantes, frondosas y sugerentes invadieron mi cuarto.
Sin embargo, no veía cambio en las mujeres a mi alrededor y su deseo, solamente veía como cambiaba su cuerpo, como me interesaba cada vez mas sus formas redondas y curvilíneas, pero su deseo parecía apagado, oculto, y a veces aburrido. Pensé que era cuestión de tiempo. Sin embargo, seguía esperando a que de pronto, de la nada, apareciera una mujer, con ojos de lujuria, segura y sexosa, que me sedujera, me desvistiera y que gozara conmigo media hora después de hacer los malabares que había visto en las películas.

Los ojos se llenaban de lujuria, y de deseo ante mis compañeras y amigas de la escuela, Pero ellas aparecían inmutables, firmes, asexuadas, sin muestras del más mínimo interés en nada relacionado al sexo. Parecían alejadas, abstraídas, indolentes a los males de la pubertad que yo al igual que mis compañeros, adolecíamos.

Como esto no pasaba, comencé a ser presa de la inseguridad masculina. ¿podré aguantar la media hora que vi en la película?, ¿seré el macho incesante y resistente que se espera que sea? ¿podré cargar a la mujer como vi en la película y hacerlo en esa posición?, y así tantas y tantas preguntas comenzaron a invadir mi mente.
¡Por fin! La salvación, alguien conocía cierto lugar, definido mejor como tugurio o prostíbulo, en donde, por cierta cantidad de dinero, era factible que las mujeres accedieran a tener relaciones sexuales con cualquiera. ¡Bendita prostitución! ¡Existía pues una alternativa a la falta de erotismo de mi entorno!.

Así, uno de mis compañeros, un buen día, se armó de valor y se dirigió a ese tugurio dispuesto a perder su virginidad. Poco después, se convirtió en el centro de atención de todos y las mujeres por fin demostraron interés en el tema, pero dejaban entrever su repudio y rechazo, querían saber detalles, pero referentes a como era la prostituta, nada referente al acto.
Se reían, se horrorizaban, querían preguntar que sintió y como se comportaba, que le decía, como era, como si quisieran verse a través de los ojos de mi compañero vestidas de prostitutas para no sentir culpa, para no sentir la represión y la pasividad a la que habían sido sujetas desde pequeñas.

Querían emular a esa mujer que expresaba abiertamente y sin tapujos su sexualidad, sin culpa, sin complejos y disfrutar su sexo. Pero no era así, su represión era mas fuerte, tal que buscaban ocultar sus senos a través de fajas, y ropa grande, para no mostrar su figura, sus curvas y despertar deseos que de por si, existían por la represión y asexualidad del ambiente.


Con estas historias, ambiente asexuado, represivo, con tribulaciones de fe y misteriosas sensaciones, mi cuerpo me pedía, no, me exigía conocer y experimentar, pero mi mente, me hablaba de otras cosas tejiéndose cada vez más telarañas en esta red de idealismos, esperanzas, sensaciones y misterios...


Continuará...

Pueblo pinche...


En algún lugar de la república mexicana existe Pueblo Pinche. Nadie sabe como se llamaba antes, pero todos los turistas que por casualidad o fortuitamente pasaron por ahí fueron olvidando el nombre original y comenzaron a llamarlo así.



Pueblo Pinche es un lugar olvidado, extraño de por sí. Aburrido, sin historia ni tiempo, sin pasado glorioso ni importancia geográfica. Simple y sencillamente un grupo de personas al lado de un río se asentaron ahí y desde entonces dicho pueblo aparentemente floreció.



Pero ahora, sus calles desiertas de significados y de historia solamente alberga basura y la soledad de sus habitantes, esa soledad vacía, triste y decadente que únicamente es rota por el sonido de las bocinas que estridente y lastimosamente entonan las canciones de raeggeton y de cumbias para poder inyectar algo de alegría a este lastimoso pueblo.



Lo que supuestamente es el centro del pueblo, solamente es destacable la horda de boleros que esperan con ese vacío en los ojos que alguien pase por ahí y le puedan bolear los zapatos.
Sin dirección ni planeación, arrumbados en una esquina lucen dos cañones menores como supuestos valuartes de la historia de alguna batalla sin sentido ni honor, sin contenido ni orgullo del cual vangloriarse.



