Miénteme...



Miénteme.

Dime que aún me amas, que aún sientes esa emoción de tenerme en tus brazos. Que mis labios aún te estremecen y tus sueños siguen atados a los míos.

Hazme sentir que aún te estremeces cuando estoy cerca.  Piensas en mí y en mi voz. En ese devenir de mis manos sobre tu piel y tus recuerdos. Que aprecias mi compañía y mis pasos al bajar por las escaleras para abrirte la puerta cada día que llegas a casa cansado después de luchar por la vida.

Dime que me amas y que has permanecido conmigo durante tantos años por mi y no por nuestros hijos que he criado con tanto esmero como si fuera lo más sagrado de nuestro hogar.

Miénteme.

Susúrrame palabras de amor al oído como ese río fresco que alguna vez me ilusionó hasta el cansancio y humedeció mi piel en las noches llenas de sutilezas y deseos, de furias y balanceos.  Deja que te vea de frente, que dibuje en tu piel arrugada una sonrisa llena de alegría y plenitud.

Tómame de la mano y condúceme por ese pasadizo hacia la luz que nos ilumina en cada instante que pasa y se detiene, juguetea y se llena de sombras y contrastes. Esa luz que nos ha acompañado por esta travesía llamada destino y vida.

Dime que soy tu vida, que no puedes vivir sin mí ni mis labios, que ansías mis manos y mi cuerpo a pesar de estar ya cansina y marchita, silenciosa y meditabunda. Recuérdame el porqué decidí vivir a tu lado a cada instante dejando todo atrás sin importar nada más que el estar juntos por siempre. Forjar un destino y cambiar el mundo.

Miénteme.

Confiésame que te gusta como te preparo la comida todos y cada uno de los días de tu vida. Que sonríes feliz de saber que sigo a tu lado y llena de detalles que me hacen recordar lo especial que soy para tí. Que Dios nos puso en el mismo camino para que lo anduviéramos juntos y compartiéramos las penas y las alegrías, el hambre y la abundancia, lo próspero y lo adverso, la salud y la enfermedad, el agua y el vino, la sangre y el sudor, los días y sus noches, las estrellas y las mareas de luna llena.

En secreto, al oído, platícame de los secretos del mar y tus deseos de perderte en las olas  junto a mi cobijados por la espuma plañidera y seductora. Llenos de arena y deseo,  de sol y palmeras, silencios y quebrantos, lleno de tí y de mí, llenos de todo. Hazme saber con una mirada que todos estos años han sido maravillosos a mi lado y que ya no imaginas otra vida que no fuera el estar a mi lado por siempre.

Espero que tus palabras suenen sinceras como si fueran las letras tejidas de tantos libros olvidados llenos de ilusiones y propuestas, cargados de poesía y prosa literata con noches de vino tinto y faroles diáfanos iluminando los callejones románticos y silenciosos donde ansiábamos entregarnos a cada instante hasta alcanzar la eternidad.

Miénteme hasta el cansancio, pero miénteme.

Y si me mientes, prometo olvidar tus golpes y desaires, tus indiferencias y tus amarguras. Tu alcohol en las venas y tus gritos, tus vejaciones e infidelidades. Prometo olvidar todos esos momentos abrumadores y silenciar mis agobiantes vacíos.

Miénteme. Por lo que más quieras, miénteme...


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