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Por qué me gustan los Bonsais...


O, ¿en dónde compraste tus plantitas..?


A veces, cuando digo que me gustan los bonsais recibo miradas de duda, sobre todo aquellas referentes a mi virilidad, y mi orientación sexual. Luego ven a mi esposa e hijos y la duda se ahonda, (¿No será bi-cicleto?).

La verdad es que a veces por desconocimiento y otras por asociaciones un poco extrañas se mal interpreta mi gusto por los árboles en miniatura. 

Bonsai es eso, "árbol en bandeja", sin embargo, lo más interesante de los Bonsais es su trilogía: Botanica, diseño y filosofía. Pocas cosas pueden presumir de tener tanta historia y tanto contenido en algo tan sencillo y a la vez tan complejo.

Vayamos por partes: 

La parte botánica es básica, el que no se te muera el árbol. Tiene que ver con la tierra que usas, el tipo de abono, los ciclos de crecimiento e invernación de los árboles, podados, pinzados, alambrados, riego, drenajes, tipos de especies, raices,  etc.

La parte de diseño tiene que ver con la armonía del árbol, saber que ramas quitar y cuales reforzar, como cortar y guiar el crecimiento del árbol, sus ramas y sus raices, así como todo lo referente a los volúmenes y vacios, es ver el árbol en su totalidad, y tratar de adivinar como se deberá ver en el futuro.

La parte filosófica también tiene lo suyo: todos los bonsais deben hacer una reverencia al espectador que le admira, por eso todos los bonsais deben estar inclinados, el bonsai te enseña a que debes ser paciente (sino el árbol se muere) a que todo es un cíclo y que hay que dejar llevarse por el ritmo de la vida.  El bonsai habla de las raices fuertes (nebaris), habla de troncos (sashi eda), profundidad (ushiro eda), estética (mae eda) y equilibrio (Uke eda). 

Así también los principios básicos de la filosofía Zen: Wabi, Sabi y Shibui (Vacío, humildad y equilibrio, que no son las traducciones literarias por ser demasiado complejo explicarlo en una sola palabra).

Los Bonsai me han enseñado la paciencia, el saber aguardar el momento de las cosas, a tratar de ver el futuro diseñando el presente. A no descuidar lo básico, a ser constante y seguro de que lo que sea importante permanecerá y lo que no, tarde o temprano se tendrá que eliminar.

Así, los Bonsais no so solo el cuidado de plantitas o arbolitos, tiene todo un trasfondo y una comunicación directa con la naturaleza que nos enseña a seguir los rítmos de la vida.

Y el maestro Tanaka Shibui dijo (3)

Y el maestro Tanaka Shibui dijo:

 

La rama principal se llama Sashi eda, es lo que sostiene al árbol, y ésta debe ser lo mas fuerte posible, lo mas resistente posible. Es lo que le da flexibilidad y rigidez al bonsái.

 

El sashi eda, es la base del árbol, lo que une a las nebaris con las ramas que conforman el bonsái y le dan vida. Lo que comunica a las raices con el exterior, la que sostiene a todas las ramas que captan la luz del sol para que la vida se sostenga en las profundidades.

 

Esta rama principal es la que le da forma y sentido al bonsái, es la que rige el tiempo y el espacio, la que sustenta el exterior, la imagen que se presenta ante el espectador. La parte del bonsái que permanentemente hace una reverencia al espectador como muestra de respeto hacia su existencia.

 

Cada especie tiene una mezcla especial entre fortaleza y flexibilidad que determina su futuro, que mide su capacidad de sostener y resistir la estructura completa del árbol, es la parte que mas sufre el embate del exterior por que es la base o sustento del bonsái.

 

Sashi eda es disciplina, es austeridad y autocontrol, es mesura y equilibrio, es la visión de la vida tal como es, sin disimular o disminuir lo que se ve o se percibe.

 

La percepción de nuestra realidad depende de nuestro autoconocimiento, depende de lo que interpretamos como realidad. ¿Qué es lo que queremos ver? ¿Qué es lo que hay allá afuera? Eso mismo dice Sashi eda, eso es lo que nos enseña, a ver las cosas del interior al exterior. Desde la fortaleza interna, el exterior infinito.

 

La belleza total de un bonsái radica en una forma armónica de Sashi eda, en su forma principal, en su proporción. En la característica peculiar de la unicidad de su forma, en los contrastes de su vacío y volumen. En su justa dimensión, ni mas ni menos. Sino el equilibrio perfecto de su silueta y de su contorno.

