Ya no queda nadie en altamar...

Mi querido capitán, ya no queda nadie en altamar...

Esa frase sonó como una sentencia final, como el fracaso de ese intento por llegar a ese punto de la vida en donde es factible encontrar los vestigios del pasado, pero estos se encuentran destrozados por las olas del olvido.
Navegando el barco de la existencia, al tratar de remontar a esos hitos simbólicos de nuestra vida, no encontramos nada. Nadie recuerda, la importancia de tu pasado ha terminado, al menos para los otros, para tí no.
¿Por qué esos instantes en que para tí son tan importantes, que compartiste tanto con la otredad y que significaron tanto para tu vida para el otro no significan nada?
¿Por qué los recuerdos son tan importantes para uno y para el otro no?¿será por la memoria sensorial, experiencial, emocional?
Lo interesante es llegar a esos vestigios y encontrar que sirvieron también para el otro, que la experiencia logró modificar al otro como para cambiar de rumbo y no estar a la deriva. El saber que en algo dejaste una huella. Que ese arrecife que se formó fué en parte como consecuencia de tu paso, de tu influencia.
Sería como si ese instante del recuerdo se grabara en la memoria como si fuera una fotografía, como si tu fuerza de "gravedad" en ese instante hubiera sido lo suficientemente fuerte para modificar ese curso, como si tu pairo haya sido importante en ese puerto antes de emprender la deriva hacia una nueva historia.
Pero el tiempo con cadentes olas, lentamente, se encarga de borrar todo, de diluir con su paso perpetuo los instantes, erosiona las sensaciones, y elimina los recuerdos. Y cuando quieres remontar por esos mares te das cuenta que el paisaje cambió y ahora nada es como recordabas, nada es como lo imaginabas o construiste a través del recuerdo con tus emociones, sentimientos y memorias.
Lo cierto es que los recuerdos deconstruyen la realidad, la modifican, deforman y generan anclajes que te detienen en tu surcar por los mares como sotavento. Por más que quieras encontrar al otro navegando para saludar, para preguntar cómo va en su travesía, para saber si no ha sido seducido por las sirenas, si ha vencido minotauros o encontrado su vellocino de oro para volver, regresas por esas travesías y te das cuenta que esa ruta dejó de existir, esas coordenadas ya no están, y te has quedado solo como navegante en esta historia de tu vida.
Así pues, querido Capitán, ya no queda nadie en altamar...

1 comentario:

azulblue dijo...

wwwwwwwwwwwwoooooooooooooowwwwwww!!