Una noche fuera de serie...

O, Clasificación: R (Restricted)



Esa noche se apetecía aburrida, monótona como muchas otras. La película que estaban transmitiendo en la televisión apenas y lograba despertar el interés de ambos que se arrullaban con el sutil ronroneo de los murmullos generados por los diálogos.

Ella bostezaba y se acariciaba el cabello, descalza y apenas cubierta por una ligera cobija dejaba entrever el contorno de sus muslos. El, por el contrario, se encontraba con los pies sobre la mesita de la sala, descalzo también con una postura desgarbada.

Nunca se habían fijado uno en el otro, quizás debido a la monotonía y la costumbre, quizás por que nunca se había generado esa chispa que arrasa con todo y libera las inhibiciones.

El programa de televisión terminó y pronto se anunciaba un programa para adultos, era Cinemax y sus Hot Nights de los viernes. Más que por interés, por curiosidad dejaron que transcurrieran las presentaciones, los previos y el programa que comenzaba con ese elegante erotismo vacuo.

Ella comenzó a inquietarse, a moverse lentamente entre las cobijas cambiando de posición más frecuentemente de lo normal dennotando su incomodidad o su urgencia de desprenderse de esa inhibición y dar rienda suelta a las pasiones.

Él, al principio no se percató de la inquietud de ella, pero poco a poco comenzó a involucrarse en la trama como si fuera el actor principal a través de una transferencia de roles. Poco a poco se comenzó a exitar y pareció ver la turbación de ella. sus miradas que comenzaban a ser fugaces y sutiles poco a poco incrementaron en frecuencia, duración e intensidad.

La tensión y la temperatura se incrementaron, los movimientos que por un momento habían sido velados y sutiles ahora se mostraban cada vez más abiertos y decididos, apasionados y deshinibidos hasta que la tensión necesitó ser vencida y los cuerpos se aproximaron demasiado hasta fusionarse en uno solo.

Las caricias comenzaron desenfrenadamente, apasionadamente. Los besos se dieron paso de manera decidida, abierta, liberando todo ese candor que se había precipitado entre ambos. Era pues algo inevitable.

La ropa comenzó a aflojarse, las prendas comenzaron a caer una tras otra siguiendo el ritual de la desnudez y por fin los cuerpos liberados por las ataduras del pudor se dieron a la tarea de gozarse uno al otro, sin tiempo, sin espacio, sin restricciones...

La noche fué larga debido a todo ese libertinaje lujurioso y desatado, a esa pasión desenfadada. Hasta que ambos cayeron exhaustos...

Él comenzó a fumar un cigarro. Apenas y se cubria pudorosamente con la cobija con la que horas antes ella se había apretujado y arrullado. Ella veía hacia el techo aun indecisa si quedarse ahí, desnuda con su sexo liberado, o por el contrario, dejarse llevar nuevamente por ese pudor que regresa después de haber hecho el amor.

De pronto él rompió el silencio, aspiró una bocanada de humo y luego dijo:

- "Besas igual que mamá..."

A lo que ella respondió:

- "Eso mismo me dijo papá..."

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