 

Los bonsáis no crecen, los árboles no crecen, se “soldifican”, se fortalecen con el tiempo, ¿tu crees que las personas y las cosas crecen?, nada crece, nada se desarrolla, solo se soldifica, se alimenta del exterior y capa tras capa, se vuelve más fuerte. Los árboles con el tiempo adquieren la solidez necesaria, lo mismo que los seres humanos. Esas capas de tiempo son las que se adquieren del exterior, de la energía del medio ambiente que se fusiona con la corteza del árbol. Tu puedes leer la historia de un árbol en su corteza, de la misma manera en que puedes leer la historia de una persona en su rostro.

 

 

Lo mismo pasa con nosotros al observar al bonsái, lo que nos hace especiales, aunque seamos de la misma especie es nuestra Sashi eda, el armonía que tengamos con nuestra forma y naturaleza, nuestra distinción. Nuestro sello característico de existencia.

 

Si los árboles se pusieran a verse a si mismos y a auto criticarse por que no se parecen al otro, entonces todos los bonsáis tratarían de verse iguales, sin embargo, si somos mas observadores, nos daremos cuenta, que en los bosques, aunque existen muchos árboles de la misma especie, cada uno tiene su propia forma y naturaleza que los distingue y los hace únicos, esta diferencia la da el Sashi eda, la rama principal. La forma y gracia, sus contornos, texturas, sus vacíos y volúmenes hacen de él un árbol especial y diferente.

 

Si observas bien a un bonsái te darás cuenta que éste te habla, por supuesto esperarás a escuchar palabras y sonidos, pero el bonsái no te habla así, te habla en otro lenguaje muy distinto, te habla en el lenguaje de las formas y de los sentidos, cuando digo que un bonsái habla es por que escuchas sus silencios, sus vacíos.

 

Debes ser paciente y conocer el silencio, la soledad de los bonsáis, su inmaculada estoicicidad como seres vivos que pacientemente ven el tiempo discurrir. Sin preguntar nada, sin decir nada mas que la propia expresión de sus formas.

 

Que escuche aquel que quiera escuchar y vea el que quiere ver. El bonsái habla, susurra y a veces grita para aquél que es paciente y que quiere descubrir sus sonidos y lenguaje.

 

Lo mismo pasa con nosotros cuando entramos en contacto con el bonsái. Empezamos a escucharnos, empezamos a oír un distinto lenguaje que no es de sonidos, sino de significados. De motivaciones y de intenciones. Nos escuchamos y buscamos encontrar nuestra diferencia y unicidad a través de las formas de nuestro Sashi eda. ¿Cuál es nuestra forma?, ¿nuestra diferencia? ¿Nuestros volúmenes y espacios?, ¿nuestros silencios?, ¿cómo hablamos?, ¿los demás escuchan nuestro lenguaje? ¿ o seguimos esperando a que nos descifren?...¿somos pacientes o esperamos que el otro nos diga por que somos diferentes para saber que lo somos?.

 

El bonsái es eso, sashi eda, volumen, vacío, silencio y sobre todo, expresión de la existencia…

 

¿puede existir el vacío en un espacio?

 

Kuatsu… está dicho…. 

¿Donde comienzan las Nebaris?


Y el maestro Tanaka Shibui dijo:

 

La base del bonsái es el Sashi-eda, la rama principal. Esta rama no solamente es el sustento del árbol, sino también es su eje y su centro. Se encuentra enterrado en la tierra, y gracias a las nebaris (raíces) que están en las profundidades y alimentan al árbol, éste se puede elevar al cielo.

 

 

Si un árbol no tiene buena rama principal, no podrá elevarse al cielo, si tampoco tiene las raíces enterradas en la tierra, en la profundidad, tampoco se podrá elevar.

 

Las nebaris o raíces deben ser lo más sólidas y profundas posibles, existen dos posibilidades, que las raíces sean pocas pero muy gruesas y fuertes, o sean múltiples y con una infinidad de pequeños tubos conductores que alimentan al árbol desde la profundidad. Sin estas nebaris, los árboles no podrían sostenerse.

 

Observas esos árboles con formas retorcidas, que desafían a la gravedad, se inclinan sobre el vacío, y resisten grandes ventiscas, y siguen ahí, inmutables, sufridos pero inmutables. Si siguen ahí es por que sus raíces hacen todo para sostenerlo y mantenerlo alimentado.

 

Nosotros somos como los bonsáis, necesitamos raíces fuertes, que nos sostengan, que nos mantengan dentro de nuestro curso, sin importar la furia de la tempestad, al final, seguiremos de pie.

