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solo fue...

El silencio que pasa
se atrasa
me acaricia
sin la soledad que late
con las alas
del tiempo
sin manos
sin labios
tan lejos
tan cerca

mis dedos
llenos de plata
de lunas
y sueños
en el mar
con pianos
y hadas de estrellas
que vuelan
en picada
hasta la arena

nostalgia
llena de pasado
melancolía
en el presente
deseo del futuro
girando en
deconstrucciones
posestructuras
metáforas
anáforas

Nada es
nada fue
esto es
Solo fue

Si muero joven...

Si muero joven,
quisiera descansar en un río de estrellas
caminar nuevamente por los caminos andados
pero ahora ligero y sin pena alguna

si muero joven
quisiera un funeral sin tumba y sin flores
sin llantos ni tristezas, sin misa ni carroza
tampoco una lápida indicando mi nueva dirección

Si muero joven
tocaré la tierra y andaré por el aire
pintaré arco iris en los días lluviosos
jugaré con los aromas del café

Me convertiré en una melodía que alguien cante
seré un recuerdo que se olvidará con el tiempo
Y un día alguien en algún momento recordará
a este que se quiso comer el mundo en un instante

Recordará que la vida es un leve suspiro
que pasa tan rápido y solo sucede una vez
rodará una lágrima de melancolía y añoranza
en memoria de los que vivimos fugaces

Si muero joven
Es por que ardí de deseos por vivir cada instante
no traicioné mis sueños y mis ideales
Y llegué hasta donde debía llegar

Si muero joven
Es por que así debía ser a nadie culparé
Solo dejaré que la muerte me lleve
feliz de haber vivido un instante fugaz

Mi brillo se apagará y mi estela quizás quedará
sin miedo temor ni culpa estaré
Y así podré a mis hijos cuidar en cualquier lugar
Si muero joven no importa ya llegué hasta acá

Llorar...

Hoy quisiera que nos abrazáramos y lloráramos,
Llorarme y llorarte
y que te llores y me llores,

Llorar la bolsa de florecitas, y las tardes lluviosas,
Llorar en Monterrey y en San Cristóbal,
Llorar en las Tórtolas y en Tlaltelolco,

Llorar con el alma, con las entrañas,
Llorar con los pies, con las manos, con el sexo,
Llorar por los ojos y por la boca, pero llorar…

Llorar como llora el cielo cuando quiere humedecer la tierra,
Llorar de tristeza, de melancolía, de soledad,
Llorar de alegría, de recuerdos, de vacío.

Llorar por nuestro inexistente futuro como a un hijo muerto,
Llorar por nuestros sueños que se han deconstruido con nuestra realidad.
Llorar con ganas, con angustia, con fuerza, llorar con todo, pero llorar…

Llorar nuestras tardes de amor, nuestros despertares, nuestros te amo,
Llorar nuestros secretos, nuestros adioses, nuestros silencios,
Llorar nuestras cartas y nuestros olvidos, nuestras indiferencias.

Llorar el futuro que no tuvimos, la familia que no formamos,
Los hijos que no tuvimos, la vida inexistente que algún día quisimos,
Llorar nuestras historias inexistentes y nuestras construcciones destruidas…

Llorar con lágrimas de plata todas las imágenes que capturamos,
Llorar nuestras promesas en Puerto Escondido y en Teotihuacan,
Llorar nuestros cuerpos y nuestras almas, llorar con el espíritu.

Y después de tanto llorar, cuando nuestras almas estén secas,
Blancas de tanto llorar, vacías de tantos recuerdos y en silencio,
Entonces, acostarnos…

Tu con las rodillas en mi vientre, y mis muslos en tus pantorrillas,
de frente y agarrados de las manos, como tantas veces lo hicimos,
regalarnos una larga mirada,

Y que en los espacios vacíos de nuestras almas, solo resida ahí la mirada del otro,
para después cerrar los ojos y dormir el sueño eterno,
Para no despertar jamás…

Escrito en 1995

Nosotros los muertos...

