La revista...


Ese día desperté como cualquier otro, bajé a preparar el café para poder comenzar a leer la revista que había llegado el día anterior. El agua hirviendo, el molino de café, el azúcar y la "french press" hicieron el café perfecto para iniciar el día. Me encanta ese sabor dulzón-amargo del café, las notas terrosas del grano arábigo, un café "Aged Sumatra", -costoso-, pero su sabor al despertar bien vale la pena lo pagado por él.

Abrí la revista y comencé a ojearla de atrás para adelante, una extraña costumbre para los demás, algo natural en mi por ser zurdo pues de forma natural comienzo a hojear esa revista que me llega mes a mes.

Revisaba los titulares lentamente para determinar el orden que quería seguir para leer los diversos artículos de la revista. Otra manía más. establecer orden y prioridad de lectura. Un pequeño secreto, como si evaluara el peso y la importancia de cada artículo y su relevancia para ser leído, degustado y saboreado como ese café que había preparado.

De pronto un titular llamó mi atención: "Jonathan, el zombi de los sueños".

¿zombi de los sueños? pregunté en voz alta, aunque nadie estaba presente para escuchar mi inquisidora pregunta llena de sorna. Pero, ¿que es esto?. Decidí entonces darle otro prolongado sorbo a mi taza de café y me dispuse a leer dicho artículo que no tiene caso resumir aquí pero incluyo el párrafo que se me antoja más interesante.

"...Si bien es cierto que Jonathan es un individuo aislado y aparentemente padece de sus facultades mentales, al profundizar en su diagnóstico es factible detectar una lucidez extraordinaria en su proceder. No es una persona disminuida en su capacidad intelectual, por el contrario, es un individuo que rebasa el promedio de inteligencia en México. ¿por qué es entonces un desadaptado?. La respuesta se presenta fácil: es un individuo que su ego se ve guiado por lo que su voluntad establece sin importarle lo que el inconsciente colectivo le dicte. Esto quiere decir que es autónomo en su proceder sin influencia de su entorno, y esta autonomía está regida por su voluntad. Así, aparentemente es un zombi, deambula por la sociedad sin un propósito aparente pues la sociedad descubre -sin conceder- que no puede influir en él ni su proceder. Esto molesta a los demás, los irrita por la libertad de la que goza, por la distancia que sabe establecer, por su independencia. sus sueños son su voluntad, esa voluntad creadora que rige su proceder. Así, aunque para la sociedad sea un zombi, para su individualidad es un soñador que busca concretizar los sueños. Se presentan pues las siguientes preguntas: ¿podrá entonces Jonathan empatar sus sueños con las expectativas y paradigmas establecidos por la sociedad?, ¿que tan dispuesto estaría a sacrificar sus sueños para insertarse en la sociedad y sentir la aceptación de los demás?. ¿es necesario aceptar lo que la sociedad establece para pertenecer a ella?.

De pronto me detuve. No sabía que pensar. esto me comenzaba a confrontar seriamente. Las preguntas no eran sencillas de responder. A veces la sociedad se encarga de determinar un camino, el camino esperado, "una familia, una casa, un buen trabajo, una posición reconocida", tantas y tantas cosas, pero ¿y la libertad de elegir?, ¿eso lo decidí yo o fue algo que desde pequeño me inculcaron y ahora pienso que así debe ser?... seguí leyendo.

"...Jonathan parece desafiar todo este paradigma social, él es independiente, no forma parte de nada, ni pertenece a nada, parece ser que su identidad es indefinida, su importancia personal es mínima y su ego disminuido hasta aparentar que es cualquier persona, puede ser cualquiera en cualquier momento. La sensación de estar frente a él es inquietante. No se sabe quién es, no se puede saber ni adivinar que piensa, o a donde pertenece, parece ser que posee una mirada perdida que en cuanto se encuentra con los ojos de uno taladran y desnudan, es como saber que está frente a alguien pero no saber quién es, y la otra persona nos conoce perfectamente.

Existe y se conduce dentro de la sociedad como un individuo más, pero sin pertenecer a ella, se rige por sus propias decisiones y determinaciones, escapa de las críticas y los convencionalismos, de los juicios y las culpas. Jonathan pues, parece ser un ser mucho más libres que muchos aunque parezca que no es nadie..."

De pronto quise conocer a Jonathan, hablar con él, preguntarle como había logrado esa libertad, cómo había llegado a destruir el ego y ser libre en su proceder, y sobre todo como había evitado el juicio y el rechazo de los demás. Terminé de leer el artículo para poder saciar mi curiosidad. Quería saber más de él y de su vida, de cuales habían sido las circunstancias en las que había vivido, las razones de su proceder, las motivaciones detrás de su consciencia para llegar a ese punto y sobre todo saber si la vida que uno construye es real o solo la ilusión de una sociedad que nos enseña lo que cree que es la libertad.

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