El comercio florece aparentemente, disfrazado de tiendas de ropa, farmacias, cantinas y por supuesto, puestos callejeros de comida. Algunas tiendas de "novedades" y productos de baja o mala calidad. Pero eso parece no importarle a nadie, ya están acostumbrados a eso.



Los habitantes resignados y abatidos, tratan de rescatar la podedumbre de su pueblo, animándolo con camionetas ilegales, sonidos estridentes, luces estroboscópicas y por supuesto, el tum tum del raeggetón y de la cumbia como vestigio de un sentido sin sentido.



Algunos personajes ilustres, el médico que salvó la vida de la esposa de un presidente municipal al dar a luz al primogénito. El indio que enfrentó al español cuando éste quiso quitarle su cosecha, por allá un ingeniero civil que construyó la primer escuela. Pero a fin de cuentas, nada relevante, solamente la búsqueda enfermiza de hitos históricos para darle algo de honor.



La feria ocupa dos calles del centro, como ocluyendo el paso y el ritmo de la ciudad, como remarcando su importancia y su carácter desestabilizador de la espantosa rutina. De esa rutina que hace perder el sentido de la vida y de la existencia, esa rutina que apacigua las inquietudes, adormece las motivaciones y apaga los sueños.



La iglesia, como una triste manifestación del catolicismo bizarro contrasta con la tienda de libros y cánticos cristianos, como si ni uno ni el otro pudieran salvar las almas del pueblo de esa maldición del que fueron víctimas, la maldición del olvido...



La gente se asombra un poco cuando llegan turistas, los pocos que pueden llegar por ahí, pero luego se acostumbran a ellos y no quieren saber más. Parece que no les interesa nada de fuera, nunca han salido de ahí ni les importa conocer el mundo más allá de la delimitación del mismo pueblo. Lo único que conocen del exterior es la novela del momento, el cantante de raeggetón y su último chisme, o por lo menos, el resultado del último partido de futbol, esto es lo que denota su cultura.



¿Por qué se habrá olvidado el destino de un lugar así?, ¿la gente misma lo habrá provocado?¿es acaso castigo divino? o simple y sencillamente la apatía de la gente que se ha acostumbrado a un vacío imperdonable...
Este es pues, Pueblo Pinche... Pinche de por si, por que pueblo siempre ha sido...

La espera...


Valentina estaba angustiada, ansiosa, desesperada. Seguía encerrada en su cuarto desde hacía varios días esperando a que él llegara.


Se sentaba frente al espejo peinándose meticulosamente cada cabello, cada mechón debía estar en su lugar para cuando el llegara. Se había maquillado y revisaba continuamente que el maquillaje no se le hubiera corrido ni los labios hubieran perdido su brillo.


Tenía su mejor vestido; negro, de seda, con un hermoso pero discreto escote, la espalda descubierta, pero con un remate suave en la cintura. Sus zapatos negros también, que combinaban perfectamente con la caída del vestido.



Se sentía hermosa, se veía hermosa. A cualquier sonido de la calle, ella respondía inmediatamente prestando atención para ver si escuchaba los pasos firmes y seguros de el aproximándose a su habitación. Escucharlo tocar la puerta.



Sabía que si los llegaba a escuchar, ella abriría la puerta, se le arrojaría a los brazos y con un beso tierno, prolongado y suave le daría la bienvenida, para luego ella tomar su maleta, esa maleta que había hecho con tanto cuidado con todas sus cosas indispensables para ese viaje y se iría de ahí sin volver atrás, firme y decidida.



Ya se había despedido de su habitación, de las cosas que tendría que dejar por que no cabrían en su maleta, también de su cama que había sido su refugio en tantas horas de insomnio imaginando como sería ese momento del encuentro, de las 4 paredes que la habían albergado durante tanto tiempo y todo lo demás que dejaría por estar con el.



Ya no le importaba nada, estaba dispuesta a dejarlo todo, a abandonarlo todo con tal de partir con él en esa aventura sin igual. Se había preparado toda su vida para el momento en que huyera de ahí con él, con ese hombre soñado, el hombre de su vida.