Nosotros los muertos,
Que vivimos bajo tierra, ocultos al mundo, viendo hacia arriba buscando las estrellas.

Nosotros los muertos,
Que somos comidos por los gusanos y así somos devueltos a la tierra que ve multiplicarnos.

Nosotros los muertos,
vivimos en dos mundos, en el mundo terrenal y el espiritual. Y a cada molécula que se desintegra de nuestro ser el espíritu es más libre.

Nosotros los muertos,
Que vivimos en paz, solos con nosotros mismos, sin depender de nadie, sin aparentar nada, buscando nuestra esencia en la tierra y su profundidad.

Nosotros los muertos,
Que creamos y nos desprendemos de nosotros mismos para dejar esa muda huella de nuestra existencia.

Nosotros los muertos,
Que a veces permitimos que otro muerto se acerque y dejamos que nuestro muerto platique para así sentirnos vivos.

Nosotros los muertos,
Simple y sencillamente existimos, buscamos dimensiones y profundidad, significado e intención.

Nosotros los muertos,
Somos humanos, somos extraños, somos etéreos, odiamos la vacuidad, volamos con el aire y ardemos con el fuego, fluimos con el agua y vivimos en la tierra.

Y yo quiero pensar que estoy muerto y ustedes vivos por que me aterra pensar que yo estoy vivo y ustedes... muertos.

Escrita en 1998 para un concurso de poesía. El cual, por razones obvias, no gané.

La voz en la distancia...

Hoy escuché tu voz en la distancia,
Esperé escuchar aquel murmullo y sensualidad de tu voz,
Esa extraña sensación de un vacio en el estómago,
de silencio apabullante por el nervio de llamarte.

Esperaba ese suspiro indiscreto y nervioso,
esa ansia de las palabras que se apelmazaban por decirte las cosas,
el deseo de sentirte a través del teléfono,
y la risa genuina a la menor provocación de mi voz.

Quería sentir esa emoción de tu voz, de ese hola prolongado,
detenido en el tiempo, secreto y emotivo, ese suspiro solo mío.
Imaginar tu silueta, tu imagen sosteniendo el teléfono,
y con ese brillo de los ojos irradiando la ilusión del destino.

Pero solo escuché palabras colmadas de monotonía,
rodeadas de cotidianeidad como una lista del super recitada.
Los suspiros dieron paso a pequeños reproches,
Silencios y rituales de palabras y adioses...

"Tengo que ir por los niños a la escuela",
"¿compraste lo que te pedí?... hay que pagar el agua",
"¿a que hora llegas?, no viajarás mañana ¿verdad?"
Y yo a veces solamente ansío nuevamente escuchar tu voz en la distancia...

Con el tiempo...

A veces me pregunto por que el tiempo se encarga de todo,
de borrar las heridas, de romper las promesas,
de cambiar los destinos y deconstruir los sueños.

A veces le pregunto al tiempo por que me hace esto,
cambiar mi rostro, abandonar mis sueños, dejar de sentir
lo que antes me hacía vibrar o girar sin sentido.

El tiempo no pasa, me dicen por ahí, el cuerpo me recuerda
que si pasa y pasa lentamente pero también es inexorable
Mi alma se adormece, ya no siento mariposas en el estómago.

Antes las cumbres eran montañas de piedra, cascadas de agua,
ahora son escalafones laborales y librarme de deudas.
Antes mi sueño era conquistar el mundo, ahora es llegar a la quincena.

mis retos eran desafiar a la autoridad, cuestionar las estructuras,
ahora mis desplantes son llegar tarde a juntas.

Mi cámara antes era un bastión de mi visión espectral,
ahora es el reflejo de mi sobria realidad.

Con el tiempo el cuerpo se adormece, y ya no vibra como a los 15,
el cuerpo se entume, se aburre y se olvida, se pacifica,
se domina y se somete, se reprime y se acostumbra.

