En busca de las hadas...

Alguien me había comentado que cuando nacía un bebé era necesario llevarlo con las hadas para que le dieran un don y pudiera servirle durante toda la vida. Me parecía una fantasía que en este mundo aun existieran las hadas entre tantas computadoras, celulares, nientiendos, y demás cosas tecnológicas.

Pero esa anciana misteriosa que había entrado al quirófano y me había tomado de la mano para decirme en secreto que las hadas aun existían y que debía buscarlas para que le dieran un don a mi hijo se me hizo tan real que decidí ir en su búsqueda...

La anciana me había dado una referencia extraña... las hadas se encontraban en el cerro de la lagartija... ¿dónde quedaría ese lugar? ¿valdría la pena buscar el lugar y aventurarme a encontrarlo cargando a mi hijo apenas de días de nacido? se me hacía un absurdo, algo ilógico en este mundo tan racional y tecnológico.

Busqué en Google Earth: "El cerro de la lagartija". La imagen terrestre comenzó entonces a girar lentamente y a dirigirse a un lugar magnificando y acercándose vertiginosamente hacia la tierra como proyectándose hacia su centro. Parecía que la gravedad afectaba a la imagen de la pantalla que se dirigía hacia un punto en específico para luego detenerse a pocos metros del lugar indicando una longitud y una latitud...

Ahí estaba... El cerro de la lagartija... nada aparecía ahí más que un pequeño peñón con una formación rocosa en su cumbre... Identifiqué en que ciudad se encontraba... misteriosamente quedaba cerca de donde yo vivía... Decidí entonces averiguar más al respecto... pero nadie sabía nada...

¿quién quería aventurarse a ir hasta allá? era un viaje complicado, entre un tramo de desierto y luego una cuesta empinada. Había que sacrificarse un poco para llegar... y no había ningún atractivo que valiera la pena... menos con un niño de días en brazos...

Pero el rostro de la anciana que se me acercó y me susurró al oído: "Busca a las hadas en el cerro de la lagartija, ellas le darán un don a tu hijo para toda la vida", seguía persiguiéndome con mas fuerza y contundencia, cada vez más intenso y creándome la idea que debía buscarlas...

Dos días después emprendí el camino... mentí... dije que iba a la casa de mi madre para que viera al bebé... lo subí al auto en el bambineto y partí hacia las afueras de la ciudad en búsqueda del cerro de la lagartija armado por mi IPhone con Google Maps y siguiendo las indicaciones como si fuera un GPS...

El camino pronto se hizo escabroso, lento y accidentado, mi bebé seguía durmiendo placidamente en el bambineto... el camino sinuoso parecía arrullarlo. Pronto el camino se cerró y había que seguir a pie. Afortunadamente había llegado al inicio del peñón, solo había que subir unos 200 metros y llegaría hacia la formación rocosa... no había nada, nadie estaba presente en esa inmensidad y ese silencio... el IPhone no tenía señal... si algo pasaba nadie sabría en donde estábamos, ni podría pedir ayuda, estábamos solos los dos... mi bebé y yo...

Saqué a mi bebé del auto, aún dormía placidamente en el bambineto, el calor comenzaba a disminuir pues la tarde empezaba a caer, debía apurarme para llegar a la cumbre antes de que cayera la noche y comenzara el frío del desierto... emprendí la subida a través del escarpado peñón...

Después de media hora de subir por ese camino, agotado y abrazando el bambineto con mi bebé llegué a la cumbre temeroso... no sabía que encontraría... escondido entre las piedras y oculto a la vista de todo el valle aparecía una cabaña que se antojaba cálida, salida de un cuento de hadas... me acerqué con mi bebé en brazos y toqué...

Me abrió una mujer que si bien se me figuraba que había sido hermosa en otros años ahora arrastraba el tiempo y la tristeza... se me quedó viendo de frente, como si despertara de un largo y profundo sueño... apenas y pudo articular palabras y me dejó pasar... Entré a ese espacio que me pareció extraño y familiar a la vez... la mujer vestía completamente de verde y habían otras 2 mujeres que vestían de diferente color: una azul y la otra rosa... -Las hadas- Pensé...

Se veían cansadas, agotadas, aburridas, hastiadas de la vida y de su destino... de pronto reparé en que las tres se encontraban en estado de ebriedad, alcoholizadas,embrutecidas por una bebida que parecía ser ron...

Apenas y alcancé a balbucear: -¿Ustedes son las hadas?- ... Una de ellas se carcajeó estruendosamente... irónicamente... y luego las otras dos se rieron hasta el cansancio... no supe que decir. Temía que con su risa llegaran a despertar a mi bebé...

La que primero dejó de reír me habló por primera vez: -Si, somos las hadas o lo que queda de ellas...-

- Me dijeron que las viniera a buscar- me apresuré a decir...

- Otra vez la loca de Raquel que nos envía a un iluso que aún cree en las hadas. ¿que no te das cuenta que esas historias no existen y que las hadas son cuentos para alimentar la fantasía de los niños?. y míralo, el iluso hasta tuvo la osadía de traer a su bebé... que estúpido eres... ¿sabes el riesgo en el que has puesto a tu hijo al traerlo hasta aquí?-

De pronto me entró un terror indescriptible, me encontraba entre 3 ancianas esquizofrénicas y alcoholizadas que podrían hacer lo que quisieran conmigo y mi bebé y no podría hacer nada si ellas quisieran hacernos algo... Volteé hacia la puerta como buscando la salida y poder huir lo más rápido de ahí. Ellas se percataron y antes de que pudiera dirigirme hacia la puerta una de ellas habló.