Pero el aún no llegaba, y el tiempo pasaba lentamente. El reloj que tenía en el tocador marcaba rítmica y candenciosamente los segundos que se convertían en minutos y estos en horas. Valentina esperaba y seguía el lento devenir de cada uno de esos segundos como si supiera que al paso de cada uno de ellos, se acortaba la distancia y la espera para que el por fin llegara por ella.



Le angustiaba saber que el no llegaba, que siguiera retrasándose. Oía las voces de su madre que le hablaba detrás de la puerta, pero ella no quería ya hacerle caso, solamente quería escuchar la voz de él. Así que solamente guardaba silencio ante los suplicios de su madre hasta que éstos entre sollozos resignados, cesaban.



La noche anterior se había quedado dormida sobre el tocador, no había querido destender su cama para que él no la encontrara su recámara desordenada y pensara que era una floja. Pero el sueño la había vencido quedándose dormida así, sin cambiarse.



Esa mañana se había despertado con la luz del sol que entraba por la ventana, se había dado cuenta que se había quedado dormida, el maquillaje se había estropeado y el vestido arrugado. Él no debía encontrarla así, por lo que se dirigió rápidamente a la regadera, se dio un baño rápido quitándose el maquillaje lo mejor que pudo para que fuera más rápido el volverse a pintar.



Salió apresuradamente del baño, se secó el cuerpo y abrió el closet para sacar ese vestido negro de seda, el mejor que tenía, el último, todos los demás ya los había usado cada uno de las noches anteriores esperando a que él llegara. Hoy tenía que ser esa noche, la noche...



La paciencia se le agotaba, el tiempo también, el tiempo se le iba como un manantial de vida sin poderlo detener, pero él no llegaba, no se presentaba ni tampoco escuchaba a lo lejos sus pasos...



Seguía esperanzada a que el la encontrara, que el destino lo guiara hasta su prisión para liberarla, ella no lo conocía, no sabía quién era, ni tampoco sabía como llegaría a ella, pero eso no importaba, ella sabía que el llegaría de cualquier forma por que ese era su destino, por que le había rogado a dios todos los días para que así fuera. Seguia esperando a que ese desconocido llegara algún día y la hiciera feliz... por siempre feliz...

Turismo Interior...

