¿Qué más puedo pedir?

Llegó a casa cansado. En el buzón estaba una carta con su nombre escrito a mano. Ya nadie escribía a mano ni rotulaba los sobres como antes, llenos de colores prismacolor y calcomanías alusivas con mensajes francamente irrisorios "te extraño", "nunca me olvides", "eres especial".

Su extrañeza se acentuó cuando vió el matasellos fechado 15 años antes. ¿será posible que esa carta hubiera tardado 15 años en llegar? Ese día se cumplían exactamente los 15 años de haber sido enviada. un 14 de abril.

Palpó el sobre. sintió la textura. Estaba tan acostumbrado a los emails que se sorprendió recibir aquel sobre ya amarillento por tanto tiempo de permanecer guardado. Tuvo el lejano impulso de olerlo recordando que en los viejos tiempos se acostumbraba a perfumar las cartas. Su mente trató de resistirse para evitar esa sensación de aroma a viejo y guardado producto del polvo acumulado, pero misteriosamente dentro de ese sobre se ocultaba un sutil y suave aroma que lo inundó. Se estremecíó. su memoria se esforzaba al máximo para evocar el sentimiento que le provocaba ese aroma, pero sus recuerdos se resistían y se ocultaban tras la muralla de la razón para evitar emerger de súbito y provocar un acceso emotivo.

Volteó la carta para ver el remitente.  Solo estaban escritas las letras: PMAC. ¿PMAC?... ¿PMAC? ¿quién era PMAC?... luego recordó su significado: Por muy amable conducto. Un convencionalismo de años antes para agradecer a aquella persona que llevaba esa carta hacia su destinatario. En el sobre no había rastro de su autor. Sin embargo, entró a casa intrigado por el contenido de aquel sobre. ¿Quién le agradecería al cartero que llevara una carta hasta su destino? eso ya no era para nada usual, de hecho eran aspectos que ya se habían olvidado por completo y las nuevas generaciones desconocían.

Se dirigió a la cocina, se preparó un café apresuradamente. La sensación de volver a recibir una carta escrita a mano le inquietaba de sobremanera. Esa pulcritud en la letra, en los decorados, los rituales literarios y artesanales que iluminaban esas cartas.

Quiso abrir el sobre. Por un instante tuvo el impulso de romperlo pro un costado. Había olvidado que esos sobres no se rompían, se abrían con un abrecartas. Pero él no tenía uno desde hacía años. Decidió pues usar un cuchillo de la cocina. Un pequeño sacrilegio que bien podía ser disculpado dentro del ritual extirpatorio. El aroma del café recién hecho lo alertó más. Decidió poner algo de música para leer la carta que aún no había sido extraída de ese sobre ya rasgado.

Buscó entre un baúl lleno de recuerdos un casette con música de antaño y lo colocó en el minicomponente que aún tenía el deck para tocar casettes. Estaba todo empolvado. Tuvo la impresión de que ya no serviría después de tantos años y tantos CD´s y Mp3´s tocados. La cinta comenzó a girar lentamente con un siseo provocado por los carretes, la música parecía jabonosa y lastimera, con sonido antiguo y distante, -¡que comparación con la fidelidad de la música de ahora!- pensó. Le subió el volúmen y la música se hizo más clara al igual que sus recuerdos. Aún no podía dilucidar quién sería la remitente de dicha carta.

Se dirigió nuevamente a la cocina. La luz que entraba por la ventana se escurría por los muebles de una forma diáfana, los sonídos de la calle se habían alejado y ahora solo escuchaba el murmullo de aquella música que lo mecía entre los recuerdos y los suspiros llenos de sensaciones y temblores.

Abrió lentamente el sobre y extrajo unas hojas de papel perfectamente dobladas. Aún se percibía la textura de aquellos delicados dedos que habían cruzado de un lado de la hoja al otro lado presionándolo para dejar un pliegue y darle ese carácter de misterio y tesoro a esas hojas llenas de palabras y de sueños.  Conforme iba desdoblando esas hojas, el sutil aroma que había percibido en el sobre ahora se hacía presente de una forma contundente y evidente. Suspiró. Quería llenarse de todas las partículas de ese aroma para que no se le escapara ninguna, y así evitar que se fugara por otro lado y se llevara sus recuerdos.

Al fin, las hojas estuvieron abiertas. Sus ojos también. Pudo ver su nombre en el encabezado, con letras grandes, resaltadas y remarcadas en esa esquina superior izquierda y esos dos puntos que eran el inicio de una confesión.

