Tres cuentos africanos...

El nacimiento de un Guerrero

En la tribu Manantubu cuando una mujer va a parir tiende a abandonar la tribu junto con su esposo. Ambos se dirigen al interior de la selva. caminan unidos. El busca un lugar seguro y visible cerca del agua en donde ella pueda parir.

Sin embargo, la cercanía del agua se convierte a su vez en el lugar más peligroso pues es el paso obligado para muchos animales, así que él se esconde armado y vigila muy cerca a su mujer mientras ella está pariendo.

Si algún animal se acerca, él debe salir a su encuentro y enfrentarlo hasta vencerlo para defender a su familia protegiéndola de cualquier peligro.

Pero como el parto a veces dura mucho tiempo, el sueño hace estragos en los guerreros, a veces despiertan cuando ya es demasiado tarde. Cuando esto sucede, ya no pueden regresar a la tribu, la vergüenza de no haber podido defender a su familia es el oprobio y repudio de la tribu entera.

Así se demuestra que aquel niño que ha nacido, posee padres dignos de defenderlo y cuidarlo en esta tierra, padres valerosos que darán como resultado hijos valerosos...




El camino del guerrero...

Cuando un guerrero Manantubu camina por la selva camina siempre adelante de su mujer. Nunca una mujer Manatubu puede ir adelante de él. La razón no es una cuestión de género ni tampoco de machismo. Es algo muy sencillo, es debido a protección.

Los guerreros van adelante para enfrentarse a los peligros primero, para proteger a su mujer, a su familia. Es el que va primero para defender a los suyos.

Cuando los Manantubu ven a los hombres occidentales cederle el paso a las mujeres piensan que éstos son cobardes, dejan que las mujeres entren primero a los peligros, a lo desconocido y no se enfrentan al peligro.



El entierro de los brujos.

Cuando un Manantubu elige ser aprendiz de brujo deja todo en la aldea, se dirige al bosque en busca del brujo mayor. Vaga por días en la selva hasta que lo encuentra y luego le pide que lo acepte como aprendiz.

Cuando el brujo mayor acepta, solamente lo hace para ver si es capaz de resistir la prueba de iniciación que consiste en ser enterrado 3 días.

Se cava un agujero en la tierra, de 3 metros de profundidad, luego el suelo del agujero se forra con hojas de árboles y palmeras, acto seguido se construye una estructura de madera lo suficientemente fuerte para resistir el peso de la tierra. Al aprendiz se le coloca entre la cama de ramas y la estructura y luego se vacía toda la tierra sobre la estructura de madera. Solamente se deja una pequeña vara hueca en el centro para que pueda entrar aire hasta los 3 metros de profundidad.

Una vez que el aprendiz está enterrado, en la superficie comienza toda una serie de ritos y de bailes alrededor de la tumba hechos por el brujo mayor y los demás brujos.

El aprendiz grita, se revuelca, llora, suplica, pero nadie está ahí para ayudarle. Se contorsiona, escarba, golpea las maderas de la estructura, pero nadie le ayuda.

Dicen que llegan todos los fantasmas a visitarlo, tiene visiones, y se enfrenta con sus peores pesadillas, sus peores temores, se confronta con la muerte misma que le visita en las profundidades.

Pero que una vez que esto ha pasado, la tierra se encarga de absorber todo lo que traía, todas sus posesiones y sus miedos y lo purifica.

Así, al tercer día resucita. El brujo mayor escaba, lo libera, y por fin el aprendiz renace ya sin miedos y sin fantasmas, renace sin nada más que perder. Ahora es libre para poder ser un aprendiz de brujo... Si es que no perdió la cordura durante esos 3 días que estuvo enterrado y logró encontrarse a si mismo...

1 comentario:

Keith Wilcox dijo...

¡Fascinante! No sé si estas historias sean verdaderas o no, pero la filosofía detrás de ellas es verdaderamente iluminadora. Gracias.