Ahora que la semana santa está en pleno apogeo, es posible hacer turismo, aunque sea de manera interior. Así que prepárense para el tour que se tiene preparado...
"Abróchense los cinturones, no saquen los los complejos fuera del carrito, absténganse de negaciones y de evasiones, siéntense y disfruten este viaje dentro de su complejo y evasivo ser".
"¡Comenzamos....!"
El carrito se comienza a mover lentamente, se escuchan los tac-tac de las ruedas metálicas que recorren los rieles y conducen al interior, hacia la primera etapa.
Se escucha la voz de la guia: "En este lado tenemos la imagen exterior, es algo así como una pantalla de lo que nos gusta que el otro vea, pueden ustedes ver que está construida a través de pensamientos y de ideas personales idealizadas, pero si ven bien podrán observar que existen unos tentáculos finos y transparentes que lo recorren y sostienen... adivinaron bien... se trata del ego. Si, ese ego evasivo, pero no se preocupen ni se esfuercen demasiado, más adelante en nuestro recorrido llegaremos al centro del ego mismo, mientras tanto, seguimos con el recorrido".
El carrito continúa avanzando por las vías sinuosas del ser, más adelante se encuentra un espacio más iluminado, un poco más brillante.
" Esta parte es la que llaman personalidad... como podrán ver, es más brillante, más definitoria, sus columnas son más gruesas... están hechas de dos materiales, el ser y el ego... si... si se fijan bien podrán ver los tentáculos transparentes pero más gruesos... eso es el ego aunque más fuerte. Esos tonos brillantes que se ven más allá, detrás de los cimientos de la personalidad, se encuentra la memoria, y es lo que alimenta a la personalidad".
"¡Niño! ¡Mete la mano!... ten cuidado, la personalidad se ha forjado durante años y es muy susceptible a modificarse por un trauma, por eso solo la podemos ver pero no tocar, sobre todo los niños que son más susceptibles a modificar la personalidad a través de un trauma..."
El carrito sigue su camino, va bajando más de nivel, hacia la profundidad, el ambiente comienza a ser más denso, más pesado, el aire se enrarece...
" Este es el centro de toda la existencia del individuo, esta es la memoria, en ella se concentran todas las historias individuales, y está conformado de dos niveles, el nivel superior que es donde se guardan todos los recuerdos, y las historias, y el nivel inferior que es donde se encuentran todas las experiencias y los traumas. Como verán, los tentáculos del ego se encuentran muy bien distribuidos en ambos niveles, aquí es de donde obtiene toda su energía, esta es la fuente de su fuerza, la memoria misma."
El carrito avanza rápidamente y llega a un espacio difuso, lleno de bruma y niebla. Parecería que está hecho de material sólido, pero en realidad está hecho de puro material inherte, ligero y vacío.
"Este es el área del ego, como podrán ver aparentemente es de un material sólido pero en realidad es algo difuso, es extraño ver como se sostiene, desafía toda lógica, pero es una estructura que recorre la personalidad, la imagen personal y controla el flujo del ser, como verán más adelante. El ego está formado por las opiniones de los demás, por ahí está el área de comentarios de mamá, allá está el de comentarios de papá, de los hermanos, amigos, pareja y público en general, y entre todas esas áreas, emiten este vapor o vaho que se materializa y se convierte en el ego que permea y controla todo el flujo".
"Dentro del ego está el apartado de traumas infantiles, está conectado directamente con el área de personalidad y de complejos, ambos debilitan la estructura, generando una inestabilidad llamada inseguridad, pero como verán, es algo aparente, puesto que, aunque todo parezca estar soportado por la estructura del ego, hay algo más abajo... vamos a verlo!"
El carrito comienza a andar más lento, parece que hace un gran esfuerzo por llegar a ese lugar obscuro, recóndito, gélido en algunas partes, pero después de algunos recovecos y sinuosos escondrijos, llegamos por fin a un espacio brillante, iluminado y generador de su propia energía.
"Hemos llegado pues al centro de todo individuo, el origen de todo... Este... es el ser."
Se escuchan voces de asombro, murmullos, uno que otro saca su cámara y toma fotografías para el recuerdo, es un espectáculo impresionante. Es una fuente inmensa rodeada de 3 columnas hechas de un material muy resistente como si fuera mármol. Pero en realidad, están hechas de energía pura. De la fuente emana un borboteante y brillante mar de ilusiones y de sueños, de esperanzas y de fe. que sube por las columnas y que se conecta con todo el sistema. Así, el ser sostiene toda la estructura, no el ego.
La guia de turistas continúa con la plática: "Como verán, existe el ser en el centro de todo esto, las columnas que ven, poseen una válvula que controla la energía que emana del ser, estas válvulas son diferentes para cada columna.
La primer columna es controlada por la razón, la segunda por la emoción y la tercera por el instinto. Así, esta energía fluye en diferentes cantidades hacia arriba, hacia la memoria, y la personalidad, hasta llegar a la imagen que se proyecta. Pero lo que controla estas emanaciones es el ego. Así el ego puede generar una frustración de cualquiera de estas tres emanaciones del ser al limitar o eliminar el flujo hacia arriba".
"El ser seguirá emanando estas energías a pesar de que exista la represión de parte del ego. A veces, la presión es tan fuerte, que la energía de una columna puede llegar a romper la válvula impuesta por el ego, generando un desbordamiento que inunda todo. A veces puede romperse desde el ser, otras veces en la memoria o en la personalidad, por eso no es bueno que existan frustraciones generadas por el ego, La energía debe fluir suavemente. Así se evitan explosiones o implosiones".
El ser es perpetuo, fuerte, eterno, el ego no, así, aunque parezca que la personalidad o la imagen han sido dañadas irreparablemente, el ser no, pues es auténtico y no puede ser dañado, lo que se fisura o rompe es la conexión entre el ego y la imagen exterior, pero el ser no, pues el ser es el origen y la base de todo, no el ego que es creado por el individuo a través de la imagen ideal de si mismo".
La imagen ideal de si mismo es creada gracias a lo que nosotros creemos que esperan los demás de nosotros mismos, pero en realidad el ser es el que rige todo, aunque el ego se empeñe en controlar al ser y sus emanaciones.
"En fin, mis estimados turistas, este es un breve viaje a las profundidades del ser, pero para realmente conocerlo, hay que hacer muchos viajes más, ojalá que lo hayan disfrutado y aprendido algo más a través de este turismo interior, esperamos que vuelvan pronto y no se olviden, al ser lo que es del ser y al ego nada..."
El carrito comenzó su movimiento ascendente, de manera veloz alcanzó la superficie y de vuelta a la realidad.
Pueden bajar de lado izquierdo, cuidado al bajar, no queremos que se vuelvan a traumar...
Gracias por viajar con "Innertravels", vuelvan cuantas veces quieran, cada vez que viajen con nosotros tendrán una nueva y emocionante aventura interior. ¡Hasta la próxima!...

