Mi sexo y yo, crónica de una muerte prematura...(2a parte).

A mis 12 años, un inquieto “compañerito” de clases mencionó que se había hecho de una revista pornográfica gracias a su hermano mayor. Así que después de suplicas y de actos de buena voluntad, accedió a que yo fuera una tarde a su casa para poder ver aquella revista.

Después de nervios, angustias, misterios y silencios, mi amigo quitó una tabla suelta de su closet, y como tesoro preciado, sustrajo el ejemplar de una revista de Play boy. Entregándomela como quién entrega la ostia y el cáliz de sangre. Y yo, nervioso recibí pues, la comunión.
Abrí el gran libro de los deseos, la puerta al sexo, el camino de la redención, esperando así desentrañar el gran misterio. Sin embargo mi desilusión fue muy grande: Solo habían mujeres desnudas -tal como me las imaginaba- y una pequeña manifestación velluda que ocultaba misteriosamente los genitales.
Elegantemente las modelos posaban ante la cámara, pero discretamente disimulaban su vagina tras una sutil y erótica velludez. Sin embargo, el misterio no había sido develado, seguía sin entender realmente lo que era el sexo, solo había visto una revista con mujeres desnudas mostrando sutilmente sus genitales.
Este pictórico encuentro con la sexualidad femenina comenzó a trastocarse en algo exótico y misterioso, ¿por qué se escondían los genitales femeninos tras de un vello púbico? ¿por qué las fotos mostraban una mujer elegantemente ataviada pero que reprimía su propia sexualidad tras un velo de erotismo?. Así que, inundado con más dudas, y con más preguntas, seguía con la idea del sexo como algo sucio y misterioso.
Pasó poco tiempo para dar el salto cuántico de la revista pictórica a la representación artística de la película pornográfica con todo el despliegue de creatividad en sus diálogos, trama y producción artística y sobre todo, las grandes actuaciones del reparto, eso sí, algunas mejores que muchos actores y actrices de Televisa.

Una tarde lluviosa, en la casa de un nuevo "amigo" versado en los temas sexuales, presencié como parte de un público azorado, la película pornográfica que sirvió como iniciación a la sexualidad. Ya no eran las imágenes fijas ni tampoco las historias, ¡esto era realidad pura!.
Con esa mezcla de culpa y morbo, azorado junto con mis cómplices de iniciación, pude ver a color, el primer acto sexual en mi vida.

"La mujer, sugerente, dominante, completamente cargada de erotismo y disposición sexual, se acerca a su pareja, lo seduce, lo desviste a la vez que ella se va quitando la ropa al compás de música de jazz. Y después, de ciertas manipulaciones, jaloneos, pujidos, empujones y diálogos extraños, llegó por fin, el acto sexual a todo color"...
Después de ver dicha película llegué a las siguientes conclusiones:
1. La mujer siempre está dispuesta para el sexo, y generalmente es la que se ofrece al hombre.
2. El acto sexual debe durar al menos 30 minutos, pero puede durar más.
3. Las mujeres durante el acto gritan y se retuercen, disfrutan y son generalmente deshinibidas.
4. El miembro masculino debe medir al menos 25 cms... en promedio.
5. Que el hombre es una máquina eficiente que debe resistir lo que quiera y puede hacerlo cuantas veces sea necesario.
Con estas conclusiones y a través del conocimiento "ilustrado" aprendí y me conformé una idea clara de lo que era el sexo. Así pues, estaba listo para la pubertad...
Continuará...

No hay comentarios: