¿Quién es ella?

-Quién es ella?- Preguntó Marinthia.

Él se quedó pensativo por un instante, parecía que escogía las palabras. Daba la impresión que iba a los expedientes de la memoria y tomaba esos documentos para conformar un reporte en base a su experiencia y su historia.

Cerró los ojos y comenzó a hablar.

-Ella es esa mujer que alguien desconoce. Ella, es la madre que la novia no tolera. Ella, es la mujer que desconoce a la esposa y de pronto se entera de su existencia.

Ella, es la esposa que se acaba de enterar de que su marido tiene una amante. Ella es la amiga incómoda, la desconocida. Ella es la novia que la madre no conoce pero que provoca esa punzada de celos maternos cuando descubre ese brillo de amor en un hijo y se da cuenta que lo ha perdido para siempre.

Ella es una desconocida que pronto se devela, se descubre, se conoce.

Ella es la palabra incómoda, el secreto, el silencio. Es el ente mistico que provoca algo en el otro, en la otra. Es ese sentimiento despectivo ante una desconocida que aparece súbitamente en la vida de alguien.

Es la inombrable, la que rompió el corazón, la que se evoca en los sueños secretos, la que se ha ido. La que provoca la embriaguez del alma. La que produce la embriaguez del cuerpo y despierta el deseo por el canto dolido en canciones de olvido, desesperación y tristeza.

Ella es la que logra arrancar suspiros, evocaciones, silencios y misterios. Ella es la que logró arrasar con la voluntad, con las memorias, la que supo despertar sensaciones que nadie más puede. Ella es una tirana, ella es una traidora, un ente maligno.

Ella es la que desafía, la que compite, la que arrebata. Ella es la que produce envidia, coraje, desprecio.

Ella es inpalpable, inalcanzable.

Ella es lo que la otra pudo ser, lo que hubiera querido que fuera. Ella es lo que él quiere, lo que hubiera querido que se fuera. Ella es lo que no se tiene, lo que se carece, lo que se envidia.

Ella existe en el otro, en la otra. Es parte de la otredad. La visión difusa de alguien latente, vibrante que forma parte del mundo suprarreal pues no se conoce pero se sabe que estuvo o que está ahí.

Ella es la sensación, es el vestigio en la piel, el murmullo y los recovecos. Ella es la emoción, el coraje, la representación de la herida, la manifestación del desprecio y el coraje

Ella... es simplemente ella.-

Marinthia se quedó pensativa. Nunca había pensado en tantas descripciones de "ella". Ella no estaba involucrada en una relación sentimental en aquel momento pero sabía que "ella" siempre estaba presente. Ahí, frente a ella.

El escritor le había abierto una puerta al definirle lo que significa "ella". Ahora estaba en ella convertir a esa "ella" en alguien.

Encendió su computadora y comenzó entonces a escribir...

Se aproximó como si de Lilith se tratara.
La veía como ese súcubo
que había seducido a aquel hombre,
su hombre.
Quería saber como se llamaba,
Quien era y de qué magias disponía,
embrujaba, hipnotizaba y distraía.
Quería destruirla.
Robarle el brillo de los ojos,
Los secretos de alcoba y deseos,
dejarla seca, sin ningún rastro de él.
De su piel y sus incendios.
Beberse hasta la útima gota del sudor,
y la saliva de los besos.
Arrancarle con las uñas los resquicios
de piel y los susurros.

Pero no se detuvo y siguió de largo.
Solo alcanzó a decir:
Por fin la conozco, Ahí está ella.

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