Mi sexo y yo, crónica de una muerte prematura...(2a parte).

A mis 12 años, un inquieto “compañerito” de clases mencionó que se había hecho de una revista pornográfica gracias a su hermano mayor. Así que después de suplicas y de actos de buena voluntad, accedió a que yo fuera una tarde a su casa para poder ver aquella revista.

Después de nervios, angustias, misterios y silencios, mi amigo quitó una tabla suelta de su closet, y como tesoro preciado, sustrajo el ejemplar de una revista de Play boy. Entregándomela como quién entrega la ostia y el cáliz de sangre. Y yo, nervioso recibí pues, la comunión.
Abrí el gran libro de los deseos, la puerta al sexo, el camino de la redención, esperando así desentrañar el gran misterio. Sin embargo mi desilusión fue muy grande: Solo habían mujeres desnudas -tal como me las imaginaba- y una pequeña manifestación velluda que ocultaba misteriosamente los genitales.
Elegantemente las modelos posaban ante la cámara, pero discretamente disimulaban su vagina tras una sutil y erótica velludez. Sin embargo, el misterio no había sido develado, seguía sin entender realmente lo que era el sexo, solo había visto una revista con mujeres desnudas mostrando sutilmente sus genitales.
Este pictórico encuentro con la sexualidad femenina comenzó a trastocarse en algo exótico y misterioso, ¿por qué se escondían los genitales femeninos tras de un vello púbico? ¿por qué las fotos mostraban una mujer elegantemente ataviada pero que reprimía su propia sexualidad tras un velo de erotismo?. Así que, inundado con más dudas, y con más preguntas, seguía con la idea del sexo como algo sucio y misterioso.
Pasó poco tiempo para dar el salto cuántico de la revista pictórica a la representación artística de la película pornográfica con todo el despliegue de creatividad en sus diálogos, trama y producción artística y sobre todo, las grandes actuaciones del reparto, eso sí, algunas mejores que muchos actores y actrices de Televisa.

Una tarde lluviosa, en la casa de un nuevo "amigo" versado en los temas sexuales, presencié como parte de un público azorado, la película pornográfica que sirvió como iniciación a la sexualidad. Ya no eran las imágenes fijas ni tampoco las historias, ¡esto era realidad pura!.
Con esa mezcla de culpa y morbo, azorado junto con mis cómplices de iniciación, pude ver a color, el primer acto sexual en mi vida.

"La mujer, sugerente, dominante, completamente cargada de erotismo y disposición sexual, se acerca a su pareja, lo seduce, lo desviste a la vez que ella se va quitando la ropa al compás de música de jazz. Y después, de ciertas manipulaciones, jaloneos, pujidos, empujones y diálogos extraños, llegó por fin, el acto sexual a todo color"...
Después de ver dicha película llegué a las siguientes conclusiones:
1. La mujer siempre está dispuesta para el sexo, y generalmente es la que se ofrece al hombre.
2. El acto sexual debe durar al menos 30 minutos, pero puede durar más.
3. Las mujeres durante el acto gritan y se retuercen, disfrutan y son generalmente deshinibidas.
4. El miembro masculino debe medir al menos 25 cms... en promedio.
5. Que el hombre es una máquina eficiente que debe resistir lo que quiera y puede hacerlo cuantas veces sea necesario.
Con estas conclusiones y a través del conocimiento "ilustrado" aprendí y me conformé una idea clara de lo que era el sexo. Así pues, estaba listo para la pubertad...
Continuará...