 Ayer estuvimos juntos, ¿qué más puedo pedir? tus labios han sido mios y se han quedado prendados de mi y de mis sueños. Eres ese hombre con el que he soñado toda mi vida, en las noches de luna llena y los días sin sol. Eres ese instante preciso, el silencio perpetuo, el ser que llena mi alma y mi destino. ¿qué más puedo pedir?. Ayer fuiste mío por primera vez, le llené de tí y de tu cuerpo, conocí tu espíritu y tus más recónditos secretos. ¿qué más puedo pedir?

Hoy desperté aún oliendo a tí. Llena de tu aroma y vestida con tus besos. Aún colgaba de mi cintura la cabalgadura de tus caderas,  el ímpetu de tus deseos, el ardor de tus manos y el brillo de tus ojos. Abrí los brazos para recibír la luz del día como la debe recibir Dios todas las mañanas: lleno de júbilo por un nuevo día enardecido de sueños y deseos.

Mi calma eres tú, mi remanso de alegría y felicidad. Mi sueño perfecto, aquél caballero gallardo de sueños medievales.

 ¿Esto será para siempre? ¿serás siempre este caballero gallardo? ¿seguirás siendo siempre así?, ¿seguirás siendo esa lumbrera al paso de los años cuando mi carne esté flácida y abatida?, ¿seguirás con ese despertar intenso y salvaje después de que nazcan los niños? ¿o trabajes hasta el cansancio y la falta de dinero sea un tema recurrente?

¿Existirá el amor eterno? ¿o la cotidianeidad se encargará de destruirlo?, ¿la rutina, el cansancio, el aburrimiento? ¿seguirás adelante conmigo a pesar de que pierda mi belleza?, ¿ seguirás amándome a pesar de que mis misterios sean develados por completo y no haya ya nada más que descubrir? ¿podrás resistir los embates del tiempo y el tedio? ¿seguirás estremeciéndote por mi cuando mis manos estén arrugadas y llenas de manchas?, ¿inundado de recuerdos y de añoranzas? ¿seguirás pensando en mí cuando la cotidianeidad nos alcance y los sueños se hayan marchitado o trastocado en ritmos de supervivencia?

¿podrás seguir? ¿podrás mantenerte vivo en el tiempo sin que nada empañe y abata nuestros deseos y sentimientos? ¿podrás comprender que ya no seré la misma con los años y seré diferente cada día aunque siga siendo la misma? ¿soportarás mis desplantes, cansancios, enojos, tristezas, derrumbes, dolores, desprecios, silencios, lágrimas e indiferencias?

¿seguirás en esencia siendo tu sin perderte en el camino? ¿sin perder el rumbo?, ¿mantenerte firme en tus promesas de ayer?

Quizás son demasiadas preguntas sin respuesta después de una noche romántica y entregada. Quizás son solo mis sueños aprendidos y estructurados por mi madre que se siente rota y agobiada por su amor eterno perdido y vituperado. Ese amor eterno que perdió o quízás solo soñó y nunca tuvo. Ahora me pregunto yo y te pregunto a ti:

¿podrás resistir a pesar de todo?

Luego, vió la firma. Se estremeció hasta el alma. No supo que decir, no supo que responder. ¿porqué había tardado esa carta 15 años en llegar? ¿de dónde provenía? ¿quién la había enviado?

Sus ojos se nublaron, se llenaron de ese fluir sutil que emana desde el corazón y que recorre las mejillas para luego estrellarse contra el piso. Ese remanso de tranquilidad se convirtió en un rio y luego en un mar hasta desembocar en un huracán. Las lágrimas y el llanto no se pudieron contener y después de 15 años, su alma lloró.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Su cuento me remonta a mi juventud, quizas no juventud, sino entre niñez y el comienzo de la juventud; cuando aun, se escribia de esa manera, con la ilusion en la mano y en las letras. Mejor dicho, con el corazon en la mano y en las letras; con el corazon en los crayones dejandose llevar por la inspiracion del mismo. Con el corazon en el perfume; y con el corazon en los sentidos. Cuando todo era plasmado en una carta, en un poema.... Cuando todo era plasmado con las letras.

Anónimo dijo...

Quizas, usted quizo cuestionar el amor eterno, o el amor perdurable... quizas el amor agape? o tal vez el amor que complementa... quizas cada cual que lea esta historia se cuestione en donde esta en este momento, que olvido, que dejo en el camino... o hacia donde le llevo aquel amor... puede ser, no? Puede ser que un alma llore al leer su historia, porque de cierta manera se vuelve algo vivo y palpable, en la realidad. Quizas, si es una mujer.....pensara: "Podra ser posible? Resistire?" o si es un hombre...pensara: "Estara aqui?", Resisti? La sostuve? o La perdi?". Gracias, por su historia; plasma los sentidos, conmociona la razon, y sacude la realidad.