- No tengas miedo de lo que dice mi hermana, es consecuencia de que el mundo se olvidó de ella y ya nadie viene hasta acá por un don para sus hijos, está resentida con el mundo y la historia, la tecnología y la ciencia. Ya nadie cree en la fantasía y los sueños. Por eso se sorprende de verte aquí arriesgando todo por ti y por tu hijo, teniendo un ideal y un sueño que no sabes si es verdad o no, pero llegaste hasta aquí y es justo pues, que correspondamos tu visita y tu convicción otorgándole cada una un don a tu hijo, ¿te parece bien?... ¿además de acompañarnos a tomar una taza de thé? hace muchos años que no recibíamos una visita...

Estas palabras me tranquilizaron un poco, mi bebé comenzaba a estar inquieto en el bambineto y decidí sacarlo para que no se acalorara, arrullarlo y de ser necesario dejar a un lado el bambineto y correr con él en brazos.

La decrépita hada azul me ofreció una humeante taza de thé de hierbas... dudé en tomarlo, quizás era un brebaje para dormirme. Me acordé de la leyenda urbana de las mujeres que conquistan a hombres en las playas y luego en sus habitaciones los drogan para quitarles un riñón... La hada presintió mi desconfianza y agregó sin ninguna duda: -anda bebe, no es ningún brebaje, es solo thé de manzanilla y un poco de miel... Olí la taza y en efecto, podía detectar la manzanilla y el aroma dulzón de la miel... bebí lentamente como queriendo detectar cualquier modificación de mi percepción para salir corriendo de ser necesario... pero poco a poco comencé a tranquilizarme y a escuchar las palabras de las hadas que parecían estar en una amena tertulia entre hermanas como en casa de mi abuela... Poco a poco comencé a participar en la plática y al cabo de un rato platicábamos amenamente y en confianza, sentí lástima por la soledad y la tristeza que ese trio de hadas viejas y olvidadas exhudaba a través de sus recuerdos y palabras.

Después de un tiempo comencé a inquietarme, debía regresar a casa, la leche que traía cargando se había terminado y pronto sería la siguiente toma... Las hadas percibieron que tenía que partir y una de ellas suspiró con esa carga emotiva que solo el tiempo y la espera pueden provocar.

Una a una comenzaron a acercarse a mi bebé, lo besaron y susurraron algo en su diminuto oído, palabras ininteligibles para mí, y luego con una mano tocaron su frente, y dibujaron unos signos en el aire con la otra. Mi bebé sonrió al sentir la mano de cada una de ellas como si entendiera perfectamente el don que le dio cada hada...

No supe que decir, era algo maravilloso, me conmocioné y comencé a llorar en silencio, era algo místico y mágico... después de esto, me condujeron hacia la puerta, me echaron una larga mirada y antes de cerrar la puerta para que comenzara mi camino de regreso una de ellas me dio un papel escrito y bien doblado y luego me dijo: - Aquí están escritos los 3 dones que le otorgamos hoy a tu bebé por si algún día llega a olvidarse o a perderse, cuando llegue ese momento, enséñale este papel para que vuelva a recordarlos-

No supe que decir, coloqué el papel en la bolsa del pantalón, les agradecí su hospitalidad y comencé a bajar por entre las piedras... aún sentía las miradas tristes de las tres viejas hadas acompañándonos en el descenso a mi bebé y a mi... La noche era fría y se comenzaban a escuchar los coyotes cerca... debía apurarme...

Una hora después, entre llantos de mi bebé y aullidos cada vez más cerca de los coyotes llegué al auto, los brazos me dolían de cargar a mi bebé, las rodillas y los codos sangrando y adoloridos producto de dos caídas que tuve. Subí a mi bebé al auto, y rápidamente lo encendí. El rugido del motor fué música para mi, me sentí nuevamente en control y comencé ya con la luz de los faros el camino de regreso... No se cuanto tiempo tardé en bajar, me sentía hipnotizado, embriagado y sorprendido de lo que acababa de vivir...

Al llegar a casa los reclamos de mi esposa se ahogaron cuando me vió bajar ensangrentado y lleno de espinas y moretones, pero mi bebé intacto y durmiendo tranquilamente... no pude explicarle nada, no quise, era algo entre mi bebé y yo, entre esas tres viejas hadas y yo... sería por siempre nuestro secreto y los tres dones que le dieron a mi bebé...

Aún guardo la hoja donde están escritos los dones, no he querido leerlos, no me corresponde hacerlo, cuando sea el momento entonces, le daré esa hoja y le platicaré la historia de las 3 hadas y del cerro de la lagartija...

2 comentarios:

azulblue dijo...

¿Me vas a escribir el prólogo de un libro si algún día publico? me encantóoooooo pero mejor ya no te pongo más...porque siempre te digo lo mismo jajaja. Abrazos hasta Juriquilla!!

karima dijo...

que bonita historia me gustaria vivir algo similar !!por qué no creer en las hadas vamos algun día en su busca