Los dias turbios...

Quizás el sentido de inmortalidad es lo primero que perdí. Ese sentimiento de invencibilidad, invulnerabilidad fué el que más se lastimó. Nunca me imaginé estar en una situación así. Quizás ahora entiendo por qué el miedo subterráneo y primitivo que me asechaba de manera subconsciente se manifestó de forma real y palpable.

El quirófano, las enfermeras, el suero y el oncólogo en la sala de operaciones.

El diagnóstico: cancer tiroideo con metástasis en un ganglio linfático del cuello.

A partir de esto, una serie de conjeturas, tratamientos alopáticos, sugerencias alternativas, sorpresas y dudas, miedos e incertidumbre. Tengo 37 años, ningún antecedente familiar de cancer, una vida ordenada y tranquila dentro de los parámetros establecidos.

Ahora entiendo por qué llegaba a mi, como murmullo lejano pero constante, quizás como producto de la anestesia, la frase final de la canción de Pancho López: "Panchooo, Pancho López... viviste como un ciclón"...

Me gusta esa idea, siempre me ha gustado ese final tan contundente de vivir como un ciclón: fuerte, decidido como un vendaval. Con esa circularidad ascendente, con un vórtice en el centro que atrajera todo hacia arriba con esa furia del viento. Nunca como lo menciona en la canción de vivir con tal celeridad.

Y aquí la historia se terminó
porque a los nueve Pancho murió,
la moraleja de la historia es:
no vivas la vida con tanta rapidez.
Pancho, Pancho López,
viviste como un ciclón.

Ahora mi vida se ha convertido en un tándem de emociones, sensaciones, cuestionamientos existencialistas, de preguntas sin respuesta. El contar los días, esperar los resultados de un estudio que definirá el siguiente y saber que ahora estoy marcado por la muerte.

Quizás eso es lo más fuerte, sentir esa marca de la muerte. Siempre he tenido un morbo misterioso sobre la muerte. Sobre su significado y su capacidad para propulsar la vida. Ahora, esa propulsión es mayor, es dubitativa pues el tiempo es corto, la vida es efímera, y sobre todo, fugaz.

"My mom says that the life is like a box of chocolate, you never known wich you gonna get"... Forest Gump...

Esta frase cobró un nuevo sentido en mi. No sabes que vida vas a tener ni cuando va a terminar, lo que si me queda claro es el sentido Nietszcheseano del eterno retorno: vivir tu vida de tal manera que si tuvieras que regresar y vivir nuevamente tu vida la vivieras exactamente igual por que no hay nada de que arrepentirse.

Ahora debo andar ligero, descalzo y atento, ahora no puedo perder ni un minuto de mi vida que a partir de este momento parece ser que se escurre de mis manos como si fuera agua que fluye y fuego que quema.

Como alcohólico vivo un día a la vez, y doy gracias en las noches por un día más, o, tal vez por un día menos... depende de como se quiera mirar.

Tres cuentos africanos...

El nacimiento de un Guerrero

En la tribu Manantubu cuando una mujer va a parir tiende a abandonar la tribu junto con su esposo. Ambos se dirigen al interior de la selva. caminan unidos. El busca un lugar seguro y visible cerca del agua en donde ella pueda parir.

Sin embargo, la cercanía del agua se convierte a su vez en el lugar más peligroso pues es el paso obligado para muchos animales, así que él se esconde armado y vigila muy cerca a su mujer mientras ella está pariendo.

Si algún animal se acerca, él debe salir a su encuentro y enfrentarlo hasta vencerlo para defender a su familia protegiéndola de cualquier peligro.

Pero como el parto a veces dura mucho tiempo, el sueño hace estragos en los guerreros, a veces despiertan cuando ya es demasiado tarde. Cuando esto sucede, ya no pueden regresar a la tribu, la vergüenza de no haber podido defender a su familia es el oprobio y repudio de la tribu entera.

Así se demuestra que aquel niño que ha nacido, posee padres dignos de defenderlo y cuidarlo en esta tierra, padres valerosos que darán como resultado hijos valerosos...




El camino del guerrero...

Cuando un guerrero Manantubu camina por la selva camina siempre adelante de su mujer. Nunca una mujer Manatubu puede ir adelante de él. La razón no es una cuestión de género ni tampoco de machismo. Es algo muy sencillo, es debido a protección.

Los guerreros van adelante para enfrentarse a los peligros primero, para proteger a su mujer, a su familia. Es el que va primero para defender a los suyos.

Cuando los Manantubu ven a los hombres occidentales cederle el paso a las mujeres piensan que éstos son cobardes, dejan que las mujeres entren primero a los peligros, a lo desconocido y no se enfrentan al peligro.



El entierro de los brujos.

Cuando un Manantubu elige ser aprendiz de brujo deja todo en la aldea, se dirige al bosque en busca del brujo mayor. Vaga por días en la selva hasta que lo encuentra y luego le pide que lo acepte como aprendiz.

Cuando el brujo mayor acepta, solamente lo hace para ver si es capaz de resistir la prueba de iniciación que consiste en ser enterrado 3 días.

Se cava un agujero en la tierra, de 3 metros de profundidad, luego el suelo del agujero se forra con hojas de árboles y palmeras, acto seguido se construye una estructura de madera lo suficientemente fuerte para resistir el peso de la tierra. Al aprendiz se le coloca entre la cama de ramas y la estructura y luego se vacía toda la tierra sobre la estructura de madera. Solamente se deja una pequeña vara hueca en el centro para que pueda entrar aire hasta los 3 metros de profundidad.

Una vez que el aprendiz está enterrado, en la superficie comienza toda una serie de ritos y de bailes alrededor de la tumba hechos por el brujo mayor y los demás brujos.

El aprendiz grita, se revuelca, llora, suplica, pero nadie está ahí para ayudarle. Se contorsiona, escarba, golpea las maderas de la estructura, pero nadie le ayuda.

Dicen que llegan todos los fantasmas a visitarlo, tiene visiones, y se enfrenta con sus peores pesadillas, sus peores temores, se confronta con la muerte misma que le visita en las profundidades.

Pero que una vez que esto ha pasado, la tierra se encarga de absorber todo lo que traía, todas sus posesiones y sus miedos y lo purifica.

Así, al tercer día resucita. El brujo mayor escaba, lo libera, y por fin el aprendiz renace ya sin miedos y sin fantasmas, renace sin nada más que perder. Ahora es libre para poder ser un aprendiz de brujo... Si es que no perdió la cordura durante esos 3 días que estuvo enterrado y logró encontrarse a si mismo...