Se olvidan los vacíos de estómago, las punzadas y las mariposas,
Las nauseas, las inquietudes, las rebeldías del instinto,
los deseos del cuerpo, los despertares y los descubrimientos

Se olvidan los suspiros, los estremecimientos y los sudores,
los malabares y los deseos, la furia y la carne, la inquietud y los quebrantos,
solo quedan pues esos sueños diáfanos que se olvidan con el tiempo...

Si la lluvia...

Amo la lluvia y su lentitud para aparecer.
Comienza con un viento suave, frio y sutil,
Poco a poco las nubes se comienzan a aglutinar
se repliegan,
se apretujan,
se obscurecen cargándose de energía
el aroma que se despide poco a poco despierta los sentidos,
se siente en la piel,
se siente en el alma.

Lentamente comienzan a caer las gotas de lluvia,
que llegan primero como una avanzada pronosticando la pasión,
luego,
con más ímpetu,
como ondeadas de deseo y candor ansiando llegar a la tierra,
El aroma a humedad inhunda el aire,
el ambiente es aperlado,
liviano,
diáfano,
sutil pero avasallador.

De pronto,
surge la pasión,
la furia de la lluvia,
de su ansia por tejer esos hilos de agua entre el cielo y la tierra,
de llevar esa vida y estremecer la tierra con cada gota,
con cada sonido,
Ese sonido constante, monótono y eufónico al caer en la tierra y que conforma
una sinfonía de sonidos entremezclados que fluyen sin cesar.

Y después de la tormenta,
la calma.
Me gusta cuando la lluvia se detiene
Cuando todo ha pasado y reina ese estado de ingravidez,
de soledad,
melancólica lucidez,
mística paz.
Cuando deja de llover, parece
ser que el tiempo se detiene,
el espacio se dilata,
y llega por fin,
el sueño que ha vencido al cielo y a la tierra.

Me gusta cuando llega la lluvia por que asemeja a hacer el amor...

Mirándola dormir...

Hace tanto tiempo que no te veo dormir, ni admiro tu figura que se esconde tras las sábanas. Hace tanto tiempo que no observo tu cabello recogido que descansa lánguidamente sobre la almohada como queriendo reptar y enredarme en él para nunca más escapar.


Ver tus ojos cerrados, como ocultando los sueños que nos han construido, como cerrando la mirada al mundo exterior para disfrutar el mundo interior de los sueños y las ideas. No se si piensas en mi y ocupo un pequeño espacio en tus recuerdos o en tus ideales. Me entretengo en contar tus pestañas, como si quisiera cobijarme con ellas, y verlas parpadear cada vez que te sorprendo.


Escalar tu nariz con mis caricias, como cumbre inalcanzable, inexpugnable, que se estremece cuando siente mi respiración. Ver como entra el aire de forma lenta, pausada, se aloja en tus pulmones inhundándolos de suspiros, se detiene, juguetea y luego lo expulsas lentamente como queriéndolo retener por siempre, hasta quedar vacía, para luego volver a aspirar ese aire que disfruta tu sutil jugueteo.


Luego me detengo en tu boca, húmeda y entreabierta, me dan ganas de besarte, de perderme en tus labios al ritmo de tu respiración, sentir la suavidad de tu piel, las curvaturas de tus besos, tu lengua revoloteando y jugueteando con la mía alegremente como dos viejas amigas que no se han visto en años.


Veo tu pecho que se mueve candenciosamente con cada respiración, que sube y baja como queriendo alcanzar las estrellas, como si se hinchara de orgullo por existir, por estar ahí, por ser admirado de forma silenciosa por mí.


Tu rostro completo, en su totalidad, su completitud, me veo reflejado en él, como si ambos rostros hubieran sido hechos por el mismo creador. Y así sigo disfrutando el verte dormir...

Quisiera volver al mar...



