Si la lluvia...

Amo la lluvia y su lentitud para aparecer.
Comienza con un viento suave, frio y sutil,
Poco a poco las nubes se comienzan a aglutinar
se repliegan,
se apretujan,
se obscurecen cargándose de energía
el aroma que se despide poco a poco despierta los sentidos,
se siente en la piel,
se siente en el alma.

Lentamente comienzan a caer las gotas de lluvia,
que llegan primero como una avanzada pronosticando la pasión,
luego,
con más ímpetu,
como ondeadas de deseo y candor ansiando llegar a la tierra,
El aroma a humedad inhunda el aire,
el ambiente es aperlado,
liviano,
diáfano,
sutil pero avasallador.

De pronto,
surge la pasión,
la furia de la lluvia,
de su ansia por tejer esos hilos de agua entre el cielo y la tierra,
de llevar esa vida y estremecer la tierra con cada gota,
con cada sonido,
Ese sonido constante, monótono y eufónico al caer en la tierra y que conforma
una sinfonía de sonidos entremezclados que fluyen sin cesar.

Y después de la tormenta,
la calma.
Me gusta cuando la lluvia se detiene
Cuando todo ha pasado y reina ese estado de ingravidez,
de soledad,
melancólica lucidez,
mística paz.
Cuando deja de llover, parece
ser que el tiempo se detiene,
el espacio se dilata,
y llega por fin,
el sueño que ha vencido al cielo y a la tierra.

Me gusta cuando llega la lluvia por que asemeja a hacer el amor...

1 comentario:

Erika dijo...

Éste también me encantó! Yo también amo la lluvia.