 

Las raíces son nuestro pasado, nuestros orígenes, nuestra esencia cultural, nuestra historia antigua que existió antes de nosotros y nos conformó. No existimos sin raíces, existimos gracias a las raíces. No podemos negarlas, no podemos despreciarlas, por que aunque se encuentren ocultas bajo tierra, son lo que nos sostienen y nos dan vida. Nos dan significado.

 

El bonsái no es solo el arte de diseñar y cuidar un árbol, es la capacidad que debemos tener de poder aprender de él, de escuchar lo que nos tiene que decir. Las raíces son lo más delicado de un bonsái, si éstas se dañan, el árbol completo se daña, se podrán caer las ramas, las hojas, trozar el tronco, y el árbol sobrevivir, pero si se dañan las raíces, el sustento, es muy difícil que el bonsái sobreviva por que es su principio.

 

Todas las especies experimentan el mismo fenómeno, entre mas se quieren elevar al cielo, mas profundo entierran sus raíces.

 

Así pues, el bonsái no es solamente un árbol hermoso, es mas bien el descubrir que un buen árbol comienza en las profundidades, con tierra buena, con agua abundante, con cuidado constante y sobre todo, con la paciencia que esto requiere.

 

No se por que te empecinas en olvidar tus raíces, en aparentar algo que no eres, o querer ser lo que no se es, es como que un Junípero quisiera aparentar ser un arce. De ahí que el bonsái tenga ocultas las raíces, donde nadie las ve, solamente él mismo sabe lo que es, a donde pertenece, de donde viene, solamente él sabe lo que siente en sus raíces y en su tierra, en sus profundidades.

 

Y ahí es donde radica su principio, su eje, su futuro. En su profundidad, en la base de su existencia.

 

El observar detenidamente las raíces puede decirte mucho de un bonsái y su futuro, podrás deducir su pasado y sus deficiencias. Entenderás que la paciencia es una virtud y que la observación que viene de ahí te arrojará luz sobre el destino que ya está escrito. Las raíces pues, son la base del árbol, la base de su existencia, al igual que la tuya.

 

Todos los seres vivos compartimos los mismos principios de vida, si observas las raíces de un bonsái y observas tus raíces, te darás cuenta que tienen mucha similitud, verás que tus raíces también están ocultas, pero se encuentran ahí sosteniendo lo que eres y lo que esperas ser.

 

Si no entiendes tus raíces, tus orígenes, no podrás saber que puedes ser, si no te observas en las profundidades, no sabrás de lo que eres capaz de hacer. Debes buscarte y encontrarte en el fondo, en tus raíces. Y ahí, descubrirás que puedes hacer, que puedes cambiar y que no. Descubrirás cual es tu naturaleza, tu esencia, tu principio, y verás que cuando surjas a la superficie, descubrirás que tienes una gran fuerza interna para crecer muy alto.

 

El bonsái es esto:

 

¿Puede existir un bonsái de raíces en el cielo?  

Y el maestro Tanaka Shibui dijo (2)

Y el maestro Tanaka Shibui dijo:

 

Debes saber que si decides emprender un camino, éste no puede ser desandado, por que habla de tu integridad, de tu rumbo y destino. El destino no está predeterminado, lo haces tu con tus decisiones, por lo que si decides andar un camino, éste se convertirá en tu destino, y si decides desandarlo, dejará de estar claro, por lo que te costará mucho encontrar otro pues estarás perdido.

 

Si eliges andar pues este camino, deberás entonces deconstruir tu realidad, esto es, deberás hacer un inventario de tu vida, de tus raíces, de lo que has sido, y deberás pues, elegir que es lo que es importante y lo que no, deberás elegir que es lo que te ha conformado y vale la pena cargar.

 

 ¿Si hicieras un viaje largo, que llevarías y que dejarías en tu casa? ¿te llevarías la vajilla?, ¿el jardín?, ¿los muros?, ¿las escaleras?....¿que te llevarías?.

 

Solo llevarías lo que te serviría para ese viaje, tus experiencias, tus aprendizajes, y solamente una pequeña maleta con lo esencial. No tratarías de llevar toda tu casa. Es lo mismo que debes hacer con tu vida, debes vaciar tu saco de recuerdos y de historias, y deberás saber que es lo que llevarás y que no, deberás estar consciente de que cada cosa que decidas llevar, adiciona peso al saco, que deberás cargar durante todo tu camino, así que cada cosa que elijas te ayudará a ir más rápido o más lento para cumplir con el destino que elegiste.