Hace tanto tiempo que tengo deseos de regresar al mar, 
Llegar a esas tierras en donde el aire se enrarece con aromas de sal, 
La piel comienza a ansiar la humedad y la brisa marina,
y los ojos se entrecierran debido a tanta luminosidad.

Quisiera volver a caminar por la arena y dejar mis huellas
que poco a poco el mar borrará con su vaivén monótono y solitario,
caminar descalzo, lentamente con dirección al sol y el mar a mi lado
mansamente jugueteando con su espuma y mi sombra.

Dormir nuevamente en ese bungalow escuchando los silencios
y por las noches sentir las sutiles brisas que acariciaban mi oído.
Rumorándome  sensaciones etéreas con los ojos vendados
y la piel hinchada de tantos deseos olvidados.

Quisiera volver al mar y poder ver el mundo como lo veía antes,
con ojos inocentes y llenos de ilusión por el mundo a construir,
sentir la fuerza del mar y la humedad en mi piel, la sal en mis labios,
el viento acariciando mi silueta y el sol en lo alto.

Regresar para dejar que el llanto se entremezcle con los recuerdos,
el reggae que se deje escuchar con sus sonidos tropicales y a la vez diáfanos.
Amanecer entre sábanas y cabellos revueltos, entre salivas y deseos.
con el ansia de volver a domar al mar y su furia una vez más.

Mi piel obscurecida y aceitada para amansar la furia del sol,
y mi alma buscando ser juzgada por crímenes de la pasión,
Entre heridas en la espalda y bailes en las aguas contenidas,
soñando que nunca más me iré del mar por que ahí está mi lugar.

Quiero volver al mar...

EL beso olvidado...





El tiempo se encarga de diluir el pasado, 
Se olvidan las cosas en mundos alternados, 
los labios se pierden en discursos fragmentados,
y un beso se arrastra para ser olvidado.

En sutiles silencios, en calmas ancestrales, 
los ojos cerrados, las manos temblantes.
Suspiro que deshace la calma del recuerdo, 
melancólicamente el erotismo disparado.

La suavidad, el tacto, el calor de un beso, 
La piel estremecida, el cuerpo resucitando,
No quiero la monotonía de un día tranquilo,
Sino el fuego que quema el vacío.

Ese pues es el beso olvidado, 
El que pintaba de azul las tardes ardientes,
robaba la razón, en los sueños deviniendo,
calmando las ansias, buscando deseos.

Si alguien recuerda entonces mis besos, 
Guárdelos pues como dulce tesoro.
Yo guardaré los mios y mis recuerdos,
para que no existan más besos olvidados.

El hombre ausente y la mujer desnuda...




Él, a través de la distancia sueña con ella,
Ella, desnuda frente al espejo se imagina con él.
Él recuerda la humedad de la piel, el rostro de ella.
Ella aún siente el olor de la respiración de él.

Ella llora en silencio y acaricia sus labios para encontrar los de el.
Él acepta la distancia acariciando el suelo para hallar las pisadas de ella.
Ella sueña con volverlo a ver, con volver a estar con el.
Él recorre en sueños los montes, valles, sensaciones y suspiros de ella.

Ella está desnuda sin el, está sola con su ausencia,
El está incompleto, mutilado, vacío  y abatido.
Ella suspira y se resigna, se aferra al silencio.
El se abstrae, se retrae, empequeñece y endurece.

Ella duda, tiembla, se estremece con los fantasmas de la incertidumbre.
El mantiene el paso, acepta y se resigna, permanece.
Ella claudica, se cierra y duda de el.
El no lo sabe, no lo espera, solamente permanece ahí.

Ella se aferra a otro, 
se abraza a una presencia para olvidar la ausencia.
El no lo sabe, no lo espera, 
solamente permanece ahí.

Cuando el llega se da cuenta que las cosas han cambiado,
Ella se ha ido, no lo ha esperado, corre a buscarla y cuando la encuentra,
pregunta: ¿Por que ha sido?.
Ella solo alcanza a responder: Por que tu te has ido...