El viajero...

- No me gustan tus zapatos.



- Disculpa, es que después de tanto caminar se me han gastado.



- Entiendo, ¿dices entonces que vienes de lejos?



- Así es, un camino largo y penoso pero por fin estoy aquí.



- Y bien, ¿a qué veniste?



- No lo se bien, he caminado tanto que ya no se a que vine. Me he olvidado en el camino hasta acá.



- Bueno, pues entonces ya estás aquí, tu búsqueda ha terminado.



- Supongo que si ya no tengo a donde ir, es por que ya llegué.



- Si, puedes estar tranquilo y descansar. ¿quieres sentarte?



- Creo que si. Tengo entumecidas las piernas. Hace tanto tiempo que camino que parece ser que perdí la cuenta de los dias y los años.



- No te preocupes, has llegado a un lugar seguro, aquí no pasa nada. Nada pasa. Estás bien y a salvo.



- ¿Acaso venía huyendo de algo?



- ¿Venías? no lo se. Lo único que se es que llegaste sin avisar.



- ¿Entonces no me esperabas?



- Realmente no, de pronto entraste y apareciste aquí.



- ¿de que dirección venía?



-No lo se, cuando llegaste yo estaba volteado, me sorprendiste con tu llegada.



- Bueno, supongo que si llegué hasta aquí es por que es el lugar en donde debería estar, y ¿quién eres tu?.



- No soy nadie, bueno, en realidad soy alguien, pero...hace tanto tiempo que nadie viene y no hablo con nadie que parece ser que he olvidado quien soy. ¿por que mejor no me platicas de donde vienes?



- Este, no lo se, no recuerdo. Al parecer vengo de muy lejos, los pies me duelen, me duele el alma. ¿te puede doler el alma?



- Si, yo digo que si. En realidad yo estoy aquí por que estoy huyendo de la realidad, me dolía tanto el alma que mejor me vine a este lugar.



- ¿y aquí no te duele el alma?



- Si, pero como aquí todo es desconocido y cambiante pues he olvidado por que me dolía. Me acostumbré a su dolor, aunque ahora con el olvido ya no me duele. Aunque a veces cuando me despierto y desdoblo mi alma me duele un poco. Como si se resintiera de los sueños y los recuerdos. Yo la consuelo, le digo que en este lugar olvidado ya nada le puede hacer daño, que está bien, que el dolor es pasajero. Luego se despierta, se estira y se pega nuevamente a mi cuerpo, es como si fuera un pegoste. Quisiera que no se zafara. Me acordé de la historia de Peter pan que Wendy le cose la sombra a los pies para que no vuelva a huir. Yo tengo que usar ligas para que el alma no se me despegue y se vaya a vagar por ahí... Luego, a veces, regresa medio dolida, llorando desconsolada. Yo le digo que no llore, que nada vale la pena. Pero se empecina en sufrir. Por eso mejor no dejo que mi alma salga sin mi, es muy sensible. ¿y tu alma está contigo o se perdió y la estás buscando?



- Quizás por eso vine caminando hasta acá, será acaso que la seguí hasta este lugar. ¿cómo es?, ¿es como una luz brillante?.



- Bueno, no se como es tu alma, la mia es sombría y triste, es como un fantasma que se arrastra penosamente. Antes era brillante, reluciente e inquieta pero algo la apagó. no recuerdo qué, por que a eso vine a este lugar, a olvidar, pero con el olvido vino la pérdida del brillo y transparencia. Ahora es opaca, y diáfana. A veces creo que está demente. Por las noches se despierta agobiada, sobresaltada y se asoma a la ventana a observar el cielo, yo trato de dormirme pero ella insiste en estar triste. Hasta que me harta y comienzo a cantarle, con eso se arulla y se vuelve a dormir. Se pega a mi cuerpo y poco a poco vuelve a tranquilizarse. A veces se despierta contenta, me inhunda de esa emoción por la vida, por hacer grandes cosas, pero la mayoría de las veces, es apesumbrada y aburrida, luego no se que hacer con ella. A veces quisiera que fuera más como un espíritu: inspiradora, arrebatada y apasionada, pero el alma que me tocó es esta. Está medio percudida y arrugada de tanto abrazarla, pero es la que tengo... ¿No recuerdas nada de cómo es la tuya?.



- Bueno, la mia no se como sea, quizás ese sea el problema, vengo siguiendo algo que desconozco. de hecho no se si vine siguiendo mi alma y ésta me trajo hasta acá... igual y si veo la tuya me acuerdo de como es la mía...



- No se si esté bien el mostrártela. Es demasiado tímida y solitaria. ¿estas seguro que no traes la tuya pegada? digo, la mia siempre está conmigo, ¿por que se escaparía la tuya?



- No lo se, igual y estaba buscando también el olvido igual que la tuya. ¿cómo se llama este lugar?



- No lo se, no he visto a nadie aquí. Estoy solo desde que llegúe y tu eres la primer persona con la que hablo... hablo... con la que... con... ¿dónde estoy?... ¿dónde estás alma?...



El psiquiatra terminó de garabatear su diagnóstico: Paranoico-esquizofrénico...



Se levantó de la silla enfrente del cubículo aislado en donde estaba el paciente y se acercó a la puerta, de pronto recordó que había olvidado algo, se regresó y hurgó entre las ropas del paciente hasta que encontró algo.

Tomó el alma del paciente de una punta y la arrastró lentamente -sin que nadie se diera cuenta- hasta la puerta para llevarla a la otra habitación. Ahí la dobló y escondió en una caja fuerte, lejos y separada del paciente.



- Así, sin alma, pronto encontrará la paz, las almas solo desestabilizan e inquietan a los pacientes... Son malas consejeras...

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