Un paseo por el andador...

Quise caminar por el andador elcesiástico. Ver los rostros multitudinarios que se aparecen, entremezclan y fusionan entre tantos individuos que van y vienen en ambas direcciones. Cuantas historias se presentan, ocultas, misteriosas que se entrecruzan como una trama entre todos los que coinciden en ese momento. No es fácil dilucidarlas, descubrir que en cada rostro existe un principio, un misterio, un amor y un destino.

Descubrir ese destino. Como si todos los que por ahí deambulan fueran personajes dispuestos a contar sus historias esquizofrénicas.

Diandra, es extranjera. ha venido escapando de casa. Piensa en la libertad. Se embarcó en esta aventura gracias a su novio Ralph que la convenció para que vivieran una vida sin materialismos. Ahora hacen prendedores y collares. Utilizan las piedras y el ambar que recolectan y adquieren para hacerlos. tienen que aprovechar el momento pues si logran juntar suficiente dinero podrán irse a conocer Oaxaca. Su siguiente parada. A sus 19 años ha vivido varias vidas que muchos quisieran vivir.

Juan Chuc es un niño indígena. Su padre lo manda a vender figuritas de barro. Él no los hace, los compra a peso e intenta venderlos a $10 con los turistas. Ha practicado un rostro de tristeza y desamparo para que los turistas se conmuevan y le compren sus figuritas. Deambula por el andador durante todo el día.. A veces las vende rápido, cuando es época de muchos turistas. Otras veces, en la temporada baja regresa a casa tarde con los pocos pesos que ganó de la venta. Cansado y harto de tanto caminar, llega con ganas de que su mamá le regale un atole de maíz para que el hambre desaparezca al menos por un rato.

Sondra es chilanga de la Condesa. Ha venido buscando un poco de ambiente hippie. Le gusta de vez en cuando sentir la libertad y la liviandad de los pueblos místicos. Ha venido buscando algo más que un sentido. Le han dicho que cualquier cosa se puede conseguir aquí. Desde piedras mágicas, cristales, artesanías hasta alcohol y drogas. Ella quiere experimentar aspectos místicos del espíritu, pero no está dispuesta a comprometerse con ninguna filosofía. Mejor sigue el camino hippie y busca alucinógenos que la conduzcan a estados alterados de conciencia para alcanzar lo que ella llama la libertad. Lástima que cada vez se hunde más en esta falsa realidad. Al fin y al cabo, esta realidad alterada es mejor que la realidad en la que vive.

Bulmaro es oriundo de aquí. Trata de asimilar el cambio tan brutal que ha sufrido su ciudad que parece ser que cada día le pertenece menos a él y más a todos los extranjeros que llegan para quedarse. Se ofende, se exalta, se queja de los indios, de los chamulas que no son gente, de los extranjeros que provocan suciedad y se adueñan del pueblo, de los que se hicieron ricos en poco tiempo pues llegaron con una mano adelante y otra a atrás y misteriosamente se hicieron ricos, de los turistas que producen tráfico cada vez que vienen, del gobierno que no hace nada para controlar los desordenes de la ciudad, de los grafitteros, y de los vendedores ambulantes, de su mala suerte por permanecer aquí y por aquella oportunidad que tuvo para salir y conocer el mundo pero que rechazó por que él es de aquí y jamás se va a salir...

Romina siempre había querido conocer esta ciudad. Le atraía su parte colonial y por que no, la indígena. Llegó aquí dispuesta a conocer lo más posible en los 4 días que durará su viaje.  Ha dejado atrás su vida rígida y estereotipada y por 4 días ha querido vivir una vida distinta, una no-existencia en una realidad alterna a la suya. Se ha comprado un vestido típico, un chal y varios blusones, huaraches y pulseras. Por unos días ha querido sentir que es otra persona y que vive en un lugar en donde nada importa más que el caminar y sentir que pertenece a otro espacio. Sus lentes Chanel la delatan. su anillo de oro y diamantes también. Su piel suave y lustrosa llena de cremas y tratamientos exfoliantes contrastan con la austeridad de la vestimenta que usa. Pero nada importa. Lo importante es esa no-existencia en una no-realidad durante esos 4 días que estará...

Esta es la octava vez que Julián viene. Le gusta venir aquí pues es barato. Aunque Acapulco está más cerca, le gusta la facilidad con que se puede tomar en la calle y hacer desmanes. Al fin y al cabo al turista se le toleran muchas cosas con tal de que se sienta a gusto y quiera regresar a gastar su dinero otra vez. Pero Julián aprovecha esa libertad, al fin y al cabo no lo conocen aquí. Nadie sabe en realidad que él es chofer de un pesero. Él inventa que tiene un negocio, que gana muy bien y que vive de lo mejor. pero en realidad ha venido por que ha estado robando dinero al dueño del pesero. Por cada 5 pasajeros el se queda con un pasaje. Al fin y al cabo no lo vigilan. Aquí vive la vida que quisiera vivir. Con lujos y aparentando ser algo que no es. Su andar altivo y presuntuoso lo delata. Los lentes Ray Ban pirata hablan de él. Sus zapatos raídos, mal boleados y de aspecto barato contrastan con la camisa de marca desabotonada que usa por las tardes en esta ciudad. su peinado estridente y cercano al ámbito punk hablan de su origen proletario. Ya ven que dicen que aunque la mona se vista de seda mona se queda...

Sai-ram fue elegido por su dedicación y profesión de su fe. Había nacido en el seno de una familia atea. Intelectual de corazón. Pero él siempre había sentido el llamado de dios. Decidió pues incursionar en las diferentes religiones. Conoció a los católicos, a los cristianos, bautistas, judíos, y hasta la iglesia de los santos de los últimos días. Pero estas religiones le parecían demasiado occidentales. Así que incursionó en las orientales. El sufismo, el safismo, el taoismo, el budismo y al final el hinudismo. Este último fue el que más le agradó. La vida ascética y libre lo determinó. sintió un golpe cuando conoció esta filosofía. Era un llamado de fe. Dejó escuela, trabajo y familia y se entregó a su nueva fe que lo acogió como un nuevo miembro. Ahora viaja de ciudad en ciudad vendiendo libros de karma y chacras para difundir su fe. Se ha rapado, viste túnica y habla solo el lenguaje de su maestro. Los libros le sirven para un doble propósito: instruir y difundir su fe, y ganar dinero para seguir su peregrinar. No le importa las miradas recelosas de los demás que lo ven raro con el rostro pintado y su túnica desgastada por el tiempo. su mirada aún lejos de parecer profunda, demuestra esa alegría por vivir una vida libre y llena de ilusión.

Me tuve que levantar de la mesa, el café se había terminado y los meseros me veían recelosos por la mesa ya que había gente esperando un lugar. Dejé pues algunas monedas sobre la mesa y me dirigí con mi cámara a seguir fotografiando el mundo en el que en ese momento estaba existiendo...

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