 

Antes de partir hacia tu destino, debes despedirte de las cosas y de las personas que han influido en ti, las cuales te han lastimado o has ofendido. Deberás pagar tus deudas, y cerrar tus historias, deberás hacerlo con toda la formalidad y toda la seriedad necesaria, para que puedas cerrar esos ciclos de tu historia. Sino estas historias estarán dentro de tu saco, pesando y haciéndote voltear a ver el pasado a cada rato por que son historias inconclusas. Sino te deshaces de tu pasado, éste se encargará de encontrarte más adelante, en tu camino, te distraerá y encontrará mil excusas para entretenerte y que no cumplas con el destino que elegiste…

 

Escúchame bien, el pasado se conforma de esas historias que se resisten a ser olvidadas, que te resistes a dejar y a abandonar por que de cierta forma te conformaron y te dieron sustancia, pero se han quedado en el pasado, te sirvieron para hacerte sólido, fuerte, firme, te conformaron, han dejado huella en tu corteza, pero la corteza cicatriza y se solidifica, de no ser así corre el riesgo de infectarse y podrirse, y tarde o temprano termina por matar al árbol.

 

Así que antes de caminar, antes de comenzar tu camino, paga tus deudas, pide perdón, libérate de tu pasado, elige que es lo que decides llevar en tu saco, y solo así, sin nada que dejar atrás, date vuelta y comienza a andar el camino que elegiste sin mirar atrás, sin dejar nada atrás…

 

 Solo así podrás, después de haber hecho todo esto, andar tu camino hacia tu destino.

 

El camino del Bonsái pues es esto:

 

“La vida fluye en el silencio del mar…”

Y el maestro Tanaka Shibui dijo (1)

Y el maestro Tanaka Shibui dijo:

 

Tu problema es que bajo tu mente occidental y mecanicista quieres resolver acertijos que se centran en problemas espirituales, lo que te pido no se encuentra en los libros, no puede ser explicado por otro por que cada individuo debe encontrar su propio camino y su propia realidad. 

 

No podrás acudir a una biblioteca y conseguir un libro que te de las respuestas. Ese es el problema de la educación en tu país, que les enseñan a que todo está dicho, todo está hecho y diseñado, todo es preestablecido. Les enseñan a memorizar datos a seguir procedimientos pero no les enseñan a diseñar su propio camino, a seguir su propio ritmo de aprendizaje.

 

Les enseñan como se construye el conocimiento que ya está preestablecido. He oído aspectos absurdos de educación positivista o constructivista. Sin embargo nada de eso es útil para el espíritu. Les sirve a ustedes por su necesidad y ansia por clasificar y entender las cosas, les sirve para la razón pero no para el alma.

 

Debes aprender a utilizar diferentes formas de aprendizaje, una forma para aprender cosas de la mente, otra forma para aprender cosas del instinto, otra mas para cosas del corazón, y una que incluya a las otras 3 que es la que te permite aprender cosas del alma.

 

Para aprender cosas del alma se debe enseñar con el alma, se debe querer aprender desde el alma. Y para aprender desde el alma hay que conocerla y amarla como es, defíneme pues ¿Qué es tu alma?, ¿de que color es? ¿Qué forma tiene?, ¿Cómo sabes que la tienes?... seguramente te meterás a definir en términos académicos todas estas preguntas, tratarás de llegar a una conclusión y tu mente racional tratará de explicar cada una de estas cuestiones…

 

La verdad es que no las puedes responder con palabras, debes responder en los términos en los que habla el alma, en su propio lenguaje. Este es el gran dilema que tienen los occidentales, quieren explicar con palabras racionales lo que se explica con palabras del alma…

 

El problema es que en tu país les encanta todo lo que huela a religión o ideología, pero no aprenden nada, no investigan nada ni profundizan en nada, ustedes lo definen como “ideologías de cuates”, Lo que aprenden de sus cuates, de “oidas”, del “dicen” o lo “vi en la tele”. Y es solamente para tener algo de que hablar o estar en la moda o en la onda. Pero realmente no les interesa ni les importa en lo mas mínimo los fundamentos filosóficos, o los lenguajes del espíritu, les gustan más los lenguajes materiales, de imagen y apariencia.

 

El lenguaje del alma o del espíritu debes encontrarlo en el silencio, en la observación, en la meditación, debes aprender a seguir los flujos de la vida, sus silencios, sus movimientos, sus palabras. Debes sentir con atención, debes ver con instintos, y hablar con imágenes. Debes conocer los significados de los símbolos de la vida, debes aprender a ser, a existir, a discurrir en el mundo, o simplemente a fluir…

 

Si aprendes esto, entonces puedes andar tu camino. No estamos en este mundo solamente para gastar su energía, para sobrevivir o parasitar, tenemos una misión o un camino que trazar y seguir. Y esto es elección de cada individuo. Así que debes elegir un camino para andar.