Al-Hazeb estaba platicando con Abdul sobre el sentido de la vida.
-¿Sabes Abdul? el sentido de la vida es eso, el saber para que existes y cual es tu misión en la vida, ¿sabrás cual es la tuya?-
Abdul se quedó pensando y luego se fué de la casa de Al-Hazeb pensando en sus palabras.
Meses después, intrigado Al-Hazeb fue a visitar a Abdul a su pequeño pueblo y le encontró trabajando febrilmente haciendo sillas.
Al-Hazeb asombrado le preguntó: -¿para qué quieres tantas sillas Abdul?-
- Es que quiero tener una vida mejor que esta-
- Y haciendo sillas tendrás una vida mejor?- preguntó Al-Hazeb.
- Tu no entiendes - espetó Abdul - lo que pasa es que estoy haciendo estas sillas para vender, y con el dinero que obtenga podré comprar una casa mejor, y vestirme mejor. Quiero vivir mejor.-
- Mmm... entiendo- murmuró Al-Hazeb que se quedó pensativo-luego le preguntó: -¿no crees que son demasiadas sillas para un pueblo tan pequeño?
- Bueno- contestó Abdul- tengo visión de negocios, las sillas que no venda las venderé en los otros pueblos, así podré conseguir más dinero...-
- Entonces el sentido de tu vida es hacer sillas para los demás...- Dijo Al-Hazeb.
- No- respondió Abdul - el sentido de mi vida es vivir bien, incluso vivir mejor que los demás-.
- ¿y haciendo muchas sillas vivirás mejor que los demás?
- Querido Al-Hazeb. ¡Tu no entiendes de negocios!, eres solo un filósofo que no llegará a nada por que no sabes cosas del dinero, te explicaré:
Con cada silla que hago, al venderla, tengo una ganancia, si hago muchisimas sillas entonces al venderlas tendré mucho dinero. Y con ese dinero entonces podré vivir bien y ser feliz, por que tendré todo lo que siempre he querido. Así mi sentido de la vida es tener dinero para poder ser feliz...¿entiendes?
Al-Hazeb se quedó pensativo y solo alcanzó a decirle a Abdul:
- El que piensa que será feliz el día que tenga todo para serlo, nunca será feliz pues nunca tendrá suficiente, la felicidad es encontrar el sentido de la vida y vivirla.